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Inma Expósito, foto Red escénica

Inma Expósito. Un equilibrio entre la excelencia artística y la proximidad con el público

Sagunt a Escena 2022, que tendrá lugar del 4 al 28 de agosto, es la segunda edición dirigida bajo la mirada artística de Inma Expósito, quien ha apostado por una programación heterogénea y multidisciplinar, el apoyo a la creación local, confluencias con otros grandes festivales y la búsqueda del equilibrio, la paridad y la diversidad. La entrevisto a menos de dos meses de inaugurarse la 39ª edición de este evento que, en un entorno patrimonial extraordinario como lo es el gran Teatre Romà de Sagunt, cada año permite que se den cita miles de personas en una gran celebración de las artes escénicas. Inma me recibe en el Cabanyal, en la oficina de Pro21cultural. No nos conocíamos personalmente, pero su calidez y cercanía me dan esa sensación de haber coincidido antes. Ya se ha presentado la programación y me confiesa que, tanto su equipo como ella, están muy satisfechos con la propuesta.

En alguna ocasión has comentado que te dedicas a las artes escénicas casi por casualidad. Sí, un poco casual sí que fue. Me formé en Historia del arte y en Restauración de Bienes Culturales y luego hice el máster de Restauración de Patrimonio de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. En este sentido, mis primeros trabajos fueron en museos, en el sector de la gestión aplicada a las Bellas Artes. Pero me llegó una oferta de administración en la compañía Bambalina Teatre y, sin previa experiencia en las artes escénicas, me presenté muy valientemente. La casualidad fue que me contrataron. Allí lo aprendí todo.

¿Y cómo ha sido ese recorrido hasta ocupar un cargo directivo en un festival de referencia, como lo es Sagunt a escena? El hecho de empezar en el seno de una compañía con una solvencia y una trayectoria muy demostrable hizo que mis responsabilidades administrativas se ampliaran, rápidamente, también a las de producción. Comencé a irme de gira con Bambalina, participando al principio en cosas muy pequeñitas que me fueron despertando un gran interés por todo este maravilloso mundo de las artes escénicas. A partir de ahí, colaboré con festivales como el MIM de Sueca o la puesta en marcha del Miniteatro, hasta que, en 2013, inicié camino en Pro21cultural llevando la distribución de compañías como Pont Flotant y la producción de otro tipo de eventos, grandes festivales de música, etc. En este contexto, poco a poco fui conociendo Sagunt a escena desde dentro, porque colaboramos en algunas producciones; sobre todo en producciones que requerían una logística muy grande. Y, bien, cuando llegó la oportunidad de presentar un proyecto para la dirección del festival empezamos a preparar la propuesta entre todo el equipo de Pro21cultural. Hacerlo yo sola me hubiera dado muchísimo vértigo, porque Juanvi Martínez Luciano había dejado, en mi opinión, unas pautas muy claras y un listón muy alto. Así que presentamos el proyecto entre todos y salió. Y en estas estamos. Una realidad que ha sido posible gracias al apoyo del equipo (el del IVC, el del Ayuntamiento de Sagunt y el de mis compañeros de oficina) y el del propio Juanvi, quien en el período de transición fue súper generoso y me ayudó muchísimo. 

Hace unas semanas entrevisté a Francesc Casadesús y, cuando le pregunté cuáles eran las claves de su gestión, me explicó que su modelo estaba basado, desde siempre, en los cuidados y en la cooperatividad. Sugirió que, culturalmente, podría llamarse un modelo más femenino. También comentó la necesidad de que más mujeres ocupen cargos de dirección. Como mujer directora de un festival de gran envergadura, ¿cuál es tu experiencia? Ahora mismo me siento bien acompañada de mujeres: en nuestro equipo interno, en la concejalía del ayuntamiento de Sagunto con Assumpció Moll o con Raquel Tamarit en la Conselleria. Pero sí que es cierto que, en cargos de dirección, no es lo habitual, aunque cada vez haya más. Por ejemplo, vengo ahora de MADferia y veo que hay muchas mujeres en la distribución, que es un mundo mayoritariamente femenino. Pero en otros sectores no es así: aunque cada vez se ven más mujeres en cargos directivos o al frente de los aspectos técnicos de las compañías, es verdad que siguen siendo plazas que ocupan los hombres. En el Festival intento hacer una programación con una fuerte presencia femenina, pero es difícil. Me pongo a hacer cuentas y, tanto en los equipos artísticos como en la dirección, se desequilibra. A pesar de todo, yo creo que vamos en la buena línea, no se puede cambiar de la noche a la mañana. Hay que potenciarlo, para conseguir esa equidad que estamos buscando hay que hacer mucho esfuerzo todavía, pero creo que vamos por el buen camino.

“A pesar de todo, yo creo que vamos en la buena línea, no se puede cambiar de la noche a la mañana. Hay que potenciarlo, para conseguir esa equidad que estamos buscando hay que hacer mucho esfuerzo todavía, pero creo que vamos por el buen camino”

Esta búsqueda de equidad, ¿cómo se traduce en vuestra programación? Este año, de los ocho espectáculos en el Teatre Romà, hay cinco mujeres en la dirección y siete en la dramaturgia. Marta Pazos, Gemma Miralles, Carol López, Xus de la Cruz, Ana Esmith… y en los equipos artísticos son, prácticamente, un cincuenta-cincuenta. Pero si incluimos a los técnicos, ahí ya se desequilibra un poco, por lo que comentaba, que hay aún funciones que siguen siendo mayoritariamente masculinas. En el Off Romà también contamos con seis mujeres en la dirección o coreografía y tres dramaturgas. Creadoras como Olga Osuna, Guadalupe Sáez, Patricia Pardo, Asun Noales, Mireia Miracle, entre otras, también forman parte de nuestra programación y estamos muy felices de tenerlas. Con todo, considero que en esta edición se demuestra el trabajo que hacemos por fomentar la paridad de los equipos artísticos.

Cogiste el cargo con pocos meses de margen y en plena pandemia. Preparar esta segunda edición habrá sido diferente. En general muchísimo más relajada en todos los aspectos. El año pasado, en pocos meses (tres o cuatro) tuvimos que ponerla en marcha y hacer la coordinación sin conocer el festival como lo conocemos ahora, evidentemente. En esta edición hemos tenido un año para pensar la programación que queríamos hacer y, ahora, a dos meses del festival, estamos tranquilos. Nos quedan los flecos y las cosas de última hora, que al final siempre surgen, pero todo ha sido más relajado. Además, la nueva situación nos facilita la logística muchísimo. Las cuestiones del año pasado relacionadas con las restricciones sanitarias (cambio de horarios de última hora por el toque de queda, distancia de seguridad, limitación de aforo, etc.) ya no están. Y el factor miedo que aún existía y el respeto que imponía la pandemia al público, y que al mismo tiempo a nosotros también nos generaba inseguridad, tampoco. Muchos temores que, por suerte, este año se han diluido.

Entonces, una vez salvada la pandemia, ¿cuáles han sido los retos que se han presentado en 2022? El reto de esta edición es el que siempre mantendremos para futuras: el de tener un nivel artístico que se adapte a las expectativas del público. Un equilibrio entre la excelencia artística y la proximidad con el público, un contrapeso con el legado clásico y la actualidad de nuestros días, una simetría entre la ficción y la más viva realidad que nos rodea. Nuestra línea va muy en sintonía con la que tenía el antiguo director, pero con una impronta nueva (que espero que se aprecie). En este sentido, el reto es mantener el interés del público y generar nuevos públicos. Hemos buscado espectáculos que aporten cierta innovación o que, dentro de lo que son textos clásicos o muy conocidos, que han tenido muchas versiones, ofrecen un extra de contemporaneidad y mensajes sociales en consonancia con el tiempo en el que vivimos. Que nos despierten intrigas y que el público no salga solo hablando de lo que acaban de ver, sino también de sus sentimientos y las inquietudes que la obra les ha generado.

Aproximación. Exacto. Yo creo que la cultura debe de estar en consonancia con los tiempos en los que vivimos, por eso se hacen revisiones. Desde mi punto de vista, no tiene mucho sentido trabajar un texto clásico sin aportarle, como dramaturga o dramaturgo, esa contemporaneidad. La sociedad rechazaría esos textos que tenemos como canónicos si no se les confiere una revisión de aproximación. El arte y la cultura han de remover, tienen que generar, aunque sea rechazo. Para mí es muy triste cuando ves una película o una obra de teatro y te quedas igual. Me gusta mucho infiltrarme entre el público y escuchar qué les ha parecido. En nuestra programación buscamos que se genere ese diálogo.

“El reto de esta edición es el que siempre mantendremos para futuras: el de tener un nivel artístico que se adapte a las expectativas del público. Un equilibrio entre la excelencia artística y la proximidad con el público.”

Comentabas en la presentación de Sagunt a escena 2022 otras líneas importantes en vuestro proyecto: apoyo a lo local, diversidad artística, redes con otros festivales.  Estas serían nuestras líneas transversales, que van de la mano de otras tantas como la que ya hemos comentado de la búsqueda de paridad o nuestra apuesta por la representación internacional. En rueda de prensa se insistió muchísimo en el tema de los espectáculos internacionales. Cuando hago la programación no me hago cupos. Voy fluyendo, viendo propuestas que me interesan, unas se cogen, otras se descartan; te decantas por unas o por otras. Los números están cerca de lo que queremos, son muy similares a las cifras que deseábamos, pero no era una obsesión el llegar a ellos. De los 22 espectáculos de la programación, 14 corresponden a propuestas valencianas y las internacionales en este caso son dos. Hubieran podido ser más o menos, pero para mí sí que era importante dar representación a las compañías valencianas y, aunque es interesante traer espectáculos de fuera, existe un riesgo y un esfuerzo añadido. En este sentido, el hecho de tejer redes con otros festivales u otras entidades es de gran ayuda. No solo se abaratan costes, sino que la logística es más fácil, también para las propias compañías. El mayor contacto, coordinación y unión de fuerzas con otros festivales permite que producciones muy potentes internacionales y estatales se puedan hacer realidad para que las incluyamos todos en nuestras programaciones y puedan girar. Obras como ‘Safo’ del Teatre Romea, Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Grec Festival Barcelona, o ‘El Misántropo’, dando la seguridad a las compañías de que van a girar por estos festivales de verano. 

Por lo que respecta a la diversidad, no solamente la hemos buscado en el hecho de que nuestra programación sea multidisciplinar (teatro, danza, circo, música…) y englobe a todos los públicos. Sino que también, en esa diversidad de disciplinas hay diversidad en la manera de expresarlas y diversidad en las identidades de quienes las expresan. Toda esta búsqueda de equilibrios los hemos puesto en una coctelera y creo que nos hemos acercado a lo que queríamos.

En una programación con veintidós espectáculos, ¿qué es lo que más ilusión te hace que se haya hecho realidad? Haber conseguido presentar Sagunt a escena 2022 en un formato más compacto de festival. Me explico. El año pasado nos preguntaron bastante por qué habíamos reducido el formato del festival y la respuesta era que estábamos manteniendo el mismo número de funciones que en los años prepandémicos. Si bien es cierto que en 2020 se duplicó la programación, ya que se dieron ayudas y se recuperaron espectáculos de otros espacios para dar soporte a las compañías, esa dinámica no se podía mantener en el tiempo. En 2021 lo compactamos en el mes de agosto y, a nuestro entender y por el feedback del público, gustó más: había días en los que coincidían varios espectáculos y tenía un formato de festival mucho más compacto que facilitaba la asistencia a varias propuestas. Por tanto, me hace especial ilusión haber conseguido mantener el mismo número de espectáculos en las cuatro semanas de agosto (un mes que ya de por sí es complicado para programar), lo cual también facilita mucho el trabajo a nivel organizativo, se liberan tensiones con otras programaciones, etc.

“Por lo que respecta a la diversidad, no solamente la hemos buscado en el hecho de que nuestra programación sea multidisciplinar y englobe a todos los públicos. Sino que también, en esa diversidad de disciplinas hay diversidad en la manera de expresarlas y diversidad en las identidades de quienes las expresan”

Yéndome a cosas concretas, además de que hay espectáculos de gente que tenía muchas ganas de tener cerca, me apetece mucho que ocurra el montaje de ‘Miss Beig’, porque, al menos de que a mí se me escape algo, nunca se había hecho algo así en el Teatre Romà. Una performance en la que el público va a interactuar con la artista. Y eso me hace también mucha ilusión y estoy con las ganas y los nervios y ese respeto de ver cómo funciona. De ver qué respuesta tiene el público frente a esto. Con todo, yo creo que ha quedado una programación muy coherente. Todas las semanas hay espectáculos para todo tipo de público, teatro, circo, danza, música, y hay una continuidad. Hacerlo realidad ha sido un trabajo muy costoso, pero cuando ahora, hablando contigo, miro la plantilla, me digo: lo conseguimos.

Perfil del autor
Esther Pedrós

Esther Pedrós Martorell es periodista, gestora cultural y escritora. Con una formación ecléctica en Humanidades y Ciencias de la información, diplomada en Comunicación Audiovisual y licenciada en Filología Hispánica por la Universitat de València, con un máster en Periodismo Avanzado por la Universitat Ramón Llull de Barcelona, ha trabajado para diversas instituciones como la Oficina gubernamental y cultural de Quebec en Barcelona, la Fundació Ictus o el 1er Observatori de Mitjans i Salut Mental de Catalunya; así como en diferentes medios de comunicación y agencias corporativas como ABC, Revista Rambla, Comunicas o Mapa Comunicación.

En 2017 y 2018 publica una serie de libros de entrevistas sobre los distritos de la ciudad condal y las ciudades del área metropolitana de Barcelona, en los que da voz a las personas, entidades y asociaciones más emblemáticas de cada barrio. Especializada en periodismo de proximidad y en comunicación cultural, combina esta profesión con la codirección del festival de cine Choreoscope, el festival internacional de cine de danza de Barcelona. En la actualidad, tras volver a su ciudad natal, Valencia, es la responsable de comunicación y prensa de Projecte inestable.

Esther Pedrós Martorell es periodista, gestora cultural y escritora. Con una formación ecléctica en Humanidades y Ciencias de la información, diplomada en Comunicación Audiovisual y licenciada en Filología Hispánica por la Universitat de València, con un máster en Periodismo Avanzado por la Universitat Ramón Llull de Barcelona, ha trabajado para diversas instituciones como la Oficina gubernamental y cultural de Quebec en Barcelona, la Fundació Ictus o el 1er Observatori de Mitjans i Salut Mental de Catalunya; así como en diferentes medios de comunicación y agencias corporativas como ABC, Revista Rambla, Comunicas o Mapa Comunicación. En 2017 y 2018 publica una serie de libros de entrevistas sobre los distritos de la ciudad condal y las ciudades del área metropolitana de Barcelona, en los que da voz a las personas, entidades y asociaciones más emblemáticas de cada barrio. Especializada en periodismo de proximidad y en comunicación cultural, combina esta profesión con la codirección del festival de cine Choreoscope, el festival internacional de cine de danza de Barcelona. En la actualidad, tras volver a su ciudad natal, Valencia, es la responsable de comunicación y prensa de Projecte inestable.

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