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Bros de Romeo Castellucci, foto de Stephan Glagla

Bros de Romeo Castellucci

Seguiré las órdenes

Fecha de la representación: 24 de julio de 2022. Fecha de la crítica: 25 de julio de 2022. Teatre Lliure – Sala Fabià Puigserver (GREC Festival de Barcelona).

Este año hemos tenido el placer de contar con Romeo Castellucci y su propuesta en el festival GREC de este año. Como uno de los directores europeos contemporáneos más reconocidos, Castellucci es recurrente en el Festival Temporada Alta de Girona y fue este evento quien acogió su estreno a nivel estatal en el otoño de 2021 –pero, lamentablemente, no pisaba la ciudad condal desde 2011 y su Sobre el concepto de rostro, en el Hijo de Dios. Este gran renovador teatral cavila en Bros sobre la violencia y la disciplina del cuerpo policial y, a través de su saber hacer escénico, genera un mecanismo dramatúrgico capaz de transmitir esta reflexión sin perder un ápice de potencia.

El principal mecanismo dramatúrgico de Bros se centra en encarnar la disciplina ciega. Así pues, se recrea esta base de la violencia a través de un dispositivo simple pero terriblemente eficaz: sin casi ningún tipo de preparación, la inmensa mayoría de intérpretes actúan a través de órdenes ejecutadas a través de los auriculares en sus oídos. Una ausencia de agencia que les exime de cualquier tipo de consecuencia, un concepto de dirección artística que se expande en todas las direcciones y dispone de los cuerpos de los performers en su totalidad. Es, en esta dirección, que la propuesta de Castellucci encarna algunas de las reflexiones más lúcidas de Michel Foucault a propósito de la disciplina contemporánea: cuerpos que se manejan a través de órdenes ajenas interiorizadas, cuerpos donde la ley externa pasa a encarnarse en un cuerpo que ya no se pertenece a sí mismo. La disciplina se pone en el centro y deja de ser un vehículo para poder gestionar las relaciones entre sujetos (por ejemplo, entre director e intérpretes) para pasar a ser materia de reflexión artística y moral.

Bros de Romeo Castellucci, foto de Stephan Glagla

Lejos de ser el único mecanismo dramatúrgico, esta pieza inquieta aún más al espectador al usar el escenario como un gran lienzo ecléctico en el que múltiples imágenes y discursos se superponen. De esta manera, los mecanismos para generar disciplina y para generar conocimiento se solapan de tal manera que la disciplina pasa a ser lugar de conocimiento y viceversa. Referencias pictóricas, artísticas, culturales, literarias y filosóficas se siguen unas a otras y acaban creando una maraña conceptual inmensamente rica, seña artística de este notable director. Esta intertexualidad escénica permite crear un espacio de ausencia de juicio, en la que no se impone ninguna tesis intelectual sobre el espectador e incluso se le anima a intentar absorber esta experiencia en toda su complejidad. No hay atajos ni resúmenes ni materias cerradas a las que asirse. Todo elemento presente es puesto a disposición de explorar escénicamente el concepto de disciplina y su inherente violencia, esta tensión entre el sujeto y el cuerpo que ya no le pertenece. La capacidad imaginativa de esta apuesta es enorme y radical, y permite expandir qué puede y debe aportar un escenario al mundo ­– cuestión recurrente en la trayectoria de este laureado director.

Bros de Romeo Castellucci, foto de Stephan Glagla

Otra dimensión que destacar de esta formidable creación es la interrogación sobre los cuerpos que pone en escena. Obviamente, se pone en crisis la definición de intérprete con el mecanismo central de esta obra – en la que performer pasa a ser eso, quien performa eficaz e irreflexivamente, en un mecanismo tan claro como certero. También se apuntalan algunas periferias al contar con un performer con tamaña trayectoria a sus espaldas como Valer Dellakeza y con el performer (en este caso sin nombre especificado en la ficha artística) que cierra la pieza con una juventud que apunta al futuro y la transmisibilidad de la violencia. Otra distinción que se pone en crisis son los roles que ocupan los espectadores: somos tan (¡o incluso más!) conscientes de lo que está pasando en escena y cualquier atisbo de control sobre la situación está en nuestras manos, que reposan inertes sobre las butacas, participantes del pacto de no actuación ante aquello que pase sobre el escenario. Esta parte de no resistencia ante la violencia sobre el otro es clave y Castellucci tiene claro que cualquier obra que no transmita en su dramaturgia este elemento vital para la perpetuación de la violencia será incompleta. Así pues, como espectadores asistimos a vibraciones que nos hacen temblar (algunos llevando los tapones ofrecidos al entrar, otros sin siquiera esta capa de seguridad), a una acumulación de fluidos y desnudos, a recreaciones de tortura y palizas –sin mover un dedo. La violencia era esto, y el público que asiste a cada función son también parte de este reparto anónimo, reclutado allá donde la pieza se escenifica.

Bros de Romeo Castellucci, foto de Stephan Glagla

Y es a colación de la tortura que Bros conecta con otro pensador contemporáneo referente, en este caso le filósofe estadounidense Judith Butler y su lectura de la violencia en la actualidad. En un diálogo con Foucault, Butler piensa en los estados de “detención indefinida” donde el Estado ya no permite espacios de no-violencia y en el que la excepción ha pasado a ser una norma, a través de una reconfiguración del poder estatal en la que la soberanía tradicional y la gubernamentalidad foucaultiana –la interiorización de la norma externa– se dan de la mano macabramente en nuestro día a día; en que las torturas por waterboarding y la necesidad de sacarse los zapatos en los controles de seguridad de los aeropuertos participan de la misma lógica discursiva.

Romeo Castellucci es un creador que desafía cualquier etiqueta crítica: su nivel de reflexión sobre la praxis política sobrepasa cualquier definición de teatro político previa, su capacidad de reflexionar desde y con la materia escénica apabulla el intento de reducirlo solo al espacio y la crítica teatrales. Bros es uno de los ensayos filosóficos sobre la violencia más penetrantes de la actualidad, asombroso en su capacidad de no perder un ápice de brillantez ni de desgastarse en palabras y matices, que apuesta fervorosamente en la capacidad de afectar de las imágenes y la puesta en escena dramática.

Ficha artística:

Creación y dirección: Romeo Castellucci / Música: Scott Gibbons / Con: Valer Dellakeza, los agentes Luca Nava y Sergio Scarlatella y personas de la calle (por determinar) / Colaboración en la dramaturgia: Piersandra Di Matteo / Ayudantía de dirección: Silvano Voltolina, Filippo Ferraresi / Redacción de los lemas: Claudia Castellucci / Dirección técnica: Eugenio Resta/ Apoyo técnico en escena: Andrei Benchea / Iluminación: Andrea Sanson / Ingeniería de sonido: Claudio Tortorici / Vestuario: Chiara Venturini / Esculturas y sistemas automáticos en escena: Plastikart Studio / Confección del vestuario: Grazia Bagnaresi / Traducción al latín: Stefano Bartolini / Dirección de producción: Benedetta Briglia / Jefatura de producción: Giulia Colla / Distribución: Gilda Biasini / Equipo técnico: Carmen Castellucci, Francesca Di Serio, Gionni Gardini / Administración: Michela Medri, Elisa Bruno, Simona Barducci / Consultoría financiera: Massimiliano Coli / Fotografía: Luca del Pia, Jean Michel Blasco

Perfil del autor
Marta Duran
 Graduada en Estudios Literarios (Universidad de Barcelona) y ha cursado un máster en Estudios Teatrales (Universidad de Glasgow). Colaboradora del colectivo Nova Veu y el fanzine Fila Zero. Ha participado en el ENTRE del Festival Sâlmon 2021, ideando y comisariando en colaboración con el equipo del Antic Teatre unas jornadas sobre el estado de la teoría y el pensamiento crítico entorno de las artes en vivo locales. Ha sido parte del equipo de producción del festival Kosmopolis 2019, del Premio Internacional a la Innovación Cultural 2019 y del blog del CCCB Lab. Está investigando sobre nuevas dramaturgias y teatro político en Cataluña desde 2008 hasta la actualidad.

 Graduada en Estudios Literarios (Universidad de Barcelona) y ha cursado un máster en Estudios Teatrales (Universidad de Glasgow). Colaboradora del colectivo Nova Veu y el fanzine Fila Zero. Ha participado en el ENTRE del Festival Sâlmon 2021, ideando y comisariando en colaboración con el equipo del Antic Teatre unas jornadas sobre el estado de la teoría y el pensamiento crítico entorno de las artes en vivo locales. Ha sido parte del equipo de producción del festival Kosmopolis 2019, del Premio Internacional a la Innovación Cultural 2019 y del blog del CCCB Lab. Está investigando sobre nuevas dramaturgias y teatro político en Cataluña desde 2008 hasta la actualidad.

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