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MIGRATS DANSA, FOTO DE PAU GAYA

MIRADA EDITORIAL DE CINTIA BORGES

PENSAR LO COREOGRAFIADO

La danza corporeiza un pensar que se muestra acción en la plenitud de la anatomía humana. Al coreografiarse, traza las grafías de un “otro” lenguaje articulado en un espacio que ha trascendido las funciones biológicas básicas para que de lo atlético nazca lo artístico, y para que así no existan barreras que puedan cercar al duende que hipnotiza los sentidos. Ese mover, adscrito a una técnica, se piensa a través de corrientes emocionales que chocan y se abrazan en la fluidez de la pisada, jugando con la dinámica de lo ausente y escuchando el tempo interno que precede a lo musical.

El telón rompe con la ficción compartida, pero el bailar persiste disuelto de su propia materialidad transformándose en otra piel. La respiración agitada de los cuerpos sigue presente en el latido de quienes han ocupado un lugar en ese templo de la escena. Y hay un eco que resuena en la retina de los que hacen de la quietud frenesí y de la vibración pausa. Una voz que habita lo indeterminado, que no llega a hacerse palabra, pero que revela un discurso narrado en la coreografía de los cuerpos que danzan.

Las miradas recogidas en el presente número de Red Escénica son parte de esas voces que tintinean proliferantes alrededor de lo danzado, tratando de interpretar lo inexplicable y de imaginar color en las sombras. Pensar lo coreografiado ha sido la premisa para indagar en las diversas regiones del subconsciente corporal, porque la ansiada perfección de la sustancia no está excluida de cognición.

El pensar de la danza se inicia en un lugar indeterminado del cuerpo capaz de escribir textos perceptibles a través de los sentidos. En el hallazgo de qué es lo que hay tras la eclosión coreográfica de un pensar encarnado, las miradas de los artistas e investigadores, aquí desarrolladas, han tomado el concepto para deconstruirlo, abrazarlo, cuestionarlo; en definitiva, para que la reflexión pueda gestarse sin aislamiento, con visiones poliédricas, en los márgenes, entre cajas, en la escena, en el estudio o en las butacas.

Javier Hedrosa desengrana los textos almacenados en un cuerpo que registra el mundo que le rodea, que no es indiferente a los conflictos morales y políticos, hasta convertirse en un cuerpo mediático que es contenedor, pero también contenido. Hacia la concreción metafísica de ese cuerpo sometido a lo danzado, Isabel Arance propone una lectura filosófica de la práctica coreográfica, equiparando el pensar y el danzar en un lugar equidistante, fenoménico en su propia acción. Lucía Piquero construye un relato en torno a la percepción de la danza como lenguaje que ha de moldear los sentidos de la expresividad, capaz de dialogar con lo interpretado y lo mimetizado en la creación coreográfica. Mientras, el pensar de Belén Maya se detiene en lo experiencial, en las vibraciones que recibe el artista al enfrentarse a su obra, trascendiendo el cuerpo sin obviarlo, sin limitarlo y sin parafrasearlo. Para terminar, la vivencia toma cuerpo en el diálogo que María Cabrera entabla con la obra de Marco Flores, como artista representante de la teatralización escénica española actual. En su investigación se piensa lo que ya ha sido danzado, cantado e interpretado musicalmente para recuperar la tradición a través de la perpetuación del baile, reconfigurar la idea de “lo jondo” en el imaginario de la danza española y resignificar el cuerpo flamenco.

Sus miradas harán al lector bailar con el pensamiento, dibujar la danza hacia lo desconocido, reconfigurar su propio habitar el cuerpo con independencia de si se han dejado vibrar o no con el rumor de lo coreográfico. Le harán subirse al escenario a través de la mirada crítica y ser ficción con la mirada dramatúrgica, componiendo una poética de los cuerpos escénicos.

Los focos han direccionado ya la estela que aviva a las sombras. Sus matices emergen de estos pensamientos bailados, trazados en una imagen escultórica que trata de perpetuarse en el soporte inerte que es la escritura. Al narrarse se insufla de aliento a lo efímero. La resonancia del aplauso parece escucharse en el oasis temporal de la representación para poder contar un texto divergente, danzado, que apela a engrandecer la cognición coreográfica. La reconstrucción de la memoria del artista, la creación de lo no dicho, aunque imaginado, la plenitud de la presencia corpórea en la palabra o la certeza del tejido que atraviesa las cumbres expresivas de la bailarina y del bailarín en su estar en la escena, han servido para interrogar a profesionales que habitan la danza desde un lugar plural que transgrede fronteras, que no entiende de límites y que hace del pensamiento coreográfico una entidad inmanente a la praxis danzada. El artista es fundamental para hacer estética de lo técnico, pero para sentir el hechizo hipnótico del bailar tan solo se requiere cuerpo.

Perfil del autor
Cintia Borges
CRÍTICA

Doctora en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura (2021, Universidad Autónoma de Madrid, Sobresaliente Cum Laude), universidad en la que también cursó sus estudios de Máster. Graduada en Pedagogía de las Artes Visuales y la Danza por la Universidad Rey Juan Carlos, en la especialidad de ballet clásico. Sus investigaciones se centran en el campo de los “dance studies”, incorporando en sus estudios una lectura interdisciplinar hacia otras teorías del conocimiento cultural y hacia otras disciplinas artísticas. Aborda el análisis coreográfico desde una óptica plural que acoge herramientas propias de la fenomenología, la transducción, la teoría literaria, la mitocrítica o la intertextualidad. Asimismo, le interesa abordar la historia, la teoría y la hermenéutica de la danza, desde la identidad, la corporalidad, los estudios de género o la dramaturgia coreográfica. Sus trabajos se presentan en publicaciones académicas, participa en ponencias y comunicaciones impartidas en congresos nacionales e internacionales, y es crítica de danza en medios divulgativos. Actualmente es beneficiaria de la Ayuda Margarita Salas (CA1/RSUE/2021-00872), financiada por el Ministerio de Universidades, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y la Universidad Autónoma de Madrid. Afiliación Institucional: Universidad Autónoma de Madrid. Estancia: Universidad de Oviedo (Grupo de Investigación MUDANZES).

Doctora en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura (2021, Universidad Autónoma de Madrid, Sobresaliente Cum Laude), universidad en la que también cursó sus estudios de Máster. Graduada en Pedagogía de las Artes Visuales y la Danza por la Universidad Rey Juan Carlos, en la especialidad de ballet clásico. Sus investigaciones se centran en el campo de los “dance studies”, incorporando en sus estudios una lectura interdisciplinar hacia otras teorías del conocimiento cultural y hacia otras disciplinas artísticas. Aborda el análisis coreográfico desde una óptica plural que acoge herramientas propias de la fenomenología, la transducción, la teoría literaria, la mitocrítica o la intertextualidad. Asimismo, le interesa abordar la historia, la teoría y la hermenéutica de la danza, desde la identidad, la corporalidad, los estudios de género o la dramaturgia coreográfica. Sus trabajos se presentan en publicaciones académicas, participa en ponencias y comunicaciones impartidas en congresos nacionales e internacionales, y es crítica de danza en medios divulgativos. Actualmente es beneficiaria de la Ayuda Margarita Salas (CA1/RSUE/2021-00872), financiada por el Ministerio de Universidades, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y la Universidad Autónoma de Madrid. Afiliación Institucional: Universidad Autónoma de Madrid. Estancia: Universidad de Oviedo (Grupo de Investigación MUDANZES).

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