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Marie de Jongh amb Ama al Centre Cultural Bernat i Baldoví, 32a Mostra Internacional de Mim a Sueca. Foto de Francesc Vera

MIM 2022

UN PASEO POR EL MIM DE SUECA

Fecha de representaciones: 14 y 17 de septiembre. Fecha de la crítica: 19 de septiembre de 2022. Espacios: La Nau del Molí y Teatre Bernat i Baldoví (Sueca).

El que Sueca sea la patria de la cocina del arroz valenciano no es suficiente para que sea conocida en amplios ámbitos internacionales. La cultura da el toque de prestigio imprescindible. La ciudad tiene una actividad cultural que le da mucho prestigio, figuras en la escritura como Bernat i Baldoví y Joan Fuster y hasta grandes dolçainers. Pero también un festival del arte difícil del mimo, del teatro sin texto, uno de los pocos de ámbito internacional de la Comunidad Valenciana.

El festival ofrece trabajos de calidad, tanto en pequeño como en gran formato, callejeros, en espacios no convencionales o en la cómoda sala Bernat i Baldoví. Los artistas copan la población durante cinco días y esta les devuelve su entrega con una asistencia multitudinaria. Sueca se deja la piel con su participación en este buque insignia que la pone en el mapa cultural mundial.

La programación de la trigésimo segunda edición de este año vuelve a la normalidad después de las restricciones de la pandemia y ha sido, como siempre, atractiva. Arrancar con montajes como Ama de Marie de Jongh es un signo de la calidad de sus propuestas. La compañía vasca de teatro sin palabras y actores con máscara Marie de Jongh siempre es una garantía de oficio y de historias sensibles. La ternura y la dureza de la vida están presentes en sus montajes bellísimos dirigidos al corazón con valores humanos insoslayables a pesar de la despersonalización de la sociedad. Son inolvidables trabajos como Amour o Estrella. Y lo será Ama, esta vez con máscaras neutras (máscara cero) para contar la historia de Mario, un pintor que vive en un loft convertido en vivienda y estudio artístico a la vez y que ha de luchar con la realidad hasta la extenuación. Sus padres ancianos requieren su asistencia y su hija toda la atención, ya que vive dependiente del teléfono móvil. Él no sabe cuidar a nadie: todo le resulta complicado y su futuro es incierto.

La emoción llena el montaje. Esta vez Marie de Jongh con su creador Jokin Oregui  se dirige al público adulto para reflexionar sobre la senectud, sus dificultades físicas y los delirios psíquicos, entre pastillas, y una hija que se cree Superman pero no lo es. Todo narrado como un viaje, con escenas oníricas incluso escabrosas de los seres con sotana y el trauma padecido por una  madre a la que se rinde homenaje. Excelente la música de Adrián García de los Ojos, sobre todo en la extraordinaria escena de la salida nocturna con una versión techno de “Ne me quitte pas” de Jacques Brel. Fruto de esa escapada de diversión, inicia una relación efímera con una mujer que lo abandonará cuando compruebe su situación familiar. La individualidad hoy en día es egoísmo: nadie está dispuesto ya a cargar con problemas que le resulten ajenos.

Risa, absurdo, belleza, ternura, defensa de la comprensión y una ejecución extraordinaria de los intérpretes y la dirección, hacen de esta partitura un trabajo impecable. Y bonito y tierno. Técnicamente, la iluminación diseñada por Felipe Ramos es de una versatilidad sorprendente, hábil para los claroscuros y refuerzo de situaciones, sobre todo dramáticas y oníricas. La lucha y la fortaleza permiten reflexionar sobre el paso de la vida. Y lo que pasa no vuelve: el presente configura el pasado y ya no se puede modificar. Los actos conllevan consecuencias y quedan en la memoria. Para ser un superhéroe no es preciso llevar una capa: el día a día está lleno de héroes como Mario. Aunque sea un día nada más, como cantaba David Bowie.

La compañía riojana El Patio Teatro ofreció A mano, el que fuera el primer trabajo de esta pareja formada por Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López, con el que obtuvo el premio en el FETEN gijonés en 2013, creado un año antes. No se nos puede olvidar su extraordinario último trabajo, Conservando memoria, un prodigio sobre la necesidad de preservar la memoria familiar y sus acontecimientos con el que obtuvo el premio a la mejor autoría en el FETEN de 2020.

Nieves Rodríguez, en la revista Las puertas del drama a propósito de la celebración de los diez años de la compañía, la definió con los sustantivos “ternura y honestidad”. No hay mejor descripción después de haber visto todos sus trabajos (el segundo fue Hubo, otra maravilla). Durante el desarrollo la emoción atrapa al espectador, con bellos sensibles detalles que realzan el valor de los sentimientos. Y sin caer en la ñoñería o en lo falsario. Nos devuelven a nuestro estado de creencia en el ser humano y en que el corazón tiene el poder suficiente para hacernos vivir.

A mano es una propuesta mímica de manipulación de objetos. Como Conservando memoria pero sin palabras. Trabajan con la arcilla del alfarero. El barro construye una historia de amor en el hábil arranque con Izaskun manipulando desde arriba y Julián desde debajo de la pequeña mesa que conforma el centro del escenario, quienes con sus dedos darán forma a los movimientos, gestos y choques durante todo el espectáculo con unos movimientos representativos muy bien ejecutados. Emociona ver la relación entre las dos cabezas modeladas y su enlace final formando un corazón. Pero a continuación arranca la historia completa con una sensibilidad ejemplar. Un escaparate de objetos usados pasa a ocupar el centro. En él solo hay un objeto viviente, un muñeco de alfarería, junto a otros objetos de porcelana, claros y lucientes  frente a su color marrón, que serán los primeros que irán vendiéndose mientras intenta salir pero topa con el cristal de la vitrina. Hasta que aparece una cacerola también de alfarería y se inicia una relación amorosa entre ambos. Pero la soledad y el fracaso siempre están ahí. Lo antiguo realizado a mano no parece muy del gusto popular por lo sofisticado y artificial pero no deberíamos olvidar la naturaleza  de lo sencillo. Ya no revelamos más.

Vivir las historias de El Patio Teatro es emocionarse con tanta ternura. Sin tragicismos, con sensibilidad y con mucho sentido del humor que aún da mayor vigor a A mano. La manipulación de Izaskun y Julián es de una perfección técnica impecable. Su manejo de los dedos hipnotiza. Construyen la historia siempre con precisión en los detalles. Sorprenden al espectador en todo momento, hacen lo que no se espera y lo que se adivina tiene una ejecución llamativa, o lo resuelven con golpes cómicos muy efectivos. El ingenio de la lucha por salir del escaparate es deslumbrante, como la relación con la cacerola y su consecuencia. Y nunca mejor dicho porque la iluminación ámbar es fundamental en este trabajo. Pocas compañías en el teatro de manipulación de objetos tienen la brillantez de El Patio Teatro para decirnos que es muy grande lo pequeño aparentemente insignificante. Y poético.

La veteranía de Los Galindos deslumbró con MDR – Mort de riure. La compañía catalana nacida en 1991 construyó un espectáculo vertiginoso, trepidante y arriesgado, no solo para los intérpretes sino para los espectadores incluso desde sus carreras introductorias entre los asistentes agolpados. Su clown fue divertido, ingenioso y  lleno de efectos entre los sucios materiales utilizados de construcción, con un andamio de varios pisos, objetos, y a la derecha del espectador una hormigonera y una cabina de urinario portátil, un gran concepto escenográfico de Joël Fesel aprovechando una plaza donde hay  una casa aislada entre solares junto a la nave del molino, que queda de fondo del espectáculo.

Nos cuenta las relaciones entre Melón, Mardí y Rossinyol, tres payasos que se enfrentan a un conflicto inesperado. Ha muerto de risa una espectadora en la función anterior y han de juzgar a Melón por ser el causante. Su naturaleza indómita y torpe y su necesidad de existir los llevan a resoluciones improbables, donde exploran libremente cualquier barbaridad. Los cubos y demás objetos vuelan, siempre al límite y provocando sobresaltos al espectador, caídas estratosféricas por todo el andamio, muchas persecuciones, y sobre todo mucho ingenio, como la red de protección como barrotes de la prisión. Un crimen, si se puede llamar así, que será juzgado, por supuesto por Russinyol, maestro de ceremonias al que Melón engaña continuamente mientras Mardí, ejerce de ayudante bobo que más bien está de parte del condenado. Una rebelión hilarante contra el poder, frente a la decisión de culpabilizar de forma dudosa.

Es uno de los espectáculos más divertidos que se pueden ver. Con la palabra y el movimiento unidos en la construcción de una farsa desde la brutalidad, tanto en sentido de suciedad como de potencia. Y lo escatológico, porque hasta el líquido de la escobilla del váter se bebe. Las acrobacias de Anicet Leone y Gabriel Agosti causan estremecimiento por su vértigo, frente al dinamismo mandón del veterano Marcel Escolano, que da una lección magistral de clown. Trucos increíbles y sumamente trabajados como los del fuego en la hormigonera o en el cuerpo de Mardí dan pánico. Controlar los lanzamientos de objetos desde la visceralidad y la locura son riesgos nada fáciles. Y hacer vivir al público una historia tan inverosímil es un mérito que demuestra el oficio de Los Galindos. Qué bien aprovecharon el destartalado espacio clandestino y cómo manejaron al público, algo rebelde por la incomodidad al inicio, hasta ganárselo con un ritmo endiablado. Sin duda, uno de los mejores espectáculos al aire libre que hemos visto en mucho tiempo. Humor cafre y disparatado. Con sangre. Porque tanta violencia visual dentro de una trama se convierte en un alegato cómico contra la violencia. Qué caídas más logradas e inquietantes.

En la sala Bernat i Baldoví fuimos testigos de un gran espectáculo: Latas de la compañía D-Click, compañía zaragozana de circo nacida en 2010 de la mano de Javier Gracia  (Escuela de Circo Carampa) y Hugo Gauthier (Escuela de Circo de Bruselas y Circo del Mundo Chile). 

Fue una propuesta de circo-teatro que aprovecha distintos lenguajes para crear una narratividad con una sintaxis compacta. Las acrobacias sobre el mástil chino son el centro del escenario donde un trío une los malabares, el mimo, el teatro gestual y de movimiento y la danza. Las latas inundan el escenario y serán el eje sobre el que gravitará la búsqueda del máximo equilibrio. Allí desarrollarán la historia los tres personajes que construyen juegos con las latas simplemente para paliar el aburrimiento. No necesitan hablar. Se conocen, como en ese duelo a dúo entre Hugues Gauthier y Javier Gracia con la mirada fija de uno frente a la esquiva del otro, que sin embargo acabará saliéndose con la suya. Todo para llegar a compartir la felicidad.

Las latas son la búsqueda de lo indefinible. Con humor y efectos sorpresivos como la salida a la búsqueda de varias al patio de butacas, que serán abiertas con un berbiquí gigante del que saldrá la esperanza del líquido para beber o la decepción en forma de tierra. Excelentes las ascensiones por el mástil chino, sobre todo en la configuración de uniones entre los cuerpos, como los equilibrios con las latas, sobre todo cuando las sitúan encima del mástil. Todo con una técnica interpretativa perfecta, una transmisión orgánica corporal para el deleite, y la búsqueda de un lenguaje propio. Ana Castrillo, Javier García y Hugo Gauthier hacen fácil lo difícil con un extenuante trabajo físico lleno de electricidad no precisamente estática.

La variedad caracteriza al festival. Aquí hemos comentado algunos trabajos de distintas disciplinas como clown, objetos, mimo con máscaras y teatro-circo. Hubo más y algún día haremos un compendio crítico más completo. El Mim de Sueca es una cita obligada para los amantes de las Artes Escénicas. Por muchos años y a por la trigésimo tercera edición.

FICHAS ARTÍSTICAS

Ama

Compañía: Marie de Jongh. Autoría y dirección: Jokin Oregi. Acompañamiento externo: Pablo Messiez. Ayudante de dirección: Ana Meabe. Intérpretes: Ana Martínez, Javier Renobales, Anduriña Zurutuza, Jokin Oregi, Maitane Sarralde, Joseba Uribarri, Amets Ibarra. Escenografía y vestuario: Elisa Sanz, Ikerne Giménez. Música: Adrian García de los Ojos. Diseño de iluminación: Felipe Ramos. Luces: Javier García / Kandela Iluminación. Ayudante de producción: Nagore Navarro. Producción ejecutiva: Pio Ortiz de Pinedo.

A mano

Compañía y producción: El Patio Teatro. Idea, creación, dramaturgia, dirección, iluminación e interpretación: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López.

MDR – Mort de riure

Concepto y dirección: Bet Garrell y Marcel Escolano. Creación e interpretación: Anicet Leone, Gabriel Agosti i Marcel Escolano. Acompañamiento artístico y regiduría: Bet Garrell. Puesta en escena: Stephane Filloc. Ayuda a la escritura y concepto escenográfico: Joël Fesel. Complicidad conceptual: Johnny Torres. Andrómina: Nartxi Azcazrgorta. Producción: Caterina Fiol y Los Galindos

Latas

Compañía: D-Click. Idea y producción: Compañía D’Click. Artistas: Ana Castrillo, Hugues Gauthier y Javier Gracia. Dirección artística: Florent Bergal. Creación ambiente sonoro: Nieves Arilla. Acompañamiento dramatúrgico: Laura Tajada. Apoyo coreográfico: Diego Sinniger. Mirada exterior actoral: Alfonso Pablo. Diseño de luces: Tatoño Perales. Técnica de sonido y luces: Roberto Gregorio. Vestuario: Pep4. Apoyo atrezzo y espacio de creación: Carlos Herrero/ Ibón Baquero.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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