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La farsería, foto de Carlos Ruiz

La porquería De Los9

Mi ¿bella? lavandería

Fecha de la representación: 7 de julio de 2022. Fecha de la crítica: 9 de julio de 2022. Sala Ultramar

El aro que cuelga en el techo del escenario de la sala Ultramar es más significativo de lo pensado en principio: metaforiza la puerta circular de apertura del tambor de una lavadora. Dentro del local, un conjunto de nueve personajes diversos; jóvenes que viven en la desesperanza en el futuro, en la precariedad laboral y hasta sentimental, con una autoestima baja y llenos de miedos interiorizados. Transitan por un habitáculo cerrado con este aro presidiendo (¿una metáfora de que han de “pasar por el aro”?), asientos, un banco, un carro de supermercado lleno de objetos recogidos en la calle, un habitáculo cerrado y un tablón de anuncios donde hay publicidad de cursos de inglés, academia de zumba y  arreglos de fontanería. Son ellos quienes se irán centrifugando dentro de cada lavadora: quitándose la roña psicológica petrificada en su interior.

La farsería, foto de Carlos Ruiz

Son los elementos visibles en el  escenario de La porquería, una pieza creada por La Teta Calva, junto a los jóvenes integrantes de la compañía Los9, alumnos graduados de La Escuela del Actor. El trabajo es una muestra de su eficiente quehacer y preparación. Simple escenografía para el desarrollo de una  obra muy centrada en la interpretación de cada personaje con un magnífico texto donde se nota la mano experta de Xavo Giménez y María Cárdenas, La Teta Calva, sobre todo en ciertos golpes irónicos, los enfrentamientos mutuos desgarradores y el tono poético de algunos parlamentos. Los momentos más desenfadados alternan con los duros en dramatismo, pero siempre existe una aureola de tragicomedia onírica en una atmósfera de la extrañeza.

Ocho personajes jóvenes esperan mientras su ropa o enseres están limpiándose en una lavandería. A ellos se añade su encargado. Pero algo misterioso sucede y se paran las lavadoras en el centrifugado. ¿Qué sucede a continuación del cortocircuito? ¿Tiene sentido lo sucedido anteriormente al giro narrativo? Es el argumento de una obra donde el surrealismo está presente con pasajes fenomenalmente escritos con el acierto habitual de María Cárdenas y Xavo Giménez, enriquecidos por la creación propia de cada miembro de la compañía para cada uno de sus personajes.

En el exterior llueve. Obliga a estar encerrado. Malos tiempos vivimos. El microespacio de la lavandería es un espacio de intimidad y en él saldrán las pulsiones. La inquietud de ver cómo no pueden recuperar lavados sus objetos y ropas. Los nueve jóvenes son fracasados, perdedores. Todos ocultan un pasado o un presente extraño ejemplificado por lo metido en cada lavadora. Desde Jacobo (efectivo en la duda Pablo Pla), el trajeado presunto triunfador que se masturba en las azoteas mirando la ciudad, arrastrando el problema desde que su entrenador de tenis lo masturbaba antes de los partidos –paso de la acción presente a la raíz del problema en el pasado–, hasta Débora (convincente, enérgica y con buenos cambios de tonalidad Andrea Moreno), mendiga pordiosera con carro lleno de trapos y objetos, que es una ‘friki’ del mundo japonés con una catana encintada, en constante pregunta por el destino de su perro huido. Nos ha recibido previamente Gustavo  (buen conductor Alejandro Cubero con el aire tristón del humillado), un personaje disfrazado de dinosaurio que trabaja en una feria, sinécdoque del trabajo basura existente y ofrecido a los jóvenes, símbolo del fracaso laboral de la sociedad, que ha acudido a la lavandería por un incidente que le ha dejado con un olor nauseabundo.

A lo largo de los setenta minutos de duración iremos sabiendo qué le ocurrió a Carlota (resolutiva y con buena voz incluso cantando “Memory” de Cats, María Carrasco), una joven amante de los gatos que ha acudido con un peluche sucio; a Julia (marcando muy bien la sensación de soledad en terrenos próximos a la tara psicológica Asela García-Morales), deseosa de traspasar un umbral cercano al suicidio pero no se atreve a dar el paso mientras escribe en un diario; a Bárbara (sensacional con una voz nítida, muy potente en la interpretación, Ainoa Alpuente), que expresa muy bien su apariencia mientras despoja lo oculto, estar embarazada pero tuvo una relación una noche con una vendedora de cosméticos bien vestida, y esta no la recuerda, Olivia (eficaz en el movimiento y la expresión Claudia Nortes). Ernesto (marcando su rostro compungido por el desánimo Juan Cubas) es el encargado de la lavandería, boxeador. Trabaja a regañadientes porque es un negocio familiar y su padre es un personaje ausente al que hace referencia cuando habla de su homosexualidad. Hasta que aparece Socorro (dinámica y convincente María Sarlé), la que realmente les va a salvar por medio de su fanatismo bíblico en su granja donde va a reunir a todos. Un submundo sucio que subyace en el inconsciente individual instalado en un espacio cerrado colectivo; un espacio cárcel que libera los discursos reprimidos hasta que se produce un final liberador aún más onírico. Predicadores para abrazar a los desencantados de la vida.

La farsería, foto de Carlos Ruiz

Del trabajo global, lo más destacable es la definición de cada personaje. De manera alterna, en escenas individuales en oscuro pero círculo de cañón sobre cada uno –excelente la iluminación de Cotu Peral en toda la obra con adecuadas alternancias entre claridad y oscuridad, sobre todo en el monólogo de Jacobo con la sombra en el interior del aro–, con diálogos trepidantes o íntimos o en secuencias colectivas provistas de energía, poco a poco el público va completando sus características, sobre todo con los giros de guion. Cada uno construye su realidad desestructurada y  sin perspectivas, a veces con momentos desgarradores.

Quizá la parte final posee un resultado más difuso, dado que el acto de alienación con fiesta y liberación simbólica eliminando ropa en la casa de la evangelizadora mengua la singularidad de cada problema para realzar la concentración espacial como solución globalizada. Queda en el aire la asfixia y la angustia ante la situación de haber perdido en la lavadora elementos que cada personaje ha ocultado. La porquería existente se marcha con la limpieza y al final surge un catártico efecto liberador: el pasado ha quedado dentro de la lavadora para siempre. La fiesta final es una solución dramatúrgica indicadora de una realidad: por mucha alienación embaucadora existente, el problema continúa vivo. La salida circunstancial es la diversión en un grupo apartado de la sociedad. ¿Una solución de aceptación sin rebeldía? Ahí queda lo discutible, cumpliendo con el fin del teatro de establecer preguntas y no dar soluciones mágicas.

Los intérpretes muestran que han estado suficientemente preparados en La Escuela del Actor para dar el salto al profesionalismo, si es que pueden llegar a él en algún momento. Entendemos esa situación después de la finalización de cualquier estudio, donde se ha de elegir un camino solitario frente a la incertidumbre después de una vida marcada por los horarios académicos. Seguramente cada uno de los nueve emprenderá su carrera pero nos han dejado un buen sabor de boca. Las piezas de La Teta Calva están construidas fundamentalmente por el trabajo de los actores y estos jóvenes han sabido aprovechar la fortaleza de la debilidad de sus personajes, provistos del ingenio suficiente para dar sorpresas imaginativas a las situaciones. Todos dirigidos con el equilibrio necesario para ajustar las normales desigualdades interpretativas hasta conseguir la uniformidad que impide la ruptura del ritmo, que de por sí es irregular por necesidad.

Destacable montaje social dentro de la línea metafórica actual de parte de ese teatro de la extrañeza sin llegar al completo absurdo, a tener en cuenta entre las propuestas que encontramos en las ofertas de finales de curso y temporada. La juventud actoral viene fuerte y es nuestro deber crítico apoyar trabajos como La porquería, un texto complejo bien resuelto por la dirección y los intérpretes, donde el espacio contiene sensaciones y preocupaciones juveniles. Los9 han tenido una enorme valentía para llevar adelante este montaje lleno de zancadillas de exigencia. Han ofrecido calidad planteando la incertidumbre del presente inmediato, no solo del futuro, y la necesidad de la esperanza con el centrifugado de sus vidas donde asoma la sensación prematura  del fracaso. Una pena que sea difícil mantener la compañía. Pero es lógico que cada miembro emprenda su carrera individual una vez finalizados sus estudios. Les deseamos mucha suerte.

FICHA ARTÍSTICA

Autoría: Xavo Giménez, María Cárdenas, Alejandro Cubero, Ainoa Alpuente, Asela García-Morales, María Carrasco, Andrea Moreno, Claudia Nortes, Juan Cubas, Pablo Pla, Maria Sarlé.
Dirección: La Teta Calva (Xavo Giménez – María Cárdenas). Dramaturgia: La Teta Calva. Reparto: Alejandro Cubero / Ainoa Alpuente / Asela García-Morales / María Carrasco / Andrea Moreno / Claudia Nortes / Juan Cubas / Pablo Pla / Maria Sarlé. Diseño y realización escenografía: La Teta Calva. Espacio Sonoro: La Teta Calva. Diseño y realización de iluminación: Cotu Peral.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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