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Pa i Circ, de Arrtimados circo. Foto de Maria Sainz Arandia e Iván Navarro

Pa i circ De Arritmados

Satiricón circense

Fecha de la representación: 18 de septiembre de 2022. Fecha de la crítica: 19 de septiembre de 2022. Sala Espacio Inestable

La compañía de circo Arritmados, formada por Héctor Rodríguez y Julia Martínez, cumple doce años desde que empezara con circo de calle. Pero con el tiempo la derivó hacia el circo político, donde el mensaje de contenido ideológico se sitúa por encima de los elementos propios de la disciplina. Pero esto no quita que siempre haya arriesgado en sus números circenses hasta el punto de que la sorpresa se convierta en uno de sus mejores valores: el riesgo de hacer algo diferente, sea con elementos propios de este arte como con cualquier medio de atrezo cotidiano como un perchero desmontable.

Su línea satírica sobre los roles de la sociedad avanzó en 2018 para abarcar cualquier tema político. Desde entonces, avanzaron con Yo Púb[l]ica, que la propia Julia Martínez bautizó como circo feminista, y 10.852, sobre la construcción de la masculinidad y el patriarcado vinculando la historia coincidente de España y de Chile y experiencias personales porque todo lo personal también es político. En ambos unieron las disciplinas circenses, el teatro, la música en directo, la poesía y lo performativo.

Y así continúan. El mismo presupuesto de fusión de artes es patente en Pa i circ, su nuevo montaje. Sigue la misma línea pero a diferencia de los anteriores, lo satírico y lo cómico tienen una mayor presencia hasta el punto de ser los cimientos de su tono. El título del conocido aforismo de las Sátiras de Juvenal del siglo I después de Cristo, es el punto de partida de un desarrollo temático sobre la alienación del individuo en la sociedad actual y su extrañamiento de la realidad. Pero la inspiración no queda solamente circunscrita a un pueblo que ha perdido interés por la política y solo desea pan y circo, según Juvenal. La cita es el pretexto pero el texto se inspira libremente en conceptos de La conquista del pan del anarquista ruso Piotr Kropotkin publicado en 1892. Sobre todo en la expropiación como solución a la desigualdad social.

El comienzo donde la pareja de Rodríguez y Martínez irrumpe, ella con un tamboril y él como patricio romano togado, da paso a un audiovisual de presentación donde se suceden en paralelo, rápidas y de forma contigua elementos característicos de Roma y actuales. Así, a la diapositiva del Coliseo le sigue la de un estadio de fútbol cubierto actual, como ocurre con las monedas: todo sigue teniendo la misma forma porque en el fondo nada ha cambiado, solo el medio proporcionado por los avances materiales. De ahí se pasa a la música en directo, con Rodríguez a la guitarra y Martínez con una voz muy persuasiva. Las escenas se desarrollan como píldoras dentro de un sistema que gira alrededor de la idea de explotación empresarial sobre el trabajador, como demuestra la siguiente, la aparición de Luis Reche en bicicleta con la mochila de repartidor de una conocida casa de comidas a domicilio, experta en contratación de falsos autónomos, que acaba depositando globos representativos de los trabajadores de un empresario que actúa con un falso pensamiento paternalista bajo el que se esconde su carácter de explotador. Incluso lo satírico y paródico llega hacia la misma compañía. El empresario es Héctor Rodríguez y mantiene explotados a su trabajador Reche y a la falsa autónoma Julia Martínez, con un pago de quinientos euros exiguo. Incluso al trabajador le da el billete roto por la mitad pero le es indiferente: no sabemos si la rotura fue por la casualidad del directo pero quedó muy bien. Es muy simpática esta alusión metateatral (o metacircense) que pone en relieve la dualidad entre el artista y el creador y su necesidad de poseer una empresa cultural para subsistir. También en las Artes Escénicas existe la explotación y la necesidad de un mejor reparto de los bienes comunes. Incluso quizá sea el mejor ejemplo de esta desigualdad. Y sin faltar la alusión a los ingresos de toda índole, incluyendo subvenciones, o a las dificultades  para “vender” un trabajo que escapa de lo convencional como este Pa i circ. Diálogos que se acercan a la línea de la compañía A Tiro Hecho (Carla Chillida figura en la producción del montaje).

El desarrollo va incrementando la sátira hasta completarse como comedia multidisciplinar. El trabajador actual se ha convertido en consumidor individualista. Camina abstraído mirando su teléfono móvil. Ausente del mundo y refugiado en la realidad virtual. Es entonces cuando irrumpe un mensaje en defensa de la necesidad de recuperar el sentido social colectivo y abandonar los hábitos de conducta actuales, incluido el “yoísmo” cuyo mejor ejemplo son los selfies. De esa manera llegaría a ocupar las calles con la reivindicación revolucionaria a favor de la expropiación de bienes esenciales, como defendía Kropotkin. Nos quejamos y somos conscientes de los problemas actuales señalados en la obra pero no hay respuesta social a la inflación o el precio de la luz y de los combustibles porque vivimos ensimismados en la alienación.

Pero queda en el aire reconocer si lo satírico también se dirige hacia la falta de actualización de las ideas políticas izquierdistas. Quizá porque no estamos acostumbrados a mensajes autocríticos antiliberales. Eran otros tiempos cuando la expropiación se hacía imprescindible. Hoy en día todo aquello fue derruyéndose hasta el papel mojado porque la movilización queda como algo añejo. Incluso este concepto de expropiación queda asumido por el sistema liberal con la frivolidad, como señala la parodia de la versión de una famosa canción de Raffaella Carrà cantada por Julia Martínez con un gracejo enorme, después de haber comprado productos higiénicos femeninos en un conocido supermercado, lanzados al público. Por ello, se están señalando los problemas y algunas posibles soluciones pero ¿cómo se combate el individualismo? Ahí queda en el discurso abierto hacia la recomendación: ¿nos lanzamos a las barricadas como en esas imágenes de antaño tomadas de la guerra civil española o no será mejor atacar las costumbres desde el propio individualismo? Cambiemos de hábitos y disminuyamos el consumo hasta que el trabajo desemboque en reparto de la riqueza.  Concienciar desde la perspectiva personal del qué puedo hacer yo.

Todo con números circenses que no están metidos con calzador. Muchas veces observamos espectáculos de la disciplina donde se intenta construir un argumento para justificar los números, y ello redunda en que estos caminan por un lugar y el “texto” por otro, sin que haya una relación directa entre ambos. Aquí están dentro del desarrollo argumental. El excepcional y difícil número de la bicicleta pedaleada por Reche con Rodríguez en la parte superior muestra al jefe arriba dibujando equilibrios acrobáticos mientras el empleado sufre pedaleando y evitando la caída. También son argumentales los malabares simulando la producción en cadena de una fábrica o esa tabla y colchoneta de la última escena con alusión a una forma metafórica de combate por un cambio. Incluso el clown subyace, hasta en el tono locutorio de Héctor Rodríguez, en ocasiones demasiado exagerado para subrayar el cinismo del empresario ávido de enriquecimiento. Pero lo más loable es la valentía, el riesgo y la búsqueda de innovación de Arritmados. La ejecución vertiginosa y osada en el trapecio de Julia Martínez tiene singularidad al darle ella la espalda al público continuamente durante la ejecución. Demuestra que la compañía va más allá de los clichés de la disciplina. Artistas de circo pero ante todo artistas que desean comunicar y no solo entretener.

La página web de Arritmados se abre con una frase definitoria de su sentido artístico: “Siguiendo el instinto donde poder hacer volar al circo a un universo propio”. Realmente lo resume. Julia Martínez y Héctor Rodríguez crean con un sentido estético amplio donde el circo se redondea hasta lo multidisplinar. Siempre con mensaje al servicio de ideas políticas de justicia e igualdad. Valiéndose de elementos como la música excelentemente compuesta por Albert Mejías, lo coreográfico dirigido por Roseta Plasencia, la excelente iluminación sobre todo en lo oscuro (la escena del trapecio, por ejemplo) de Mateo Martínez. Sensacional el trabajo de rigging de Gastón Párraga, con el trapecio y el saco dorado. Resalta mucho el muy buen y simbólico vestuario (el color de los globos semejante al de la prenda de Julia Martínez) realizado por quien ha sido actriz en los dos anteriores montajes de la compañía, Carmen Díaz.

Una vez conversé con el creador de circo Lomi Szil acerca de si este modelo de la disciplina era más teatro que circo, si gustaba más al espectador de teatro que al de circo. Abrimos un debate sobre el destinatario de las propuestas. Fue un intercambio de ideas provechoso  y sin dogmas puristas: más bien sobre la evolución del circo contemporáneo. En mi opinión, si el circo entra en el terreno del teatro, sale ganando en lo artístico y en la atracción de espectadores. Arritmados es una de esas compañías que lo llevan cada vez más lejos desde una perspectiva donde hay un mensaje a extender sin que se engulla lo artístico. Solo por los números del trapecio y de la canción “Expropia” ya merece la pena entrar en esta reflexión contemporánea. Aunque en realidad por ser un trabajo que golpea desde el humor y lo paródico al ser simbólicamente descriptivo de nuestra realidad personal y social. El lema romano de pan y circo sigue vigente. Antropología estructuralista: cambia la forma pero no el contenido. Así lo quiere el poder.

Sin olvidar que la sala Inestable, donde estrenan, es su mejor ecosistema.

FICHA ARTÍSTICA

Autoría: Arritmados. Dirección y dramaturgia: Hèctor Rodríguez. Ayudantía de dirección y dramaturgia: Julia Martínez. Intérpretes: Julia Martínez, Luis Reche, Hèctor Rodríguez. Composición musical: Albert Mejías. Dirección coreográfica: Roseta Plasencia. Escenografía: Taller la Civera y Luis Reche. Iluminacion: Mateo Martínez. Vestuario: Carmen Díaz. Rigging: Gastón Párraga. Producción: Carla Chillida y Sandra Fernández. Audiovisual y cartelería: Elisa Martínez.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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