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El artefacto de el Gatoparto y La Zafirina, foto de Sergio Serrano

El artefacto De la cia El Gatopardo y cia La Zafirina

El objeto como espoleta de la memoria

Fecha de la representación: 5 de junio de 2022. Fecha de la crítica: 6 de junio de 2022. Teatro Rialto (València)

El autor segorbino Sergio Serrano sorprendió en el festival Russafa Escènica de 2019 con una magnífico pieza corta titulada Mapa. También ha compuesto otra breve titulada El treball us farà lliures y obtuvo el premio para autores jóvenes Ricardo López Aranda de Santander con Las zarzas. Sus trabajos en teatro y cine tienen un gran interés por su juego de la realidad en un marco de una ficción estructurada.

En el teatro Rialto de València ha ofrecido, dentro del ciclo de Compañías Valencianas, su primer texto largo: El artefacto. Fue escrito en el laboratorio de dramaturgia “En Blanco” de la sala Cuarta Pared de Madrid. Estrenada al 20 de mayo de este año en su localidad natal de la provincia de Castellón, Serrano ha salido por la puerta grande en València con un texto redondo, y nunca mejor dicho por su estructura circular cerrada, que obtuvo una larguísima ovación en pie del público.

Esta larga ovación fue más que merecida. La puesta en escena deja un sabor agradable y una sensación de plenitud a la salida del teatro. Serrano sabe construir todo un proceso a partir de una anécdota simple: la detección de una granada de mano antigua en un escáner de la oficina de Correos de un pequeño pueblo. A partir de ahí, la acción retrocede al pasado con un largo flash-back que reproduce completamente la historia de esa granada que fue pasando de mano en mano desde sus orígenes hasta la actualidad. El periplo lineal se cierra de nuevo en la oficina y la reacción de sus dos empleadas en el momento del hallazgo. Así se completa la estructura de forma circular después de haber saltado del presente al pasado para finalmente caminar por el paso de los años: la guerra civil, el franquismo, la transición y la época actual. Aunque el leitmotiv radica en la guerra civil, con una sangre que afortunadamente ha desembocado en una vida esperanzadora. Qué manera de contar una cuestión derivada de la guerra civil sin que tengamos que pronunciar ese título de la novela de Isaac Rosa, Otra maldita historia de la guerra civil.

Un aspecto curioso y destacable es que cada escena lineal está introducida por un título proyectado con el nombre de cada parte de la granada: espoleta, fragmentador y multiplicador, explicada por el personaje del oficial militar de la segunda escena. Es ese precisamente el origen de la historia, abierta y cerrada a la vez por la proyección del título de la obra sobre fondo negro. Durante la guerra civil, un soldado huye del frente y entierra la granada que su oficial le ha suministrado para el combate. No sabe cómo funciona ni ha querido emplearla. Años después, en la siguiente escena, la encuentra una pareja de gitanos ladrones de huesos para su venta y hace negocio vendiéndola a un par de “monjas” que pretenden atentar contra el dictador. Pero las detienen antes y fallan en el intento. Allí queda la granada hasta la aparición de una pareja de jóvenes actuales en moto para ver fantasmas y él la encuentra por casualidad. Visita a su abuelo, aquel soldado que huyó, que no quiere saber nada de su triste pasado, y decide ponerla a la venta en un portal de segunda mano de Internet. Aparece una autora de teatro dispuesta a comprársela porque está escribiendo una obra, que resultará ser la que estamos presenciando. ¿Qué pasará después? Bastante hemos contado ya.

Ese juego metateatral da lustre a la obra. Posiblemente es en ese momento del desenlace donde el público vaya hilvanando lo que va a ocurrir a continuación. Pero resulta que lo previsible establece una complicidad con el público debido a la completada lógica de la verosimilitud. Los acontecimientos que cierran la historia están perfectamente desgranados a la hora de cerrar la historia. Pero, además, esta metateatralidad es una rúbrica a todo un juego escénico alineado. Los dos actores representan a todos los personajes que protagonizan una historia mínima, anecdótica, que guarda en su interior una riqueza sensible llena de significados. En el aire figura el mensaje de la necesidad de la perseverancia de la memoria y la necesidad de mantenerla viva. Lo insignificante en apariencia, el objeto antiguo, puede ser el detonante de la activación del recuerdo, como ocurría con la magdalena de Proust de En busca del tiempo perdido.

El texto y la dirección milimétrica de Sergio Serrano remarcan las alteraciones de los dos actores para la interpretación de distintos personajes. Ha arriesgado mucho en la puesta en escena dándole la dramatización precisa al libreto imprimiendo la mayor fortaleza posible a Arianne Algarra y Jorge Valle. Ambos despliegan una amplia gama de recursos escénicos y de registros vocales. Se permutan en empleadas de correos, militares, gitanos quinquilleros ladrones de huesos, monjas activistas disfrazadas o jóvenes actuales. Algarra también el abuelo, que resultará ser el generador de la historia de la granada, y la autora teatral, como Valle es ese mismo personaje detonante cuando era soldado y su joven nieto, cerrando otro círculo, el familiar. Él está sobrio, desenvuelto con su estilo interpretativo. Ella, sencillamente espléndida, comiéndose los personajes con capacidad de convencimiento.

La pareja da mucha vida a las situaciones proporcionadas por la excelente composición de los diálogos, cuyo gran remate se encuentra en el tira y afloja de la posible venta de la granada a la dramaturga. Sus distintos personajes aparecen individualizados por el vestuario corporal superior, una cazadora o una toca, para identificarlos plenamente con una simulación llena de imaginación teatral. Muy apropiada  y metafórica la elección de esos ropajes creados por la propia Arianne Algarra. Los momentos que ambos ofrecen son soberbios, como la escena de la pareja de gitanos, y encandilan desde la energía, sobre todo de ella, y las dudas y temores expresados de maravilla por Valle. Una gran pareja resuelta y bien conjuntada, que sintoniza de maravilla con el sentido de la propuesta escénica, además de su control eficaz del espacio en el escenario apocalíptico de restos destrozados y amontonados a su alrededor, creación de Jaume Policarpo. Son dos de las mejores interpretaciones de la temporada.

La iluminación de Mingo Albir cubre los espacios incluso simulando objetos, como el escáner. Construye lo figurativo desde un punto de vista activo. Su ambientación está muy lograda en todas las escenas, sobre todo las nocturnas, y en el desenlace a partir de esa vuelta a la oficina de Correos con máxima claridad. Incluso acompaña los silencios. Consigue esa finalidad de la iluminación como es tener presencia sin que se aprecie.

Una obra que emociona y sin duda es uno de los trabajos memorables de la temporada. Hay un argumento aparentemente sencillo pero al que se le suministra buenas dosis de teatro para convertirlo en una puesta en escena de admirable ejecución compleja que remite al público continuas píldoras de implicación y complacencia. En mi opinión, es otro de los montajes sorprendentes de una rica temporada que ya está finalizando.

Y resulta que hubo una granada encontrada en Jérica realmente, como se explica en la imagen final. Una pequeña noticia desapercibida puede generar una gran historia. Qué grande puede ser la pequeña anécdota.  Viva la imaginación. Y la revelación de Sergio Serrano como autor. Aunque personalmente siga impresionado con la interpretación de Arianne Algarra.

FICHA ARTÍSTICA Texto y dirección: Sergio Serrano. Interpretación: Arianne Algarra y Jorge Valle. Ayudante de dirección: Marcos Sproston. Producción: Alejandro Monzonis. Asesoría dramaturgica: Mafalda Bellido. Iluminación: Mingo Albir. Escenografía: Jaume Policarpo. Cartel: Juanjo Gasull. Vestuario: Arianne Algarra. Diseño gráfico, fotografía y audiovisual: Sergio Serrano

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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