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NEVERMORE DE CHÉVERE FOTO DE TINO VIZ

N.E.V.E.R.M.O.R.E. De Chévere

Nuestro planeta es una caja negra

Fecha de la representación: 29 de abril de 2022. Fecha de la crítica: 30 de abril de 2022.  Teatro Principal

Con treinta años de trabajo, la compañía gallega Chévere (Premio Nacional de Teatro en 2014) ha ofrecido N.E.V.E.R.M.O.R.E. en el Principal un trabajo ideado en marzo de 2020, justo cuando empezaba esta pandemia que aún no ha dejado de inquietarnos. Gracias al tristemente desaparecido festival Tercera Semana al programar su habíamos podido comprobar que es una compañía imprescindible en el teatro español contemporáneo. Son un exponente primordial del teatro de documento político posdramatúrgico militante, que huyen de lo panfletario con sus juegos teatrales la caída en lo panfletario.

Si  Eroski Paraíso reclamaba la pervivencia de la memoria con la aventura de la una vieja discoteca convertida en supermercado en Muros, también N.E.V.E.R.M.O.R.E. con la tragedia del petrolero Prestige en las costas gallegas en noviembre de 2022. Veinte años después la ofrecen a los escenarios para no olvidar el significado de esta catástrofe ecológica y todas las aristas de incompetencia, mentiras propagandísticas e intereses que deambularon a su alrededor. También creen necesario recordar el valor y el trabajo desinteresado de las miles de personas dedicadas a limpiar las costas del chapapote y las actitudes irresponsables de quienes pudieron darle una salida racional. Un teatro de protesta para llegar a la conciencia del espectador con la razón, la emoción y la figuración.

La realidad está en el punto central de la puesta en escena. Sin embargo, los medios dramatúrgicos se alejan del realismo. Existe una metáfora presente: el cuervo. Remite por ello a la figura del cuervo motivo del poema de Edgar Allan Poe con su verso “¡Dime cuál es el arrogante nombre que tienes en el oscuro inframundo! Y el Cuervo dijo: Nunca más”. “Nevermore” en inglés, clara traducción referencial al eslogan del movimiento “Nunca Mais” que tanto protagonismo alcanzó con la catástrofe y artífice de la multitudinaria manifestación de los paraguas negros en Santiago de Compostela. ¿Y por qué separando las letras con un punto tras cada una? Quizás imitando al S.O.S. o dibujando el acrónimo de una gran corporación o singularizando esas palabras del cuervo de Poe, con la imagen de su negritud propia de la catástrofe y de los reporteros anónimos de la radio independiente que informaba de una realidad opuesta a la oficial que era la verídica.

Por ello, el planteamiento se presenta como una distopía, incidiendo en que vivimos en una realidad semejante a la ciencia-ficción sobre todo al enlazar con la pandemia el desarrollo: los trajes de plástico, gafas y guantes sobrantes utilizados en la limpieza y guardados en casa, han de salir de sus cajas para ser entregados a los hospitales puesto que no tienen equipos preparados para su seguridad frente a los enfermos de Covid. Los seres humanos estamos destrozando el planeta de la misma forma que un virus está acabando con la vida de muchas personas. La guerra de los mundos de H.G. Wells subyace en la permeabilidad del argumento pensando en que la solución es que unos minúsculos seres vivos, las bacterias –o los virus– ataquen a los que destruyen la naturaleza con su sobreexplotación, nosotros. El capitalismo no entiende de seres vivos: el dinero y la riqueza son sus preceptos y a ellos somete.

El resultado es una propuesta que mejora a medida que discurren los minutos. Quizá cierto sector del público pueda tardar en entrar en el desafío propuesto en el escenario. Puede ser que no recuerde que los paraguas negros de fondo en el arranque hagan referencia a la manifestación de Santiago. Pero Chévere poco a poco va situando las referencias visuales con la palabra. Tras esa introducción con los seis actores simulando el mar con los sonidos y un lento cambio de la escenografía con los peines y la tramoya, más proyecciones textuales y la aparición de los voluntarios con los trajes de plástico, gafas y guantes para la limpieza, nos situamos ante los colchones del polideportivo donde se alojaban las personas que voluntariamente trabajaban con ahínco quitando el chapapote, con un fondo irónico de los hilillos de plastilina a los que aludió Rajoy. A partir de ahí, los actores representan a distintos personajes que narran el trabajo de limpieza con una naturalidad de aparente improvisación mientras las autoridades no actuaban con diligencia ni lo enviado era útil o diligente. Testimonios reales a partir de los que se construye la realidad.

De esta parte testimonial, Chévere pasa a una segunda parte más política pero con figuraciones de la realidad. Del contenido de las cajas negras revelador de los recuerdos de la época dan paso a una genialidad: la reconstrucción minuto a minuto y con plano proyectado de fondo de todo lo sucedido desde que el Prestige comunica su problema a las autoridades. Es entonces cuando el vértigo asoma y se ofrece lo ocurrido con habilidad y dinamismo. Ahí es donde la farsa tiene más potencia, con la recreación de las grabaciones de las conversaciones entre el capitán del barco, las autoridades portuarias, los agentes de rescate marítimo y los políticos implicados en la gestión del vertido, con el centro de un programa de radio con difíciles conexiones en directo, casi un homenaje al de La guerra de los mundos de Orson Welles. Es entonces cuando la brillantez alumbra con esplendor y el público se entrega cautivado por la energía y el ingenio desplegados, puesto que van más allá del simple documento teatralizado.

Fundamental para los juegos, sobre todo en el arranque y en esta última escena de lo acaecido, es el espacio sonoro fantástico diseñado por Xacobe Martínez Antelo y el sonido de Xurxo Pinheiro. Prácticamente todos los efectos están creados en escena por los intérpretes. La última parte es un despliegue descomunal de ingenio con los globos y la madera percutida representando un helicóptero o todas las conversaciones radiofónicas llenas de interferencias y entrecortes, como el mar y los distintos sonidos de los motores de embarcaciones variadas presentes a lo largo del espectáculo. Es todo un ejercicio de visualizada exploración con el ingenio que cautiva e incluso no hace desagradable el estruendo como si fuese sonido en off.

A esta brillantez ayudan la variada escenografía de Carlos Alonso y la iluminación llena de matices ambientales de Fidel Vázquez. Acordes con el carácter distópico y con la necesidad de subrayar las situaciones. Más el trabajo de los actores, Manuel Cortés, Borja Fernández, Mónica García, Miguel de Lira, Patricia de Lorenzo y Arantza Villar. Actúan más como narradores que como intérpretes, pero con distintos registros a veces muy complejos, asumiendo varios personajes que en alternancia ofrecen sus relatos, o recreando magníficamente los sonidos. Se nota mucho su experiencia y su solvencia para trasladar con naturalidad los duros mensajes al patio de butacas. Además, cantan de maravilla, sobre todo ellas, y nos obsequian una propina musical con panderos como despedida inolvidable. Cabe añadir que las melodías interpretadas proceden del cancionero tradicional gallego. Con letras adaptadas: “E o corvo dixo Nevermore” lo es de “Canto de andar o camiño de Bembibre”.

¿Y qué decir del texto de Xesús Ron (Xron)? Que también es el director del espectáculo. Pues que ha construido a partir de sus vivencias puesto que fue miembro de la plataforma “Nunca máis” y uno de los fundadores de “Burla Negra”, colectivo que reivindicó la depuración de responsabilidades políticas. Traslada sus recuerdos fundamentalmente. Pero lo hace con una habilidad extrema. Lo normal hubiese sido comenzar con los hechos de la catástrofe y seguir linealmente hasta emparentar con la crisis del coronavirus. Pero ha preferido la lógica teatral en lugar del realismo cronológico. Ha situado al principio los testimonios de la limpieza para seguir con lo que podría ser el desenlace hasta 2020, con esas cajas negras de recuerdos y elementos reutilizables en los hospitales, para llegar al arranque de la historia con la reproducción del incidente. De esa forma ha graduado la estructura in crescendo para llegar de forma más convincente y con mayor brillantez. El remate a modo de epílogo con las pancartas es un canto a la memoria, como toda la pieza en sí: una rúbrica para no olvidar. Con muchas pullas a la política gallega y al propio carácter de su población, porque no falta el humor y la ironía, en ocasiones con una acidez máxima. Incluso con esa fina ironía gallega. Y mucha crítica a la mentira de unos políticos irrisorios caciquiles, que no dejan de mantener sus chanchullos y sus chiringuitos con dinero de todos. Por supuesto, con una referencia a la narcopresidencia.

Una respuesta al olvido. Un canto a la necesidad de la memoria. Contra la soberbia y la codicia de la política y el capitalismo voraz. Hecho con mucho teatro y con la habilidad de imbuir al espectador durante dos horas. Nos rendimos a Chévere y a esta producción suya con el Centro Dramático Nacional.

FICHA ARTÍSTICA

Intérpretes: Patricia de LorenzoMiguel de LiraManuel CortésMónica GarcíaArantza VillarBorja Fernández. Idea y creación: Chévere. Dramaturgia y dirección: Xron. Espacio sonoro: Xacobe Martínez Antelo. Iluminación: Fidel Vázquez. Ayudantía de dirección: Nekane Fernández. Espacio escénico: Carlos Alonso. Producción: Inés Portela. Objetos escénicos: Pepe Penabade. Ayudantes de escenografía: Tristán RonAnabel López GrelaBrais Lestón Rama.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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