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VENEZUELA de La Canadiense y Atirohecho, foto de David Ruiz

Venezuela De La Canadiense y Atirohecho

Contra la manipulación

Fecha de la representación: 4 de junio de 2022. Fecha de la crítica: 5 de junio de 2022. Sala Inestable.

No recuerdo a quién escuché que a muchos medios de comunicación, mayor manipulación de la información. Lo cierto es que vivimos en una época donde estamos rodeados de periódicos, radios, televisiones, redes sociales y páginas web. ¿Son rigurosas o pretenden destruir el pensamiento crítico y el criterio? La información a golpe de clic, recordando algo el eslogan de una universidad valenciana virtual hoy en día en manos del grupo editorial Planeta. Ellos nos envían decenas de mensajes ideologizados para todos los gustos que no solo manipulan sino que obnubilan las posibilidades de mantener ese pensamiento crítico. La opinión publicada actual se ha engullido a la opinión pública y es difícil sustraerse a una caída en sus redes de influencia.

A esta cuestión muy preocupante está dedicada Venezuela, una obra de dos compañías: La Canadiense y Atirohecho. Esta última, con Carla Chillida al frente, nos dejó una maravilla de “educandos” en el montaje A galopar exhibido en la sala Inestable hace un año. De él nació La Canadiense, que ha preparado en este tiempo una ruta anarquista teatralizada en València. De esta forma, la veteranía y la juventud se unen para crear un montaje pleno de dinamismo, dentro del teatro político con envoltorio físico habitual de Atirohecho, con su concepción de que sirva para martillear las conciencias de los espectadores. Aunque diría que Venezuela es más exigente orgánicamente.

Y en este caso el alegato se dirige contra unos medios de comunicación que martillean las mentes. Contra su martillo, el teatro político es la respuesta. Recuerdo la obra de José Ricardo Morales titulada Cómo el poder de las noticias nos da noticias del poder que bien podría resumir el sentido del desarrollo de Venezuela. Porque en todo momento se nos informa de cómo se fabrican las noticias y se falsea la realidad con ocultaciones, eufemismos o divagaciones para que no parezca una mentira e inducir a una toma de posición concreta. El cuarto poder ya no es un poder: es un resorte del poder mantenido para dominar las mentalidades.

VENEZUELA de La Canadiense y Atirohecho, foto de David Ruiz

¿Por qué Venezuela? Es una palabra que los medios, los políticos y sus portavoces emplearon en sentido metafórico para representar el mal. Quienes más repetían la palabra como símbolo de sistema político despreciable eran los menos conocedores de este bello país latinoamericano. Pero esto fue hasta hace tres meses. Quizá a la obra le falta un remate en este sentido puesto que ahora Venezuela ya no es un mantra del “eje del mal” desde que su petróleo es necesario a partir de la guerra de Ucrania. Curiosamente, desapareció el vocablo de los informativos y ya no es símbolo de nada: simplemente se oculta para que el país no exista, y así no asumir la manipulación realizada (que no se crean que es por vergüenza) ya que lo que no sale en la televisión no existe, como también dijo alguien.

De esa forma, el comienzo de audiovisuales de distintos personajes pronunciando la palabra “Venezuela” da sentido al mensaje: la repetición es un medio de manipulación. Y más cuando no se analizan las razones sino que se valoran desde el sillón de casa. Esta manipulación se desarrolla alrededor de los tres medios de comunicación extendidos actualmente: televisión, prensa escrita y redes sociales. Son las tres partes fundamentales entre la sucesión de sketchs autónomos del espectáculo a las que se añaden paréntesis o interludios y un extenso epílogo que discurre por la proclama, con posterioridad a una imaginativa entrevista al inconformista y crítico estadounidense Noam Chomsky con la simulación de la entrevista con dos actores y el sonido real en off, y dos traductores bajo que en directo nos ofrecen las palabras en castellano. A partir de ahí, los actores anuncian que en ese momento se abandona la ficción y llega la realidad, momento en que aparece la proclama de combate: una explicación de las redes empresariales propietarias de los medios, en muchos casos las mismas, y un remate de ocupación de un plató televisivo de informativos, con pancartas de fondo y un cambio dinámico de los actores por los asientos, haciendo gala de la necesidad de una colectivización de la información. Hacer factible la utopía por medio del teatro.

No falta la ironía y el humor en todo momento. La parodia es una gran arma de concienciación, sobre todo en los momentos de ridiculización del personaje con todos sus significados representativos, sinécdoques de una realidad. Desde esa escena siguiente a la introducción, un tertulia “de merda”, una entre las muchas que se ven en la televisión actual, con la tertuliana facha con mensajes irracionales y tópicos hasta violentos, el “colaboracionista canoso” de la envejecida socialdemocracia engañosa, el “experto”, un “cuñado” que en la tertulia del día se convierte en especialista de tres disciplinas, incluido el tiempo, y que solo maneja datos, porque la estadística también es un arma del poder informativo, y una actriz de la propia compañía teóricamente presente para hablar de su próximo estreno, pero que se convierte en la voz discordante frente a la manipulación, por lo que caerán sobre ella los improperios. Una tertulia que es una vía para la penetración de una mentalidad ultraderechista y donde los gritos y los insultos forman parte de esa política convertida en espectáculo de masas, hasta llegar finalmente a las manos, lo cual aumentará la audiencia. Con un buen empleo del lenguaje pervertido que escuchamos hoy en día tantas veces repetido.

VENEZUELA de La Canadiense y Atirohecho, foto de David Ruiz

Tampoco escapa la prensa escrita. La honradez del periodista en el titular o en la redacción de una noticia se ve asaltada por sus distintos jefes, sometidos al imperio de la voluntad de la financiación del medio escrito. Las hojas de periódicos vuelan, mientras se suceden las citas de eufemismos a emplear para disfrazar la realidad y darle la tendencia política y empresarial adecuada. Ni las redes sociales, el medio más eficaz de manipulación actual, donde por medio de un teléfono móvil se expande cualquier mentira o barbaridad, con un algoritmo vigilante al servicio de los intereses del poder. Mientras en el estrado se nos anuncian las leyes fundamentales para la manipulación de las conciencias en las redes sociales.

Entre estos tres puntos sustanciales se insertan apéndices. Algunos musicales, con las canciones “Junta letras” o “Noam Chomsky”, guitarras eléctricas en directo, y otros de imágenes como los anuncios publicitarios de Botànic Espai de Dansa, la compañía circense Arritmados, capitaneada por Julia Martínez y en la que ha participado uno de los actores, el de origen chileno Benja Prati, y los abogados de Causa Cooperativa Legal Valenciana. No serían anuncios habituales en las televisiones actuales. Pero los paréntesis formidables son ofrecidos por el actor chino radicado en Valencia Hu Zhao. A él se le conoce como conductor y presentador de los programas de la televisión autonómica valenciana Loving Comunitat Valenciana y Xino Xano, donde viajaba a distintas poblaciones de la Comunidad y nos enseñaba su geografía y sus costumbres, además de su gastronomía y aprender él hasta a jugar a la pelota autóctona. Y en la obra lo hace también con unos sketchs de un programa televisivo titulados De ací a… la Xina popular. En los tres aparece con la chaqueta del chavismo para hablarnos con imágenes de Venezuela, su geografía, su música y su gastronomía, más o menos como en los anteriores programas de À Punt con villas locales. Tres momentos hilarantes, incluso autoparódicos, que en lugar de romper el ritmo cargan las baterías del espectáculo.

Todo ello con una puesta en escena llamativa. La mesa en el lateral izquierdo del espectador, desde donde controlan la parte técnica en principio Carla Chillida y Benja Prati, hasta que irrumpen en escena para actuar y algunos de los actores pasan a ser ocuparse de la mesa. Chillida realiza una labor física imparable colocando cámaras y trípodes, sobre todo para la proyección real. No molesta en el espectáculo: le da credibilidad más bien. Esta parte técnica funciona, salvo un momento donde falla el inalámbrico en una escena cantada, que quizá sea la más ancilar del montaje, con las tres actrices en la plataforma del fondo. Diríamos, por ello, que la dirección está dentro del espectáculo. Chillida realmente lleva el hilo conductor desde dentro del espectáculo. Pero atención: los actores están extraordinarios. Todos. Conocen su misión y están perfectamente acoplados al mensaje, conjuntados en los movimientos y con la energía o las pausas necesarias. Por no hablar del meritorio enorme desgaste físico.

VENEZUELA de La Canadiense y Atirohecho, foto de David Ruiz

Un montaje muy de Atirohecho, o sea, de Carla Chillida, que enriquece su trayectoria. Da gusto tener versiones distintas de la realidad y crear una amplitud mental sobre la política actual. La aportación de los jóvenes de La Canadiense facilita el que no decaiga el dinamismo físico de movimientos que tanto ha caracterizado su oficio creador. La juventud de esta compañía da un aire fresco al modelo que Chillida ha dado a su teatro, con estructuras semejantes a modo de sketchs continuos y autónomos de diversidad artística, donde hasta el grafismo tiene su relevancia. Pero, además, da madurez a sus trabajos, que ganan más fuerza con el tiempo.

Se podrá o no estar de acuerdo con todas las ideas. Allá cada uno. Lo que revela Venezuela es una realidad existente como es la manipulación de las conciencias por medios de (des)información, aún mayor cuanta más cantidad diversificando ideologías para nutrir el sistema en un amplio espectro. Detrás, empresas y poderes financieros entre sus propietarios, alguna  reiteradamente en distintos grupos de comunicación. Aunque uno siente lástima por la deriva de la prensa escrita, que nunca ha estado tan al servicio de unos compartimentos políticos estancos tan falsarios. La alternativa propuesta ya cae en los terrenos de la ficción hecha pasar como momentos de la realidad en la obra. Porque por ahora veo ficticio el que la mayor parte de la población sea consciente de su carencia de pensamiento crítico. Y que conste que da gusto ver en los audiovisuales a los artífices de tanta eliminación de la opinión personal. De todos los pelajes. Son los mismos lobos con distintos disfraces, que humillan a la ciudadanía como si fuese Cenicienta. O sea, al pueblo inocente o idiotizado.

VENEZUELA de La Canadiense y Atirohecho, foto de David Ruiz

¿Panfletario? Cuando lo que se denuncia es una realidad verídica es mejor asumir los mensajes opuestos a las ideas establecidas como doctrina y sacar conclusiones personales. Que conste que no estoy de acuerdo con todo pero agradezco los mensajes y este modelo de teatro de Carla Chillida.

P.D.: Un reparo importante. No es de recibo comenzar una sesión con veinte minutos de retraso. Desconozco las causas porque no se dio ninguna explicación. La puntualidad es necesaria para que el mensaje llegue más profundamente a los espectadores que puedan mantener dudas sobre el discurso. Y si hay un problema técnico, se anuncia y se pide disculpas. Lo comprenderíamos.

FICHA ARTÍSTICA

Creación: Colectiva. Reparto: Carmen Asecas, Rubén Cerdà-Bacete, Carla Chillida, Arantxa Cortés, Marc Estrellat, Francesc Romeu, Benja Prati y Hu Zhao. Dirección: Carla Chillida. Ayudante de dirección: Benja Prati. Equipo dramatúrgico: Carla Chillida, Marc Estrellat i Pepe Ruiz. Equipo de escenografía: Carla Cea, Carla Chillida, Héctor Rodríguez y Francesc Romeu. Vestuario: Carmen Asecas, Arantxa Cortés y La Miliciana Serigrafia. Audiovisual: Rubén Cerdà-Bacete y Elias Taño. Grafismo: Elias Taño. Diseño de iluminación: A Tirohecho. Composición musical: Eugeni Serra y Acabassos. Canciones: Junta letras de Rojo Cancionero,Noam Chomsky, de Astrud. Voces en off: Eugeni Serra y María Covadonga. Producción: Atirohecho & La Canadiense.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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