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En tierra extraña, foto de Javier Naval

EN TIERRA EXTRAÑA DE De SOM Produce y Teatro Español

Contra el odio y la crispación política

Fecha de la representación: 8 de septiembre de 2022. Fecha de la crítica: 12 de septiembre de 2022. Teatro Olympia

Se agradece un espectáculo en cuyo comienzo te envuelven diálogos agudos, inteligentes y bien construidos entre chispas de humor y pugna. No es nada sencillo ganarse al público desde la primera réplica, sobre todo al escéptico asistente obligado. Es una muestra de talento. Y En tierra extraña lo consigue con el inteligente duelo inicial entre Rafael de León y Concha Piquer donde se revela el carácter de cada uno y las diferencias durante el ensayo del nuevo espectáculo de la cantante, con paréntesis cómicos logrados como los apartes sobre la calefacción.

La idea original de este espectáculo que reúne en escena a Federico García Lorca, Concha Piquer y Rafael de León en vísperas de la guerra civil es de José María Cámara y Juan Carlos Rubio. Fue estrenado en el Teatro Español en noviembre de 2021. Es loable la versatilidad del cordobés Rubio. Es un todoterreno como autor y director, trabajador infatigable capaz de crear o poner en escena con atino una comedia golfa con texto suyo como Tres, obras comerciales con famosos como su versión de Anfitrión, la dramatización de una exitosa serie televisiva El secreto de Puente Viejo, las egocéntricas producciones del presentador del corazón Jorge Javier Vázquez, sus adaptaciones llenas de originalidad que se apartan del texto matriz como El Príncipe, Seda o Windermere Club, obras de David Mamet como La culpa, Trigo sucio, Razas y Muñeca de porcelana,  o musicales, entre los que destaca el fenomenal Miguel de Molina al desnudo, con la inolvidable interpretación de Ángel Ruiz que le valió el premio Max. Sin olvidar su marca de Las heridas del viento. Es muy hábil para la comedia, como en Llévame hasta el cielo o la reciente El peligro de las buenas compañías de Javier Gomá, pero también intenso en los momentos dramáticos, como en Juntos. Sin olvidar sus direcciones de textos exigentes como Pancreas de Patxo Tellería. Un director que se pone al servicio de la obra a representar y crea para agradar sin utilizarla para lucimiento propio. Se agradece.

En el musical de pequeño formato, Rubio se mueve con una solvencia ejemplar. Miguel de Molina al desnudo es su mejor ejemplo. En su nueva producción, En tierra extraña, se ha unido a un experto en el subgénero como es Julio Awad, conocido por su dirección musical de más de treinta creaciones populares en España como Ghost, El guardaespaldas, El jovencito Frankenstein o El fantasma de la ópera. Rubio crea una exhibición de manejo de diálogos y cruces de palabras de los personajes equilibrando el apartado musical con el desarrollo narrativo, de ahí el mérito principal del montaje. La música está tematizada y al servicio del argumento sin que las piezas estén metidas con calzador, desde las primeras escenas de los ensayos hasta ese final apoteósico de la supuesta composición lorquiana expresamente escrita para Concha Piquer, claramente inspirada en los versos de su obra Sonetos del amor oscuro, los once sonetos inéditos hasta los años ochenta donde en uno de ellos, “El amor duerme en el pecho del poeta”, Lorca nos habla del amor masculino como destinatario de sus poemas.

El argumento puesto en escena es una ucronía: un episodio histórico irreal e inventado pero que perfectamente pudo haber ocurrido. Los anacronismos brotan como setas y el cazador histórico disfrutará localizándolos. No están utilizados en libreto con el objetivo de crear una obra sobre un suceso del pasado sino al servicio de la construcción de los personajes para establecer una reflexión sobre la identidad artística en un contexto histórico. El único encuentro de De León y Lorca fue en Barcelona y nunca existió un cara a cara de Concha Piquer con el poeta granadino. Pero lo importante era crear un producto artístico que, a su vez, fuera un alegato contra la intolerancia y el odio y advertirnos de que la historia podría repetirse si nos dejamos llevar por la irracionalidad que genera réditos políticos. De ahí la utilidad del mensaje, teniendo en cuenta de que el asistente al espectáculo es el gran público amante del teatro pero no introducido en sus círculos. Cumple con un lema del teatro al servicio de la sociedad.

El encuentro ficticio recreado entre estos tres artistas españoles en vísperas de la guerra civil no es por azar. La famosa cantante valenciana Concha Piquer le pide al marqués del Valle de la Reina, Rafael de León, lograr una cita con el poeta Federico García Lorca para que le escriba una nueva canción para su próximo espectáculo. Pero también existe otra razón de fondo que descubriremos cuando ambos se quedan a solas después de que ella haya enviado a De León a comprar chocolate con churros: pedirle que se vaya a México, que huya de España porque su nombre está en las listas negras de la ultraderecha y la contienda es irreversible.

La estructura ofrece tres partes diferenciadas. Una primera entre Rafael de León y la cantante donde se dibujan con profundidad los caracteres de cada uno, entre el ensayo con sus rectificaciones de “Tatuaje” muy bien resueltas por Diana Navarro. Él homosexual oculto, dada su condición aristocrática, que no puede disimular su amor a Lorca, pero con unas habilidades superiores como compositor. Ella embarazada de tres meses del conocido torero Antonio Márquez, con una personalidad fuerte, exigente, terrible, ahora acomodada por el éxito, conservadora, genio y figura nacida de la pobreza en un barrio humilde de Valencia, que ha llegado lejos por su voz y cierta suerte por una representación de El Gato Montés de Penella.

La segunda parte arranca con la entrada por el pasillo de Lorca, con mucho retraso para desesperación de Concha Piquer. La relación tripartita va componiendo la situación de cada personaje, con cierto conflicto y balanceo entre lo lírico y un aire algo arrogante de un Lorca cargado de actividad que le regala a Piquer un ejemplar del Romancero gitano. La tercera y última se produce a partir de la salida de Rafael de León y los intensos diálogos de la cantante y el poeta, hasta la vuelta del músico anunciándoles el asesinato del teniente Castillo y las revueltas callejeras consiguientes, con la decisión final. Más el remate susodicho, con Diana Navarro en plena actuación ofreciendo la ficticia pieza compuesta por Lorca para ella. Una estructura tripartita que sostiene un texto muy bien desarrollado, lleno de momentos poéticos intensos, enfrentamientos culminados en el desenfado, y dos personalidades fuertes, más la tímida de Rafael de León, que ejercerá de equilibrista entre ambos sin quedar en un segundo plano, otro mérito del texto y la dirección. En este sentido, estamos ante una obra de personajes, y Cámara y Rubio les han dado toda la potencia necesaria para perfilarlos huyendo de la banalidad y la superficialidad. Y, por supuesto, sin caer en tópicos, aunque haya algunos tics destinados a ganar la complacencia del público, que bien podrían considerarse innecesarios y hasta reiterativos, sobre todo en algunos gestos entre los personajes.

Por este texto tan intenso, en acción y en palabra lírica, fluyen las alusiones a terceros, generalmente figuras culturales. Están bien elaborados los recuerdos de Estados Unidos de Lorca y de la cantante. Muy apetitosa es la referencia del poeta granadino a Salvador Dalí, a quien recuerda gratamente de la Residencia de Estudiantes pero reprocha su actual interés lucrativo, recordando el famoso anagrama Ávida Dollars con el que lo bautizó André Breton en los años cuarenta (como se observa, otro anacronismo al servicio del argumento porque estamos presenciando una acción de 1936), y a Gala como una caja registradora de cobro en el supermercado. Son llamativos los toques sobre La Argentinita, despreciada por Piquer, o a que Lola Membrives actuó mejor que Margarita Xirgu, entre el repaso de obras lorquianas comentado, sobre todo con el carácter de sus protagonistas femeninas. El diálogo sobre el artista y sus manías entre De León y Concha Piquer de la primera escena no tiene desperdicio. Posteriormente hay momentos de una brillantez exquisita, como en el diálogo de amor imposible de De León y Lorca, epentéticos, neologismo eufemismo de homosexuales, o la reflexión sobre el amor a España, que no es a una bandera sino a una tierra y sus gentes, entre el poeta y la cantante. La escena paródica de Lorca hacia la propia Piquer es deliciosa.

Este trabajo necesitaba excelentes actores que también fueran extraordinarios cantantes. La elegida para encarnar a Concha Piquer fue Diana Navarro. Es una de las voces más bellas de la canción española, con lo cual el apartado del canto era de confianza. Sobresale el encanto de su voz, su manejo de la nota amplia, el dibujo de la tonalidad y su adecuación al personaje interpretado. Ella ha hecho cursos de interpretación para cine y televisión pero siempre uno permanece a la expectativa, cuando no con desconfianza, ante un debut en teatro de quien se dedica a otra disciplina artística. Pero  ello supera el reto con un sobresaliente cum laude. Tanto por los movimientos como por el tono de sus réplicas teatralmente hablando, porque su canto es celestial. Además, da la impresión de estar viendo a la propia Concha Piquer, con sus gestos, sus poses y esa mirada altiva tan inmortalizada. Si Ángel Ruiz nos deleitó con sus “Ojos verdes” en Miguel de Molina al desnudo, Diana Navarro no ha sido menos. El pasodoble que da título a la obra está ejecutado con una exquisitez absoluta. Pero sobre todo su voz emociona, transmite, llega al fondo, lo cual despierta los aplausos del público en cada canción, a veces interrumpiendo demasiado el ritmo. Y, por cierto, extraordinaria en los toques valencianos, muy hábilmente introducidos, con empleos léxicos autóctonos populares como “figamolla” o la breve interpretación de “La Maredeueta”, inolvidable para el público valenciano veterano. Un debut feliz en el teatro.

No es menos brillante la interpretación de Avelino Piedad en el papel de Rafael de León. Destaca por transmitir su timidez, el sufrimiento y la duda al tener que ocultar su verdadera identidad sexual. También representa una ideología liberal de derechas, y realmente su condición aristocrática provocó su encarcelamiento en Barcelona al inicio de la guerra civil. El eldense Alejandro Vera encarna a Federico García Lorca, y también canta de maravilla, pero sorprende más aún con los distintos cambios de tonalidad en sus diálogos. Dirigidos por Rubio con precisión milimétrica, con unos movimientos bastante naturales a pesar de la nada sencilla artificiosidad de los personajes, aunque en ocasiones recurra a soluciones fáciles y no apueste por el riesgo a la hora de mantener el ritmo, con lo cual se produce cierta irregularidad en algunos momentos, como en los diálogos a trío centrales. Comicidad, lirismo y una perfecta conjunción entre palabra y música, para rematar con el discurso político contra la barbarie de la España cainita.

Las caracterizaciones están logradas, con un vestuario impecable de Ana Llena, con ellos muy de dandi y ella con su abrigo de visión de persona acomodada. Destaca también el atrezo preciso, donde las partituras parecen las originales y hasta el ejemplar del Romancero gitano es una fiel réplica de su primera edición. La escenografía de Curt Allen Wilmer permite el desarrollo de los movimientos. Sus escasos elementos de un escenario casi desnudo y hasta destartalado porque los actores están ensayando tienen su encanto al fusionar la realidad con la ficción, con un telón maravilloso cuando Concha Piquer recuerda su infancia y juventud valenciana.

Excelente musical de pequeño formato con tres actores y un piano de pared. Por él desfilan canciones conocidas, sobre todo por el público veterano y nostálgico, cantadas con un embrujo especial, sobre todo por Diana Navarro. “A la lima y al limón”, “Romance de la otra” y las susodichas ganan en duende con su voz. Quizá alguien pueda considerarlo teatro popular, con cierto toque despectivo, pero es un producto artístico de magnífica factura con un mensaje necesario: la belleza de la libertad. Y ese mensaje contra la intolerancia enviado al gran público es necesario en estos tiempos de intolerancia e insultos en medios de comunicación y redes sociales. Los personajes representan a dos Españas dispuestas a convivir en paz y con respeto, algo imposible por los acontecimientos avasalladores. Posiblemente, Lorca y Concha Piquer se hubiesen conocido de no haber existido una guerra fratricida. Dos seres libres en una España pacata y menos liberal de lo pensado. ¿Como la actual?

FICHA ARTÍSTICA

Idea original: José María Cámara y Juan Carlos Rubio. Libreto y dirección: Juan Carlos Rubio. Dirección musical: JulioAwad. Espacio escénico: Estudiodedos – Curt Allen Wilmer (AAPEE) y Leticia Gañán. Iluminación: Paloma Parra. Sonido: Javier Isequilla. Piano: Jaume Vilaseca. Vestuario: Ana Llena. Intérpretes: Diana Navarro, Alejandro Vera, Avelino Piedad. 

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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