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DontBeCruel de La Dramática Producciones, foto de Vicente A. Jiménez

Don’t be cruel De La Dramática Producciones

Gracias por no adoctrinar

Fecha de la representación: 8 de mayo de 2022. Fecha de la crítica: 9 de mayo de 2022. Sala Russafa

El bullying o acoso escolar también es una preocupación del teatro social contemporáneo. El crítico Miguel Ángel Jiménez recogió una serie de obras sobre la temática de autores como Carmen F. Villalba, Tomás Afán Muñoz, Alberto Casso, Joan Sors, Antonia Bueno, Jesús Campos, Diana I. Luque, Juana Escabias, José Padilla, Enrique Torres Infantes, Luis Fernando de Julián, Paco Bezerra y Nando López en su libro Bullying y ciberbulling. El acoso escolar en el teatro. Recordamos El pequeño pony de Paco Bezerra y también el montaje valenciano Bullying 3.0 una história diferente creado y dirigido por Toni Galarza, construido como un documento artístico. Sin duda, el teatro es un espejo de la realidad y no podía pasarle inadvertida esta problemática actualmente más acentuada y con consecuencias más graves desde la expansión de los medios electrónicos.

Pero cuidado con confundir teatro y mitin. Últimamente se ven algunos en los escenarios. Incluso se escudan en que el teatro es un foro público derivando hacia la tertulia. No deberían olvidar algunos creadores la etimología de la palabra: ver. Y ver para pensar. Generalmente no es necesario convencernos como si fuésemos escolares a los que hay que explicarles qué está bien y qué está mal. El público fiel al teatro tiene unos valores carentes, salvo excepciones, muy diferentes a los de quien nunca asiste y  lo confunde con una verbena  de las fiestas del pueblo. A quien hay que dirigirse fundamentalmente es a quienes nunca van al teatro. Quienes vamos al teatro estamos muy concienciados de determinados problemas y queremos ver teatro y cómo nos los exponen.

Es lo que ha hecho Marian Villaescusa en su nuevo texto con el problema del bullying: teatro. Nada de sermoneos. Y esta prolífica creadora se ha adentrado en el tema con su peculiar estilo compositivo. Convierte la experiencia de problemas latentes en hecho teatral visualizado y escuchado sin caer en patetismos o efectos subliminales: con un distanciamiento generalmente conseguido por efectos cómicos o por la ejemplificación con un discurso descriptivo. Desde que sorprendiera con Shhh! en el festival Russafa Escènica, donde contaba con desparpajo su experiencia durante su lucha contra la enfermedad del cáncer con una valentía encomiable y una óptica positiva frente a los tabúes y la negatividad, no ha dejado de darnos su trabajo de una manera u otra, siempre con un estilo definido muy personal. Incluso con una magnífica obra familiar, Ximpún, de lo mejor que se podía ver en la temporada de las restricciones por la pandemia. Hace unos meses estrenó Matri(u), un enorme trabajo sobre la maternidad partiendo de la experiencia real de dos actrices más su visión personal. Pero lo máximo ha llegado este fin de semana, donde coincidían en la cartelera valenciana tres participaciones artísticas suyas: en la sala Círculo como directora de Tangana, texto de Albert Boronat; en la sala Off con Amarillo 102 como autora, actriz y directora; y en Russafa como autora con Dont’t be cruel.

Su ingente labor viene acompañada de un estilo personal siempre basado en la comedia estructurada a modo de sketchs autónomos sucesivos que van ensanchando y enriqueciendo el tema. No trata de convencer sino de ilustrar con las experiencias reales, perfectamente reconocibles, ilustradas con naturalidad y sin cortapisas. Divierte sin proclamas, pero deja un tono agridulce en el tratamiento porque el dramatismo existe en la vida real y su teatro elude cualquier forma de intensificación trágica para llegar de una distanciada al espectador. Nada de lecciones teóricas: mejor ver para que cada uno extraiga sus sensaciones e ideas. Mejor recordar que las consecuencias del acoso son la ansiedad, la depresión, las heridas físicas y psicológicas e incluso el suicidio sin necesidad de patetismos, ciñéndose al precepto de que esto es teatro solamente.

Así es Don’t be cruel, pieza que ha escrito por encarga de la compañía La Dramática, que la ha puesto en escena con toda la fuerza y el estilo de Villaescusa. No era tarea fácil sin su presencia interpretativa pero el reto se planteaba interesante. Como lo es el magnífico texto, sin duda difícil a la hora de conjugar en las tablas un tema tan sensible con el acierto advertido al inicio: se trata de enseñar y no de proclamar. Cada uno sacará sus conclusiones después de haber presenciado la comedia, porque el humor no esconde las tragedias sino que las introduce de una forma más deductiva en la mente del espectador. No aceptamos con tanta facilidad hoy los dramas sociales que pretendan provocar a una toma de postura unívoca sino las comedias sociales que dejen nuestra conciencia suficiente aire para respirar nuestras ideas.

La violencia psicológica incluso física del acoso escolar traumático ahora es más compleja con el uso de las tecnologías y las redes sociales. Ya no solo es que provoquen fracaso escolar sino patrones de conducta perdurables en el futuro. Vidas lastradas por el defecto social de mirar a otro lado. Frases hechas que minimizan el problema como “son cosas de niños”, “eso es envidia”, “algo habrás hecho”, “ya pasará” o “si te pegan la devuelves”. ¿Y qué hacemos en casa y en los colegios? Ver el problema, extirpar, pero sin solución. Villaescusa realiza un enorme despliegue de situaciones descritas o del daño tanto físico como psicológico.

Todos estamos en contra del bullying. Creo que ningún adulto en su sano juicio puede no estarlo ni manifestarse en contra. Con eso cuenta Marian Villaescusa y es lo suficientemente inteligente como para seguir su estilo que parte de la investigación de hechos reales y constancia para poner el problema en un escenario sin necesidad de forzar las situaciones. Y en clave desenfadada. El texto no ofrece soluciones sino situaciones: nada soluciones sino aspiraciones. Porque tampoco hay soluciones fáciles. Nos deja clara la imposibilidad de encontrar la piedra filosofal que dé una solución para acabar con el acoso escolar. Pero, además, plantea el problema al final sobre qué ocurriría si el hijo fuese acosador y no solo acosado por medio de la actriz Inma Ruiz, madre reciente real que lanza su interrogante al público. Villaescusa completa un espectro  de situaciones distintas y ofrece un fresco completo del problema.

Pero nada sería posible sin el minucioso trabajo dramatúrgico de la compañía La Dramática. Nada sencillo recoger el reto de la autora y darle el relieve necesario, y más jugando con la metateatralidad propuesta en su texto. Tres intérpretes vestidos con mono. Inma Ruiz de naranja, Iván Cervera de morado y José Terol, también director de la obra, de rojo “Casa de Papel”, como irónicamente se le cita al inicio cuando no entra su discurso por despiste aparentado. Una primera parte que pone delante de nuestros ojos el problema, con explicaciones incluso de sus distintas variantes y el problema de la educación. También se exponen experiencias personales, e incluso el público previamente ha dejado una cartulina roja con un mote escrito en una caja que será desparramada por el escenario para figurar la unión del calificativo con un nombre real. Aparentemente algo chistoso y ocurrente desde el punto de vista distante pero un drama que puede acabar en tragedia para la víctima. Un mecanismo de inmersión previa acertado, aunque solo se empleen algunas tarjetas.

Ese juego metateatral alcanza una enorme potencia con la intervención del regidor, Pablo Ricart, para pedir y cortar los aplausos de un programa televisivo de esos que ocupan las matinales con su sensacionalismo morboso. Reproche a los medios con presentadora y periodista que ni dejan hablar al entrevistado, al que realmente nos interesaría escuchar porque es quien ha de describir su experiencia y denunciar una realidad. Un periodista sabelotodo, de esos que siembran las tertulias de ocurrencias de las que luego no se hacen responsables, y una presentadora con la misión de convertir lo real en un show vacío y con el problema trivializado. Fenomenal el diálogo de los filósofos Hobbes y Rouseau, y un poco menos el de Nietzsche y Freud, quizá porque sea más distante con la idea del hombre como lobo para el hombre y su bondad naturales convertida en maldad por culpa de la sociedad en una escena de barbudos postizos maravillosa, rubricada por Marx y su doctrina social. Una búsqueda de la raíz del problema: tampoco lo resuelve. Sensacional muestra de cómo todo el problema se debate teóricamente pero no se encuentra una solución práctica.

Este es el momento donde la interpretación de José Terol, Inma Ruiz e Iván Cervera alcanza el tono más divertido y brillante. Ahí la obra se ha ido desbaratando, alocándose, e incluso se rompe la cuarta pared de forma más concienzuda. El regidor intenta salvar los muebles, e incluso advierte de que afortunadamente no ha venido un crítico a ver este desaguisado (gracias por la mención, que en el fondo es un homenaje a esa labor cada día con menos practicantes porque su lugar lo reclaman los periodistas). Pero a continuación llega el punto dramático de la experiencia y la rúbrica sobre qué hacemos y con qué ojo miramos a la víctima y al verdugo. Todo contado con naturalidad y con mucho ritmo, aunque no faltan las pausas necesarias para asimilar los conceptos vertidos. No lo tenían fácil Pablo Ricart y José Terol en la dirección, pero han sabido dar aire a la alternancia de lo cómico, lo figurativo y lo frenético, poniéndole pausas como cesuras para que lo dramático no quede denostado. Han salvado las numerosas “trampas” del texto con suficiencia y mucho oficio, hasta dejar un sabor agridulce a la comedia. Era lo pretendido y lo han conseguido. Aunque a mí personalmente lo dejaron muy dulce y con sentimiento de satisfacción.

Un montaje inolvidable y necesario. Debería representarse en todos los institutos y delante de las familias. Aunque fuese sin la iluminación de una sala de teatro. No es imprescindible para señalar con el dedo un problema que es difícil de atajar incluso con una educación en el respeto y la libertad. Por no hablar del planteamiento sobre la necesidad de un teatro social nada panfletario sino reflexivo.

FICHA ARTÍSTICA

Producción: La Dramática Producciones. Texto: Marian Villaescusa. Dirección: Pablo Ricart y José Terol. Reparto: Iván Cervera, José Terol, Inma Ruiz.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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