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Sagunt a Escena 2022, Misantropo. Foto de Provi Morillas

SAGUNT A ESCENA 2022: EL MISÁNTROPO De La Zona – Festival de Mérida

Ni griega, ni romana: actual

Fecha de la representación: 18 de agosto de 2022. Fecha de la crítica: 19 de agosto de 2022. Teatro Romano de Sagunt (Festival Sagunt a Escena)

Menandro (342 a. C. – 292 d. C., aproximadamente) es el autor clásico griego representante de la comedia nueva. Aunque se tiene noticia de haber escrito más de cien comedias solo se conserva completa Dyskolos, traducida como El Arisco o El Misántropo, que permite vislumbrar la evolución del género en la Grecia antigua. Frente a la anterior de Aristófanes, cuya estructura derivaba de los antiguos ritos de fertilidad con un humor satírico dirigido a personajes públicos y realidades del momento o a la parodia de la divinidad, sus temas giraron alrededor del amor, el dinero o los problemas familiares, con tipos identificables y simples, la transformación moral del protagonista y una trama construida a partir de una complicación o enredo. Formalmente, eliminó el coro y se centró en el reflejo de las costumbres y la vida de su tiempo.

Carol López y Xus de la Cruz han optado por el título de El Misántropo en su adaptación coproducida por el festival de Mérida, donde se estrenó el pasado 13 de julio, y La Zona, cuyos montajes siempre son atractivos y están pensados para gustar a todos los públicos dando la mayor calidad posible, como La piedra oscura de Alberto Conejero o La ternura de Alfredo Sanzol, por citar dos reconocidos entre sus más de cincuenta.

Su propuesta programada en el festival Sagunt a Escena es poliédrica, con variadas caras y vértices, y sobrepasa el marco temporal clásico. López y De la Cruz han tomado esta comedia de caracteres y enredo y le han dado un aire contemporáneo en su forma y en su contenido siguiendo la trama original. Nos hace olvidar a Menandro sin que le perdamos de vista. Respetando el conflicto y el argumento centrales, sin restarles protagonismo con transformaciones caprichosas, les han añadido suficientes elementos como para considerarla una obra nueva al aportar problemáticas y estilemas actuales. El resultado es un texto formidable, impecable, inteligente, sagaz y muy cuidado en los detalles, con una excelente versificación cómica, y con muchos juegos lingüísticos, donde destacan las latinizaciones para darle ironía a los significantes creados, o el empleo grotesco hasta cursi y modernete del inglés como Bro. o fuck. Una parte oral ejemplar, con mucho metateatro ingenioso y nada gratuito que permite reflexionar sobre el hecho escénico en la historia.

Sagunt a Escena 2022, Misantropo. Foto de Provi Morillas
Sagunt a Escena 2022, Misantropo

Un mérito es el mantenimiento básico de la peripecia y los tipos del original. El viejo gruñón Cnemón ha huido de la sociedad y vive refugiado en su finca rural con la compañía de su hija rechazando cualquier relación con el exterior. Su hijastro Gorgias le ayuda en las tareas agrícolas pero vive en otra casa. El joven Sóstrato, hijo del hacendado Calípides, está enamorado de la muchacha y fracasa en el intento de pedir su mano por el rechazo de Cnemón, que ha tenido numerosos conflictos con aquel. Hasta que este cae en un pozo y se produce su conversión dándose cuenta de que necesita a los demás. El final, pues ya se lo imaginan: feliz con matrimonios y banquete nupcial. Todo ello con la mirada atenta del dios Pan, actuando como narrador dramático con la actitud de intervención de las divinidades en la vida de los humanos habitual en el teatro clásico griego. Aunque al final queda en entredicho y cuestionado este aspecto por la rebeldía de la Muchacha (mayúscula inicial porque así se llama el personaje).

Pero el primer signo del cambio al rumbo contemporáneo lo encontramos con la conversión del personaje masculino de Calípides en femenino, Mirrina. Ya no es un hacendado, sino una emprendedora que ha montado un hotel rural para urbanitas, los neorrurales. Es un signo visible y actualizado del protagonismo femenino y el sentido feminista de la adaptación de López y De la Cruz. Como lo es el peso de la Muchacha, cuyo protagonismo va aumentando gradualmente hasta la explosión final. Actúa no solo por amor a Sóstrato sino manifestando su rebeldía para salir de la esclavitud del hogar y su destino de cuidar a su padre, dado su enorme anhelo de diversión, placeres y conocimiento. De hecho, es el único personaje sin nombre propio, por lo que reclama uno al dios Pan, y ante su invisibilidad enseña las garras de la insumisión ante lo tradicional patriarcal exclamando con razón simbólica que “lo que no tiene nombre, no existe”. Además, ella dirige sus pensamientos al público en todo momento, como apartes, sobre todo a partir de su diálogo último con Pan, donde claramente su mensaje en pro de la igualdad de la mujer está destinado a la concienciación del espectador de forma participativa.

Al feminismo se le añade otro componente temático reivindicativo: la sátira al ecologismo del mundo urbano. Aquí López y De la Cruz utilizan todos los resortes propios de la comedia clásica. Cnemón, apartado de la sociedad, realiza un canto a la vida ermitaña entre la naturaleza. Pero, como en Los asquerosos, la novela de Santiago Lorenzo adaptada al teatro por Jordi Galceran y Jaume Buixó, el entorno idílico se rompe con la invasión de seres de la ciudad y sus costumbres. Mirrina ha construido un hotel ecológico para retiros espirituales (con sabor hindú) de potentados necesitados de relax los fines de semana. Despliegan una filosofía neorrural que proclama las bondades del campo, las maravillas de los productos naturales y lo vegano, pero les molestan las vacas y las moscas, como en la vida real a algún turista rural le molesta el sonido del reloj del campanario del pueblo que nunca perturbó a los habitantes originarios. El espacio del misántropo ha sido invadido por unas ideas falsarias de las que nos reímos; por el postureo de quien utiliza el mundo rural como escape evasivo pero no para integrarse en él ni en sus costumbres. Una crítica muy actual a una sociedad que arregla los problemas de nuestro entorno en tertulias, despachos y redes sociales, aquí expresada con mucha simpatía humorística. Una ridiculización de costumbres punzante con mucho tacto para hacer reír sin herir.

Sagunt a Escena 2022, Misantropo. Foto de Provi Morillas
Sagunt a Escena 2022, Misantropo

En este sentido, derivando de ambos componentes de contemporaneidad dramatúrgica, el conflicto menandriano se reduplica al traspasar la psicología individual de los caracteres al plano social. Los personajes quedan alejados por ello de una tipificación clásica sin perder sus raíces. Para ello, es fundamental el apoyo en una estructura que adopta modos actuales alejados del naturalismo y que aumenta el interés de forma llamativa. Ello se manifiesta sobre todo en el arranque y en el desenlace, donde se nos habla de la necesidad del amor y el afecto. Recuerdo haber leído una entrevista de Joan Colàs a Carol López a propósito de este montaje donde citaba que el amor y el afecto, en los tiempos que corren, son revolucionarios. Bajo esta premisa, este Misántropo es una vindicación de la necesidad del cariño y los abrazos en una sociedad necesitada de diálogo y comprensión, así como de la libre elección amorosa atestiguada por la narración final de Pan sobre el destino futuro de cada pareja. No se pierde la individualidad por ello.

Ya hablando de lo formal, Carol López y Xus de la Cruz incorporan el elemento musical, con versiones y letras originales para temas conocidos, composiciones a cargo de César Belda, un experto en música para las Artes Escénicas (ahí queda su Miguel de Molina al desnudo o su Carmina Burana para La Fura dels Baus, por citar algunas recientes). Excelentes el arranque a ritmo techno con el dios Pan al micrófono para presentar a los personajes con sus características y el remate con la versión de la famosa Gloria de Umberto Tozzi, transformada en Glícera, que en griego significa “mujer dulce” (omitimos la razón para evitar el spoiler). El momento climático llega cuando Jesús Castejón canta un My way expresivo y significativo, apesadumbrado con su misantropía: una de las escenas estelares de la propuesta. Sin duda, la música popularizada con nuevos arreglos e interpretada en vivo y en directo es una aportación que incrementa el interés del público.

La puesta en escena y la dirección de Carol López alcanzan momentos deslumbrantes. La escena de las consecuencias de la caída en el pozo de Cnemón es de una brillantez cómica ejemplar, sobre todo por el manejo de los resortes preparatorios del giro de su carácter. El diálogo de la Muchacha con el dios Pan es prodigioso; un deleite para los grandes aficionados al teatro por sus numerosas citas: lo de personajes sin nombre y con número es una gran reflexión. Como antes habían sido los excursos en recuerdo del autor o del teatro clásico, como el de la confusión entre el griego y el latino pronunciada por Mirrina. El rescate del pozo olvidando la palabra y centrando el movimiento al modo del cine mudo es magistral: una imagen demostrativa de talento y recursos, con un buen manejo de los elementos posdramatúrgicos.

Sagunt a Escena 2022, Misantropo. Foto de Provi Morillas
Sagunt a Escena 2022, Misantropo

Para conseguir su propósito necesitaba a grandes actores. El veterano Jesús Castejón vuelve a demostrar que es uno de los mejores intérpretes teatrales españoles. Su Cnemón será inolvidable. Canta maravillosamente el My way con una expresividad que da luz a la oscuridad. Su implicación en el personaje lo dejó extenuado al final. Beatriz Carvajal, con un personaje menos lúcido como Mirrina pero difícil por su agudeza, sigue demostrando aquellas dotes que le vimos en Mérida en Los bosques de Nix en 1994. Muy desenvueltos y expresivos Alejandro Pau como Sóstrato, con buen juego vocal entre su pensamiento y su timidez ante la amada, y Carlos Troya como Gorgias, más rural cuya fortaleza de músculos contrasta con una sorpresa final de su personaje. María Ordóñez, que nos deleitó en El Eunuco, en Rumba de Mayumaná y en Anfitrión en sus tres últimas visitas valencianas, muestra toda la potencia de la mujer reivindicativa en su dinámica y activa actuación. Enérgica y viva, ofrece los cánones de esa mujer actual que anhela conquistar los espacios de libertad y de elección frente a una sociedad clásica patriarcal esclavizadora, en connivencia de sororidad con Mirrina. Y qué decir de Ángel Ruiz que no expresáramos ya por su radiante interpretación en Miguel de Molina al desnudo que le valió el premio Max en 2017. Su dios Pan también será memorable, con su bello canto (parece que el músico César Belda haya nacido para él), sus cambios de registro y sus giros tonales. También encandila como Sicón, acompañante de Mirrina capaz de hacer masajes naturales curativos con efectividad, en lugar de ser cocinero como en el original. Admirable como la dirección de movimientos continua y rítmica con una magnifica ocupación del espacio.

Sin embargo, la potencia de la primera parte de la propuesta, rubricada con la hilarante y divertidísima llegada de los “místicos neorrurales” desemboca en un descenso de ritmo en las escenas donde Sóstrato colabora con Gorgias en las labores agrícolas y Mirrina y Sicón intentan obtener agua del pozo. Afortunadamente, el ritmo se recupera con Castejón y su My way. De la misma manera, la furia en las explicaciones de la Muchacha ante el público en la escena final, donde los soliloquios caminan demasiado hacia el mensaje teórico, rompen el equilibrio cómico y dejan la verosimilitud argumental a golpes súbitos de segundos de duración, que afortunadamente se recupera cuando se impone de nuevo la comicidad y la sátira: el mensaje indirecto es más eficaz que el directo. Quizá un poco de mesura hubiese venido bien, sobre todo impidiendo ciertos momentos innecesarios de sobreactuación de María Ordóñez. Y no reiterar algunos chascarrillos de excesiva complacencia popular, como el “mi casa” de la película E.T.

Alessio Meloni crea una escenografía amplia con un suelo lleno de espigas, flores y plantas. Provoca que los actores tropiecen con ellas sin impedirles los movimientos: participan en  la acción. No le hecho falta crear más escenario que el campo, con el pozo arrinconado, pero la pertenencia de la parte izquierda del espectador para Cnemón y la derecha para Mirrina está bien delimitada. Es el creador también del vestuario, muy grato para representar cada personaje, desde el rojo chillón de la Muchacha hasta el blanco del dios Pan o la oscuridad de Cnemón. Todo muy bien reforzado por la iluminación de Felipe Ramos, que sabe bien combinar los momentos de máxima claridad con la oscuridad, o hacer magia significativa en la escena de la caída al pozo.

Sagunt a Escena 2022, Misantropo. Foto de Provi Morillas
Sagunt a Escena 2022, Misantropo

Carol López y Xus de la Cruz cumplen sus objetivos con brillantez. Consiguen una comedia placentera, introduciendo mucha crítica social tanto de forma sutil como descarnada. Sin herir pero golpeando. Darle sentido de actualidad a un clásico sin perder el rumbo del original ni sufrir ataques de genio o de director-creador omnisciente es todo un mérito y nada sencillo. Ambas no han caído en la tentación y han creado un texto divertido con una buena puesta en escena agradable a cualquier público y actores geniales. El lleno del teatro romano de Sagunto con los espectadores agradecidos demuestra que cuando el cartel es atractivo, aunque solo sea por sus actores famosos y televisivos más que por el texto, se engrandece un festival en nuestros días. El público suele acudir a lo conocido: es más seguro. La mayoría no arriesga.

Valga como colofón al margen del montaje, la divertida y necesaria presentación previa hilarante de Jesús Castejón y Beatriz Carvajal para intentar que se disfrute apagando los teléfonos móviles. No consiguió los efectos deseados en algunos espectadores a mi alrededor. Tuve la mala suerte de tener cerca el móvil que sonó dos veces, luces de los WhatsApp, la grabación en vídeo del My way de Castejón con el rojito parpadeando y el encendido de una luz del asiento de delante en el momento donde se hace el oscuro cuando Cnemón habla de su caída en la oscuridad. Al final poder disfrutar al máximo en un teatro dependerá de la suerte que se tenga, no de la elección de una buena propuesta para pasar hora y media divertida e inteligente como en El Misántropo de Carol López y Xus de la Cruz para La Zona.

FICHA ARTÍSTICA

Autor: Menandro. Adaptación: Carol López y Xus de la Cruz. Dirección: Carol López. Intérpretes: Beatriz Carvajal, Jesús Castejón, María Ordóñez, Alejandro Pau, Ángel Ruiz, Carlos Troya. Producción: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y La Zona. Ayte. de dirección: Xus de la Cruz. Diseño de Escenografía y Vestuario: Alessio Meloni. Diseño de Iluminación: Felipe Ramos. Composición musical: César Belda. Producción ejecutiva: Elisa Fernández.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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