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Hilos, de La Rous

MIRADA DE ITZIAR PASCUAL

INFANCIAS Y CONCILIACIÓN

La teoría la sabemos, pero la práctica no resulta tan fácil, porque ¿qué es conciliar? ¿están los trabajos diseñados para ello? En el ámbito teatral, ¿conocemos en el teatro la conciliación? ¿es un tema que sabemos tratar? Y, sobre todo, ¿qué piensan ellos, los niños y niñas, que no encuentran a su madre o padre a la puerta del colegio, que hacen horas extraescolares de más, que van al parque con el abuelo o abuela, la vecina, la nanny? De esto nos escribe Itziar Pascual.

He salido del cine conmovida tras ver Cinco lobitos, la película escrita y dirigida por Alauda Ruiz de Azúa. [1] Es una historia cercana, de intimidad, defendida por un elenco soberbio: Laia Costa, Susi Sánchez, Ramón Barea y Mikel Bustamante, entre otros. Me conmueve porque habla de temas que me resultan próximos: la dificultad para conciliar la vida laboral y familiar cuando la crianza conlleva la atención de mayores y menores de edad; el sesgo de género en la cultura de los cuidados; el peso de la exigencia social y personal en el día a día, o el difícil diálogo intergeneracional.

Hay en los personajes más jóvenes de Cinco lobitos una suerte de inocencia que reconozco: la creencia de que, tras la llegada de su bebé, la vida va a ser igual. Igual, en la medida en la que van a poder seguir haciendo lo que quieren hacer, y que van a poder seguir desarrollando profesiones poco estables o estructuradas, como las de diseñador de iluminación para compañías teatrales o traductora, cuidando como quieren cuidar a su criatura. La imprescindible escena del parque infantil o la imagen de Laia Costa comiendo comida japonesa ante el ordenador con su bebé a cuestas lo dicen todo.

Clic. Cuando todo cambia

Pienso en todas las familias monoparentales, en las familias de doble cuidado – porque atienden a un miembro de la familia enfermo, dependiente, mayor y menor -; pienso en la crianza con niñas y niños con distintas capacidades; pienso en las familias cuyos miembros son pluriempleados, que trabajan en empleos de jornadas laborales prolongadas en días festivos, fines de semana, nocturnos, o que disponen de contratos en periodos de prácticas, y que no tienen certeza de continuidad… Pienso en todas y todos los profesionales de las artes escénicas que saben lo que es llegar a un ensayo con un sacaleches en el bolso o un carrito de bebé en el maletero del coche o una silla de ruedas o un andador, corriendo y pidiendo disculpas. Pienso en todas esas heroínas y héroes que, allí donde debería haber normalidad, le ponen un esfuerzo homérico a esta tarea de criar, cuidar y trabajar. Como ejemplo, una recomendación: la lectura de Mi vida con un TDAH, de Milagros Martín-Lunas Gorriti, o la épica de cuidar en tiempos de E.R.Es…[2]

Quienes me conocen saben que, con frecuencia, indico que la palabra más abstracta del diccionario es conciliación. Es un término que la sociedad española no gestiona bien, que le resulta relativamente reciente, que no acaba de reconocer como tarea social y colectiva, y no deberíamos descartar este malestar en la inversión de la pirámide demográfica. Pareciera que la conciliación es un tema que concierne al orden privado y que se gestiona de puertas para adentro, con más o menos participación de la familia extensa – como en Cinco lobitos, con el papel imprescindible de los abuelos-; con el uso de los recursos económicos para pagar cuidados – en ese amplísimo espectro que va de las y los canguros y acompañantes, a las actividades extraescolares, incluyendo campamentos urbanos o actividades deportivas y lúdicas- y demás estrategias diversas. Como decía el verso de Lope, quién lo probó, lo sabe. Es un territorio en el que la pertenencia a la clase social tiene consecuencias: allí donde no existen otros recursos suficientes, las pantallas se convierten en nanny[3].

Como señala la pedagoga Almudena García, todo ese amplio aparato de actividades corre el peligro de no proceder del eje del interés del niño o de la niña, que acaba teniendo una agenda más activa que un ejecutivo, sino de la necesidad de padres y madres. En una entrevista publicada recientemente en el diario El País, García indicaba: “Se confunde conciliar con tener guarderías abiertas de sol a sol”.[4] Y no puedo olvidar ese hermoso poema de Mar Benegas, El niño babosa, dentro de su poemario ¡A lo bestia! [5]

Todo esto conjunto de circunstancias va generando una agenda familiar que debe estar muy, muy planificada y muy, muy definida con anticipación. Cualquier pequeño imprevisto, cualquier anomalía desbarajusta la agenda: unas décimas de fiebre y una reunión imprevista pueden ser el origen de una pequeña hecatombe, con su dramaturgia de la búsqueda de soluciones, sus reproches, sus porciones de culpa y de auto renuncia. Y es ahí donde percibimos la extrema fragilidad de la conciliación, su estatuto saltimbanqui. Y sí, el teletrabajo ha llegado para quedarse, pero no siempre, ni en todos los casos es una firme herramienta para armonizar relaciones entre empleo y cuidado.

La conciliación, lo decíamos antes, no está exenta de un sesgo de género. Lo ha explicado con detalle Soledad Murillo en El mito de la vida privada[6]. Según datos del Ministerio de Igualdad, el porcentaje de personas que solicitan reducción de jornada por cuidados de hijos o mayores es, en un 94% del total, mujeres.[7] Los estudios, esclarecedores, de María de los Ángeles Durán Heras sobre el uso del tiempo, han dado cuenta de forma concreta de la desigualdad que conlleva una doble y triple jornada para las mujeres que trabajan dentro y fuera de sus casas.

Hasta aquí el contexto, las circunstancias, el estado de la cuestión presentado de forma somera. ¿Qué hace y qué puede hacer el teatro en esta situación? ¿Es una cuestión que le concierne? ¿Tiene alguna posibilidad de hacer algo? ¿Percute la conciliación en la pérdida de espectadores en la franja de los 30-45 años? ¿Qué puede hacer el teatro para edades tempranas? Creemos que sí puede y debe hacer, con toda la humildad, pero también, con la conciencia de que todo lo que afecta a la ciudadanía debería ser materia de un teatro presente.

En primer lugar, me parece importante que la escena refleje esa difícil conciliación, esa dificultad, y que éste no sea considerado un tema “de adultos”. Quiero poner el ejemplo de Hilos, de Rosa Díaz, de la compañía La Rous, como un ejemplo de propuesta que pone en el centro el trabajo de los cuidados y la extrema dificultad de estos en el contexto de una familia numerosa. [8] La Rous convierte en materia de clown – en esa maravillosa escena de los ovillos de lanas de colores – ese estado urgente y en imposible equilibrio. En algunas de mis obras, como La vida de los salmones o Clic. (Cuando todo cambia), obra coescrita con Amaranta Osorio, en la que los personajes expresan abiertamente la dificultad para atender sus responsabilidades como padres y madres y su vida laboral, se aborda la cuestión de la conciliación y sus malestares. En Clic, por ejemplo, los padres de Leia discuten abiertamente porque ambos tienen dificultades para poder acompañar a su hija en una tarea concreta.

Hilos, de La Rous

Pero creo que sería insuficiente el abordaje si se tratara de una cuestión únicamente temática. ¿Es posible atender alguna dinámica facilitadora desde las salas teatrales, o desde los centros de producción? El Centro Dramático Nacional ha lanzado esta temporada un proyecto, “El teatro, la ciudad y yo”, dirigido a niñas y niños de 5 a 12 años de edad, cuya duración está vinculada a los espectáculos programados para adultos en el CDN. Se trata de una experiencia puntual, que ha sido llevada a cabo en dos únicas sesiones para los montajes de Lengua Madre y Supernormales, pero que nos parece muy positiva y necesaria. [9] También tenemos constancia de la existencia de “guarderías teatrales”, en festivales de teatro, como el Festival de Teatro de Comedias de El Puerto de Santa María (Cádiz), o ludotecas, como las de los Teatros Luchana, con un coste de cinco euros por niño, o servicios de atención, como los que plantea el Ayuntamiento de Moralzarzal (Madrid), para espectáculos programados en el Teatro Municipal, y proyectos como el de la guardería creativa en el Teatro del Lago, de Frutillar (Chile). [10]

Ahora bien, ¿y en el teatro para niñas y niños? Las propuestas de las que tenemos constancia son pocas y son más facilitadoras para los padres y madres que para los niños y niñas. Se trataría de dar oportunidades, nuevas, para que públicos de distintas edades disfrutaran las posibilidades de un diálogo intergeneracional, y de las posibilidades de un tiempo propio, en el que la elección sea placentera. Cuántas veces hemos sido testigos de ese acto buenista de llevar al niño al teatro… Y acto seguido encender el móvil en la sala, enseñando de forma efectiva al niño que eso que va a acontecer en escena no es de interés.

Creo que el teatro puede y debe hacerse cargo de las dificultades de la conciliación, para contribuir a una sociedad con menos urgencia y más diálogo artístico y creativo entre generaciones.


[1] Cinco lobitos (2022) – FilmAffinity

[2] MI VIDA CON UN TDAH | MILAGROS MARTÍN-LUNAS GORRITI | Casa del Libro

[3] Los menores de 3 años están el doble de horas ante pantallas que hace 20 años (lavanguardia.com)

[4] Almudena García: “Se confunde conciliar con disponer de guarderías abiertas de sol a sol” | Expertos | Mamas & Papas | EL PAÍS (elpais.com)

[5] Van a dar las nueve,/ al cole que llueve./ Y de nueve a diez/ la clase de inglés,/ De diez a las once,/ toca Edad de Bronce./ Vuelvo del recreo/ ¡Examen sorpresa!/ sin darme ni cuenta/ ya sobre la mesa./ Nos vamos a casa,/ ¡esto es una estafa!/ De tantas tareas/ Me siento piltrafa./ Y haz los deberes/ Y el do-re-mi-fa,/ deporte y repaso/ ¿terminamos ya?/ Estoy muy cansado,/ se ha hecho de noche,/ del agotamiento/ me duermo en el coche./ Llego que me arrastro/ como una babosa:/ ¿me quieres matar?/ ¿por qué tanta cosa? A lo bestia NUEVA EDICIÓN ⋆ Mar Benegas, escritora y poeta

[6] El mito de la vida privada – Siglo XXI Editores

[7] Conciliación, la asignatura pendiente lastrada por la pandemia | Sociedad | EL PAÍS (elpais.com)

[8] Hilos – La Rous (larousteatro.es)

[9] Taller “El teatro, la ciudad y yo” – Centro Dramático Nacional (mcu.es)

[10] Teatro del Lago | Home

Perfil del autor
ITZIAR PASCUAL

Itziar Pascual es dramaturga, pedagoga, investigadora y periodista. Es Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2019, siendo la única autora que ha obtenido hasta la fecha este galardón. Ha obtenido, como dramaturga de teatro para la infancia, el Premio ASSITEJ España con Mascando Ortigas; el Certamen de Textos Infantiles de la Escuela Navarra de Teatro, con Aroma de Vainilla; el Premio SGAE de Teatro Infantil con La vida de los salmones y el Premio Ricardo Morales de Teatro Infantil en dos ocasiones, con Ainhara (Poema dramático) y Pepito. También es autora de La niña y la ballena (Neska eta balea), publicada por la revista norteamericana Estreno y seleccionada en el programa internacional Cimientos 2020, del IATI Theater de Nueva York. Como coautora con Amaranta Osorio ha escrito la Trilogía de las Luciérnagas, con Clic (Premio de Literatura Dramática del Teatro Calderón de Valladolid) dirigida a público adolescente.

Su interés por el teatro para la infancia y la juventud se ha concretado en el ensayo Suzanne Lebeau. Las huellas de la esperanza (ASSITEJ España), -publicado parcialmente en Francia, en el volumen antológico Les choix de Suzanne -; la edición de El ogrito, de Suzanne Lebeau (ASSITEJ España); la antología Teatro español para la infancia y la juventud (1800-1936) (RESAD- Fundamentos); la coordinación y edición del número monográfico de la revista Acotaciones; la introducción del Manual de Taller de Teatro Infantil, de Guillem d´Efak (ASSITEJ España); y las dramaturgias de Princesas olvidadas o escondidas y Wangari. La niña árbol, espectáculos de teatro danza de Karlik, con dirección y coreografía de Cristina D. Silveira; Hilos, de la compañía La Rous, por la que obtuvo el Premio a la Mejor Dramaturgia en FETEN 2016 con Rosa Díaz y Raíz para la compañía AWA Teatro. Ha sido asesora dramatúrgica de la compañía de títeres Etcétera para Almavera (Sonata para violín y títeres), estrenada en Cueva Secreta. También ha participado en el Festival Poéticas Jóvenes 2020 de México y en el 2º Diplomado de Escritura Dramática para Jóvenes Audiencias, de La Titería, de México. Desde 2021 imparte cursos de Dramaturgia para la Infancia en El sitio de las Palabras.

Es profesora de Literatura Dramática y Dramaturgia en la RESAD desde 1999 y ha obtenido la beca Miguel Fernández de Investigación 2016 (UNED), por Versos con faldas. Poetas españolas para la infancia y la juventud (2000-2015).

Su primera novela infantil, Los cromos de Maider, Premio Ibi, publicada por la Editorial Anaya, ha sido considerada una de las cien mejores obras latinoamericanas para niños publicada en 2017 por la Fundación Cuatrogatos de Miami. Ha sido finalista del Premio Alandar, de la editorial Edelvives con El reino helado. Ha sido asesora del corpus de Literatura Infantil y Juvenil del Espacio Abierto Quinta de los Molinos de Madrid y realiza actividad curatorial en El Vividero, programa de teatro y danza para edades tempranas, de las Naves del Matadero del Teatro Español.

 

 

Itziar Pascual es dramaturga, pedagoga, investigadora y periodista. Es Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2019, siendo la única autora que ha obtenido hasta la fecha este galardón. Ha obtenido, como dramaturga de teatro para la infancia, el Premio ASSITEJ España con Mascando Ortigas; el Certamen de Textos Infantiles de la Escuela Navarra de Teatro, con Aroma de Vainilla; el Premio SGAE de Teatro Infantil con La vida de los salmones y el Premio Ricardo Morales de Teatro Infantil en dos ocasiones, con Ainhara (Poema dramático) y Pepito. También es autora de La niña y la ballena (Neska eta balea), publicada por la revista norteamericana Estreno y seleccionada en el programa internacional Cimientos 2020, del IATI Theater de Nueva York. Como coautora con Amaranta Osorio ha escrito la Trilogía de las Luciérnagas, con Clic (Premio de Literatura Dramática del Teatro Calderón de Valladolid) dirigida a público adolescente. Su interés por el teatro para la infancia y la juventud se ha concretado en el ensayo Suzanne Lebeau. Las huellas de la esperanza (ASSITEJ España), -publicado parcialmente en Francia, en el volumen antológico Les choix de Suzanne -; la edición de El ogrito, de Suzanne Lebeau (ASSITEJ España); la antología Teatro español para la infancia y la juventud (1800-1936) (RESAD- Fundamentos); la coordinación y edición del número monográfico de la revista Acotaciones; la introducción del Manual de Taller de Teatro Infantil, de Guillem d´Efak (ASSITEJ España); y las dramaturgias de Princesas olvidadas o escondidas y Wangari. La niña árbol, espectáculos de teatro danza de Karlik, con dirección y coreografía de Cristina D. Silveira; Hilos, de la compañía La Rous, por la que obtuvo el Premio a la Mejor Dramaturgia en FETEN 2016 con Rosa Díaz y Raíz para la compañía AWA Teatro. Ha sido asesora dramatúrgica de la compañía de títeres Etcétera para Almavera (Sonata para violín y títeres), estrenada en Cueva Secreta. También ha participado en el Festival Poéticas Jóvenes 2020 de México y en el 2º Diplomado de Escritura Dramática para Jóvenes Audiencias, de La Titería, de México. Desde 2021 imparte cursos de Dramaturgia para la Infancia en El sitio de las Palabras. Es profesora de Literatura Dramática y Dramaturgia en la RESAD desde 1999 y ha obtenido la beca Miguel Fernández de Investigación 2016 (UNED), por Versos con faldas. Poetas españolas para la infancia y la juventud (2000-2015). Su primera novela infantil, Los cromos de Maider, Premio Ibi, publicada por la Editorial Anaya, ha sido considerada una de las cien mejores obras latinoamericanas para niños publicada en 2017 por la Fundación Cuatrogatos de Miami. Ha sido finalista del Premio Alandar, de la editorial Edelvives con El reino helado. Ha sido asesora del corpus de Literatura Infantil y Juvenil del Espacio Abierto Quinta de los Molinos de Madrid y realiza actividad curatorial en El Vividero, programa de teatro y danza para edades tempranas, de las Naves del Matadero del Teatro Español.    

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