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Sagunt a Escena 2022, Ladies football club. Foto de Provi Morillas

SAGUNT A ESCENA 2022: Ladies Football Club de Barco Pirata

Mujeres de manos amarillas

Fecha de la representación: 27 de agosto de 2022. Fecha de la crítica: 28 de agosto de 2022. Teatro Romano de Sagunt – Festival Sagunt a Escena.

El director escénico y actor español Sergio Peris-Mencheta, con la colaboración de Daniel Val, ha adaptado Ladies Football Club (2019), obra del autor italiano Stefano Massini, nombre capital del teatro italiano actual. Estrenada el pasado mes de abril en el teatro Arriaga de Bilbao, era un atractivo colofón a las representaciones del festival Sagunt a Escena en el Teatro Romano.

La unión del dramaturgo florentino y Peris-Mencheta, con su compañía Barco Pirata, es explosiva. Nacidos ambos en 1975, su sintonía quedó demostrada en 2018 con Lehman Trilogy, uno de los montajes más memorables y exitosos de la escena española reciente donde se mostraba con sentido crítico documental el funcionamiento del capitalismo y su evolución histórica. De esta forma, para los amantes del teatro, su recuerdo es un aliciente para no perderse su nueva propuesta. Y para el gran público, el tema de Ladies Football Club es llamativo: el fútbol femenino.

Ahora está de moda y potenciado, aunque aún quede a años luz del masculino. Pero habrá que recordar que en España ha vivido en las cavernas hasta bien entrado este siglo XXI a pesar de su lejano nacimiento allá por 1914 en Barcelona con el Spanish Girl´s Club, y un progreso interrumpido por la educación represiva franquista a partir de 1939, quien sin embargo lo aprovechó desde principios de los años setenta para mostrar una España aperturista, como se puede comprobar en el cine de la época o en la organización de partidos “exóticos” con camisetas de los clubes o incluso con famosas y folclóricas, que nos contaba el famoso No-Do: una visión caricaturizada que ridiculizaba a la mujer y le recordaba que “el fútbol es cosa de hombres”, como el coñac de famoso anuncio de la época. Aunque tampoco hemos de ir muy lejos. En España la liga femenina se juega desde 1988, pero ha sido postergada y menospreciada hasta hace apenas cuatro días. Incluso hace solo quince años un árbitro o un aficionado enviaba a fregar o a coser a una futbolista sin remordimiento ni consecuencias. Y si se denunciaba, la respuesta de rechazo de la sociedad era inexistente. Incluso algunos sectores feministas hoy de lucha reconocida contestaban que eso le ocurría a una mujer por practicar un deporte machista. Por eso la adaptación española es más que necesaria.

El fútbol es una metáfora de la vida, un aprendizaje a partir de la experiencia como expresó Albert Camus. También para la ficción. Massini ha creado en Ladies Football Club una obra de teatro de compromiso partiendo de sucesos históricos, supuestamente reales en lo individual y en lo colectivo o al menos ejemplificadores de situaciones extrapolables a otros ámbitos, para mostrar aspectos sociales con ramificaciones de actualidad como hizo en la crisis de 2008 con la caída de Lehman Brothers en Lehman Trilogy.

El protagonista es colectivo: la mujer y su situación postergada en la actividad social influyente. Como ejemplo, su argumento a partir del nacimiento del primer club de fútbol femenino competitivo. Durante la Primera Guerra Mundial, once mujeres inglesas empiezan a trabajar en una fábrica de armamento de Sheffield, la cuna histórica del fútbol moderno, mientras sus maridos han partido al frente, la Doyle & Walker Ammunition. En la parada de un almuerzo, las trabajadoras encuentran un balón abandonado en el patio de la fábrica y empiezan a jugar al fútbol, actividad que conocían en sus familias. De ahí surge uno de los primeros equipos femeninos de este deporte, el LFC (aunque no fue el único en ese momento histórico). A falta de campeonatos masculinos a causa de la guerra, las mujeres ocuparon ese espacio y se ganaron el cariño del público. El fútbol les permitió escapar de su enclaustramiento y adquirir conciencia de su realidad. La recuperación de la memoria de estas pioneras sirve de vindicación de la rotura del techo de cristal femenino: ellas dejaron de ser esposas, madres, hijas o abuelas para convertirse primero en trabajadoras y finalmente en portera, defensa, delantera o centrocampista también como forma de ser.

Peris-Mencheta aporta al texto una puesta en escena con su estilo habitual en la gran producción. Le aporta sus métodos: dinamismo, un ritmo trepidante como si la palabra tuviese que adquirir un gramo de locura al unirse a la acción, una fastuosa escenografía nutrida y aprovechada, un cuidado elenco de intérpretes ágiles, efectivas por encima de sus nombres, un desarrollo coral a modo de oratorio de frases encadenadas con continuidad, la intención subyacente de buscar la sorpresa, la fragmentación del argumento, la disposición sintáctica como un montaje cinematográfico, y un potente aparato musical bello y muy cuidado. El resultado es una simbiosis perfecta y equilibrada entre el texto y la representación, entre las ideas y el arte; un equilibrio del hecho teatral donde el mensaje no está por encima de la estética ni viceversa.

Sin embargo, tras un arranque fulgurante de presentación alineada de las once mujeres y encuadramiento histórico espacial y temporal en 1917 más un remate musical, la primera media hora camina sin rumbo y hasta resulta tediosa por momentos. Es una presentación de personajes excesivamente larga y la condensación se convierte dispersión y repetición de características exacerbada y desmesurada. En teatro no hace falta que digas dos veces lo que ya has dicho, y más cuando después reaparecerán las mismas características individuales a partir de la formación como equipo de fútbol con mayor eficacia y solidez narrativa. Han pasado treinta minutos y la confusión de personajes es tal que no hemos logrado averiguar la individualidad de las once mujeres a pesar de los machacones intentos. Como tampoco entendemos para qué se pide el sí del público en voz alta cuando está buscando las piezas del rompecabezas de los personajes. ¿Para qué buscar gratuitamente la complacencia ganada de antemano?

Sin embargo, se produce un giro inverso cuando arranca la acción de verdad después de esos treinta minutos que permanece hasta el final. Entonces el montaje estalla y desprende un vendaval. Es a partir de la presentación de las mujeres como jugadoras y el reparto de posiciones en el equipo cuando mejor funciona el recurso de la reiteración de motivos con una distinta soltura, naturalidad y fluidez. Las dos horas restantes son prodigiosas y un despliegue de talento global. Las escenas se suceden y por medio de las acciones los personajes adquieren individualidad y pasan de fríos a entrañables. Es entonces cuando descubrimos y adoramos a la muer discreta invisibilizada (Diana Palazón), la hindú siempre pesimista en busca del centro vital espiritual (Nur Levi), la tosca y rústica (Carla Hidalgo), la eterna solterona a la caza del hombre (Ana Rayo, con un monólogo que es de lo mejor), la joven que sueña con imitar a Juana de Arco (Andrea Guasch), la sindicalista admiradora de Lenin que se ha leído El capital de Marx (Alicia González), la marginada por la familia tomada por inferior mentalmente (Noemi Arribas), la que exclama incongruencias sin sentido (María Pascual), Olivia, la lectora intelectual de frases sentenciosas (Xenia Reguant), junto a las difuminadas pero sacrificadas Belén González e Irene Maquieira. No hacía falta más profundidad en los personajes para construir un universo de ideas: solo este conjunto coral elegido con la misma sabiduría que transmiten. Cantan (incluso tocan piano y violín), hacen reír, compadecen, empatizan, y se mueven con organicidad mecánica ensamblada y una compenetración máxima. Destacan también sus cambios de registro y las conversiones en otros personajes, sobre todo masculinos, con ese jefe Walker de piernas colgantes de títere. Elevaron la representación en la noche saguntina y con su entrega y su solvencia enamoraron al público, que llegó a cantar sus goles del primer partido contra tullidos como si estuviese en el estadio y fuesen reales. Por eso, no queremos destacar a ninguna actriz en particular sino a las once. Un todo engrasado como un buen equipo de fútbol depredador que juega de memoria y con automatismos instintivos.

En ese fondo argumental este coro evoca ese personaje femenino griego clásico con el marido ausente luchando en la guerra. Son unas Lisístrata cuya rebeldía se encauza en el fútbol. Incluso la bomba femenina fabricada no destruye. Dejan de ser invisibles dando patadas al balón ante público. Al menos hasta el final de la guerra. Sus partidos de fútbol van ganando notoriedad hasta convertirse en heroínas nacionales. Llegan a jugar contra Alemania, en una escena prodigiosa con una duplicación de vestuario muy atractiva, en un balanceo entre la ridiculización del enemigo bélico para dar aire bufonesco cómico (¡qué himno al Káiser Frank!) y la posición ideológica de que ambas están en el mismo frente de lucha feminista de ahí que el partido se suceda como un pacto de no agresión. Finalmente se organiza un duelo contra una selección masculina en Stamford Bridge, el mítico campo del Chelsea, como homenaje a estar mujeres para así devolverlas a la situación prebélica. Decepción, con fantasía incluida, y a la oscuridad. Pero algo ha quedado en ese combate contra la hostilidad, un poso en el tiempo bien delineado por Peris-Mencheta con avances cronológicos con las protagonistas ya ancianas, quienes recuerdan lo sucedido de forma simpática e incluso irónica. El humor también permite el homenaje.

David Picazo ha creado un diseño de iluminación exclusivo para el escenario romano, dadas sus características al aire libre, con un resultado extraordinario porque reptaba con sigilo por el escenario, y no solo en los enfoques a las ventanas y huecos abiertos en él o con el curioso fundido en negro. Alessio Meloni supo muy bien dar la oscuridad fabril a las tres paredes y niveles verticales de su escenografía haciéndola apto para el desarrollo y el movimiento donde un mismo espacio desarrolla distintos universos. También destaca el diseño de sonido envolvente y con ciertos ecos y reverberaciones de Enrique Rincón y Álvaro de la Osa, donde destaca la pulcritud otorgada al canto, el numeroso y preciso atrezo de Eva Ramón, como el de las coberturas de las cabezas de las futbolistas durante los partidos, el vestuario de Elda Noriega definidor de las dos partes de la obra, primero trabajadoras de manos amarillas y después equipadas como futbolistas, y la música, casi toda original pero con variaciones de temas británicos e irlandeses, compuesta por Litus Ruiz y dirigida por Joan Miquel Pérez, con excelentes arreglos vocales de Ferran González. Las coreografías de Amaya Galeote están bien planteadas, aunque se echa un poco de menos un mayor riesgo. Una anécdota destacable es que la campeona de gimnasia rítmica Almudena Cid sea la responsable del trabajo con balón.

Aunque el texto de Massini no posea la perfección de Lehman Trilogy, la propuesta de Peris-Mencheta cumple sus objetivos de divertir y concienciar. O enseñar deleitando, como se ha dicho siempre en la poética clásica. Ha logrado un efectivo trabajo a añadir al resto de sus artefactos teatrales, como se pueden definir los resultados de sus direcciones desde aquel estreno de La cocina, de Arnold Wesker, en 2016; larga obra con veintiséis papeles coreografiados por Chevy Muradai alrededor de una cocina instalada en el centro de la sala. Logra el mismo efecto que la historia de los Lehman sobre el capitalismo salvaje, manteniendo la estética y estructura de Castelvines & Monteses, creación de 2020 a partir de la obra de Lope de Vega. Es un director con estilo, eficaz en lo coral y en la transmisión de los mensajes, aunque también haya demostrado su oficio en el intimismo confesional de Una noche sin luna de Juan Diego Botto, ese biopic de García Lorca premiado y valorado, o en la comedia, como en 2015 con Continuidad de los parques de Jaime Pujol. No hay duda de que es un director con personalidad, método propio y signos estratégicos reconocibles, lo cual es de agradecer ante tanta dirección plana, excesivamente académica y carente de estilo propio que abundan en nuestros escenarios.

Quizá en España deberíamos reivindicar también a aquellas jugadoras que antaño soportaron las risas vejatorias y los insultos en las canchas y en sus ambientes sociales y familiares. Algo está cambiando, o ha cambiado, y aportaciones como Ladies Football Club ayudan a conocer de dónde venimos y también dónde podemos volver si nos descuidamos. Es un ejemplo de la necesidad comunitaria del teatro de ideas y una advertencia para no olvidar en el baúl el teatro de urgencia.

Podrán descubrir o volver a descubrir quiénes son las mujeres de manos amarillas en la sala Rambleta de València, donde está programada en el último trimestre del año. Repetiré aunque entraré media hora tarde.

FICHA ARTÍSTICA:

Texto: Stefano Massini. Direccion: Sergio Peris-Mencheta. Reparto: Noemi Arribas, Xenia Reguant, Ana Rayo, María Pascual, Nur Levi, Alicia González, Carla Hidalgo
Irene Maquieira, Andrea Guasch, Diana Palazón, Belén González. Dirección: Sergio Peris-Mencheta. Adaptación: Sergio Peris-Mencheta con la colaboración de Daniel Val. Traducción: Ignacio Rengel. Composición Musical: Litus Ruiz. Dirección Musical: Joan Miquel Pérez. Dirección Vocal y Arreglos Vocales: Ferran González. Diseño de Escenografía: Alessio Meloni. Diseño de Iluminación: David Picazo. Vestuario: Elda Noriega. Diseño de Sonido: Enrique Rincón y Álvaro de la Osa. Producción Sonora: Óscar Laviña. Atrezo: Eva Ramón. Coreografía: Amaya Galeote. Ayudante de Coreografía: Jose Luis Sendarrubias
Ayudante de Dirección: Óscar Martínez-Gil. Ayte. de Vestuario: Berta Navas. Dirección de Producción: Nuria – Cruz Moreno. Producción Ejecutiva: Barco Pirata. Dirección Técnica: Manuel Fuster. Maquillaje y Peluquería de Cartel: Miriam Collar y María Mínguez
Diseño gráfico: Eva Ramón.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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