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CERTAMEN COREOGRÁFICO 10 SENTIDOS, foto de Juanmi Ponce

FESTIVAL 10 SENTIDOS: CERTAMEN COREOGRÁFICO INTERNACIONAL

Cada vez que me enfrento a escribir una crítica de algo, me veo en la obligación de pedir comprensión: soy ya un señor mayor que se atreve a escribir sobre lo que hacen los jóvenes como si ambas cosas ocurriesen en el mismo plano, y ya no es así. Tampoco me sentía identificado con lo que los señores mayores escribían sobre mi trabajo cuando yo era joven. Asumías que estaban viendo tu pieza con una mirada que ya no servía y bastante tenías cuando les gustaba sin más.

Una vez dicho esto, empiezo por algo que no he visto en la selección que el Certamen Coreográfico 10 Sentidos ha hecho y que se ha presentado el día 13 de mayo en Espacio Inestable: otros mundos posibles. Reconozco mi nostalgia por esos años en los que la danza contemporánea era hogar de las disidencias, de las líneas de fuga, de los deseos que implicaban la necesidad de esos otros mundos a los que me refería antes. También era el hogar de las raras, de las feas, de las no convencionales, de las que no cabían en ningún canon, de las que cabían pero se salían voluntariamente de él. Y en esta selección me aventuro a decir que vemos jóvenes que bailan de maravilla, que han aprendido estupendamente a moverse, que saben cómo usar el vestuario y las luces para apoyar a sus piezas, pero que han renunciado en su mayor parte a presentar otro estado de las cosas para que nosotros, los y las espectadoras, queramos dejar un poco atrás este para acercarnos al suyo.

Además de crítico, me encargo en este Certamen de entregar el Premio Festival Migrats contando con el beneplácito de sus otras organizadoras, Jacobo Pallarés, Maribel Bayona, Rocío Pérez y Tatiana Clavel. Un premio que consiste en invitar a la ganadora a bailar en el festival. Empiezo por tanto hablando de la compañía Nishelma, de Catalunya, ganadora de este premio con su pieza Hybrid, porque en ella sí apreciamos una voluntad de disidencia, de invitar a la construcción de un cuerpo y una imagen que no responde a modelos que disminuyen la potencia de quienes lo adoptan. Y lo hace, tal vez, desde unos parámetros formales, como casi todo lo que desean hacer los jóvenes de hoy en día. Es decir, que nos presenta un cuerpo que transita por estilos y estados distintos que nos recuerdan a danzas urbanas en las que no me meto para no hacer el ridículo, acompañada de una música que te eleva las vibraciones de manera que casi no te deja espacio al silencio necesario para reflexionar sobre lo que se está viendo. Y sí, es un certamen, no es un ciclo experimental, está claro que todo tiene que presentarse de forma que sea atractivo entre las otras 300 propuestas presentadas, así que si es necesario usar luz negra y darlo todo corporalmente hablando, pues se hace. En este contexto, premiar lo queer era un posicionamiento artístico concreto, necesario, hasta reivindicativo.

También se atreve a mostrar a una mujer sin la necesidad de sostener todas las cargas de la danza Dana Sapir en su pieza Point of you. Aunque ambientada con un texto en hebreo que no entendemos, el cuerpo de Dana, reconocible dentro de la técnica dominante de su país, no siempre desea ser rítmico, eficaz y solvente. Se tambalea y se encoge y se muestra no siempre con su mejor imagen. Sin renunciar a sus competencias técnicas, no pone todo su empeño en enseñarlas todas y presumir de ellas, y se inventa una gestualidad específica que quiere traspasar su imagen y convertirse en vehículo de su emoción.

El resto de piezas interpretadas por mujeres (bravo por esa selección valiente, 10 Sentidos) cae, seguramente sin querer, en unos modelos que enfatizan una forma de ser bailarina que no trae aires nuevos. Vemos cuerpos muy capaces, muy técnicos, que se toman muy en serio lo de comunicar que la distancia entre ellas y nosotras, sentadas en la grada, es bien grande. Todos los elementos que constituyen la coreografía descansan en estilos reconocibles y referencias harto explotadas sobre lo que las bailarinas tienen que hacer. Las intenciones son muy buenas, pero vemos a mujeres que no son capaces de sostenerse en toda la pieza sobre sus propios pies, a merced de una figura que les manipula aprovechando su ausencia de voluntad, vemos mujeres que bailan solas pero que realmente lo hacen solo para nosotros con el firme propósito de seducirnos, vemos mujeres que deciden no salirse del ritmo de sus acompañamientos musicales ni un instante. En los tres dúos presentes, siempre hay un chico y una chica. Ya sé que no estamos en el festival de Benidorm y no es lugar para decidir si es mejor Chanel que Tanxugueiras, ya sé que este debate puede resultar cansino, pero es que, efectivamente, no estamos en el festival de Benidorm, estamos en un certamen donde se da cita lo mejorcito de la danza emergente internacional, y uno se preocupa por lo que van a pensar las espectadoras sobre lo que se premia y no se premia, sobre qué tiene que versar una pieza con voluntad contemporánea, sobre cómo se usa ese espacio de privilegio que es el escenario para mantener o subvertir según qué códigos. Y más razón que un santo tuvo una chica con la que me enzarcé en la calle esperando al veredicto del jurado cuando me dijo que lo que ya le faltaba era que yo, chico, le tuviera que decir a las bailarinas cómo tenían que presentarse en escena. Cierto. Bastante tengo con saber cómo tengo que presentarme yo. Pero el debate está de moda, está en la calle, y necesita todavía de unas buenas peleas. Tal vez por eso, para evitar las peleas o porque aún valoramos más lo que hacen los chicos que bailan, la pieza ganadora del certamen fue étude nº1 de Jason Martin, un claro ejemplo de seducción masculina. Un hombre perfectamente consciente de su atractivo, de su presencia y su carisma que baila de maravilla y que resuelve toda la pieza sin vacilar ni un segundo. Es cierto que no presume y que mantiene una energía que no resulta ostentosa. Que recoge perfectamente las cualidades de movimiento que hoy en día resultan más atractivas pero sin pasarse de pretencioso. Una pieza redonda, teniendo este adjetivo dos caras: por un lado, su objetivo se cumple a la perfección. Por otro lado, nada de aristas ni de rincones sin ventilar. El jurado valoró más la acepción primera.

Recibieron también una mención especial los componentes de Qabalum con su pieza La medida que nos ha de dividir. Esta pareja navarra tiene un trabajo muy interesante y habrá que seguirlos de cerca. Controlan de maravilla el trabajo de portés y acrobacias de pareja y se empastan de maravilla cuando bailan al unísono. Un ole por ese homenaje a Fase de Keersmaeker rodando por el suelo. Muy jóvenes, ya tendrán tiempo de interesarse por desgarrar la membrana que separa la coreografía de lo que uno quiere hacer con ella. Porque es ahí, cuando uno se da cuenta de que esto no consiste solamente en enlazar movimientos aprendidos, cuando aparece algo que es relevante. Aunque esto no deja de ser una opinión de señor mayor.

CIAS SELECCIONADAS

  1. Qabalum, Pamplona (España)
  2. ENTITEY/jason martin, Montreal (Canadá)
  3. Nishelma CIA, Barcelona (España)
  4. Quan / Dana Sapir, Ginaton (Israel)
  5. Rosalie Wanka, Munich (Alemania)
  6. Camille Granet, Dax (Francia)
  7. Paula Saiz, Alicante (España)
  8. DUONUX, Milán (Italia)

PALABRAS DEL FESTIVAL SOBRE EL CERTAMEN

El valor de la propuesta artística, la mirada y la reflexión del coreógrafo/a sobre el concepto de EL AMOR, es uno de los distintivos del Certamen Coreográfico 10 Sentidos en esta edición. De ahí que se valoren especialmente piezas pensadas y creadas para esta cita coreográfica. Además, se buscan lenguajes de movimiento nuevos, diferentes, sellos coreográficos propios, innovadores y que promuevan la investigación coreográfica.

El Certamen Coreográfico 10 Sentidos 2022 abre sus puertas a coreógraf@s, creador@s y bailarin@s que propongan trabajos a partir de esta reflexión.

El jurado, compuesto por Roberto Fratini, dramaturgo y docente en Institut del Teatre; Marco Antonio Blázquez, gestor cultural, gerente y productor ejecutivo del Festival Madrid en Danza; María José Mora, directora artística de Dansa València; Jacobo Pallarés, codirector de Espai Inestable; Patrick Bonté, director artístico de Les Brigittines (Bélgica); Mira Helenius, directora artística y CEO de Skånes Dansteater (Suecia); Franziska Grevesmühl-v. Marcard, Gestora y Directora de Norddeutsche Konzertdirektion – NDKD (Alemania), decidirá cuál de las ocho vibrantes propuestas finalistas es la ganadora, a quien le concederá el Premio del Jurado y se le otorgará una pieza de la firma Lladró. Además, Espacio Inestable concederá el premio MIGRATS 2022.

Perfil del autor
Santi de la Fuente

Licenciado en Historia del Arte (más Certificado de Aptitud Pedagógica), Máster en Gestión de Artes Escénicas y titulado superior de Danza por la Facultad de las Artes de Altea. Desde 2004, codirige la compañía La Coja Dansa junto con Tatiana Clavel. La compañía ha estado presente en festivales de toda España y en Egipto, Francia, Alemania, Brasil, República Checa, Portugal o Marruecos. Sus obras han participado en circuitos como el de la Red de Teatros Alternativos y en programas como Danza a Escena. También gestiona la Asociación A Contar Mentiras dedicada a la pedagogía y al apoyo de compañías de danza contemporánea. Desde 2014 es profesor en el Conservatori Superior de Dansa de València.

Licenciado en Historia del Arte (más Certificado de Aptitud Pedagógica), Máster en Gestión de Artes Escénicas y titulado superior de Danza por la Facultad de las Artes de Altea. Desde 2004, codirige la compañía La Coja Dansa junto con Tatiana Clavel. La compañía ha estado presente en festivales de toda España y en Egipto, Francia, Alemania, Brasil, República Checa, Portugal o Marruecos. Sus obras han participado en circuitos como el de la Red de Teatros Alternativos y en programas como Danza a Escena. También gestiona la Asociación A Contar Mentiras dedicada a la pedagogía y al apoyo de compañías de danza contemporánea. Desde 2014 es profesor en el Conservatori Superior de Dansa de València.

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