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El tocadiscos de Joan Fuster, foto de IVC

El tocadiscos de Joan Fuster De Sala Sinfònica

De homenaje a Joan Fuster a homenaje a la Nova Cançó

Fecha de la representación: 23 de abril de 2022. Fecha de la crítica: 24 de abril de 2022. Teatro Principal (València)

El cantautor Pau Alabajos es el creador de El tocadiscos de Joan Fuster, una dramaturgia que une teatro y música para rendir homenaje al autor de Sueca. Alabajos ha participado recientemente en el teatro dentro de la obra Vives de Gabriel Ochoa, aquí director escénico que aporta su enorme experiencia y sabiduría dramatúrgica, y la creación del magnífico texto Hotel Fontana, con la guerra yugoslava de fondo y que ahora sería oportuno representar ante los acontecimientos que estamos presenciando en Ucrania.

Estando en el año Fuster, el montaje tiene sentido. Y sin la efeméride también.            El texto de Alabajos reivindica la literatura fusteriana y toda la primera parte es una construcción representativa de su pensamiento. Para ello, Alabajos se inventa un argumento con una joven periodista ficticia, Teresa Baixauli, que acompañada de su fotógrafo, interpretado por el mismo, visita la casa del pensador en Sueca en un día de lluvia de los de “al meus país la pluja no sap ploure”, como cantó Raimon, para realizarle una entrevista sobre su relación con la música y sus preferencias.

El conjunto es un buen trabajo de teatro documento con canciones interpretadas en directo: la dramaturgia desarrollada en el centro de la escena, con el tocadiscos y los vinilos en un primer plano, rodeados por un conjunto musical de violín, violonchelo, guitarra, piano y batería más percusiones varias. Estos intérpretes (Laura Navarro, Enrique Jerónimo “Gus”, Adriana Sena, David Barberà y Anaís Bueno) nos deleitarán con su buena interpretación, tanto en las composiciones clásicas como en los conocidos temas de la Nova Cançó, o simplemente en sus sutiles incursiones con apuntes y gestos dentro de la dramaturgia. A ellos se unirán en alternancia para reproducir temas de la Nova Cançó los cantantes Feliu Ventura, Mireia Vives, Sandra Monfort y el propio Pau Alabajos, que dejará su papel de fotógrafo silencioso acompañante de la periodista para la interpretación en el lateral. Sensacionales voces que llevan al público temas que son parte del pasado, que, aun estando fuera del contexto temporal de su creación, muchas de sus letras continúan vigentes y tienen sentido en la época en que vivimos.

El tocadiscos de Joan Fuster, foto de IVC

El resultado es satisfactorio. Homenaje a Fuster pero también a la Nova Cançó. En la primera parte donde se despliega el pensamiento fusteriano universal y sus gustos musicales es lo más brillante de la parte textual. Es donde se recuerda su literatura ensayística, incluso sacando a la luz sus aforismos relacionados con la música clásica. Muy interesantes las reflexiones, como el valor de la música grabada en los discos que permitió su democratización frente al elitismo de aquella música en directo para las clases altas que podían pagarla. No faltan referencias a la pervivencia de problemas del pasado en el presente, como el de los trenes de cercanías. También sobre la condición humana, en tránsito por el fondo de los diálogos. Trasciende al patio de butacas un Fuster amable, de tajantes opiniones, con los recuerdos del pasado, como los inicios del “Pele”, apócope del apellido Pelegero del cantautor Raimon, el primero cuyo tema “Al vent” sale a la luz con todo lo que significaba para el espíritu de quienes luchaban por la libertad durante la dictadura franquista que no conviene olvidar.

Poco a poco el homenaje a Fuster se convierte en homenaje a la Nova Cançó. Los temas cantados poseen efectivos arreglos muy bien musicalizados y actuales. Desfilarán temas míticos como “Diguem no” de Raimon, “M’aclame a tu” y “La samarreta” de Ovidi Montllor, “Que vinga la llum” de Al Tall, “Què volen aquesta gent?” de Maria del Mar Bonet (en realidad de Violeta Parra, porque sus canciones más emblemáticas fueron adaptaciones de otras autorías), “Abril 74” y “Companys no es això” de Lluís Llach, o Pi de la Serra. Para rematar con una propina conjunta de “L’estaca” de Lluís Llach. A nivel concertista, para disfrutar. Con la añoranza de los más nostálgicos de una época pasada donde había algo por lo que luchar, como expresa el propio Fuster, y que luego se abandonó por una vida cómoda. “Companys, no es això” de Lluís Llach sigue siendo para mí un canto de reproche a quienes abandonaron la lucha por una revolución democrática en España a cambio de un puesto funcionarial o un cargo en un partido teóricamente de izquierdas que, como expresa el personaje de Fuster, se abandonó al beneplácito de la derecha durante la transición sin culminar un proceso de libertades. De hecho,  el “companys, no és aixó”, marca de ese final de la lucha en 1978, sería aplicable aún a quienes piensan que luchan simplemente por acudir a expresiones culturales de “fer país”, como escuché a alguien. Pero “fer país” es algo más que reivindicar a Fuster, autocomplacerse en las canciones reivindicativas del pasado, o defender una lengua maltratada por el uso social  secundario. De ahí el reproche a aquella generación que traicionó unos ideales y ahora se refugia en la nostalgia del postureo nacionalista de teoría de secta de iniciados. El montaje se debate así en una lucha interna entre en el “cualquier tiempo pasado éramos mejores” y la vindicación del resurgimiento de los ideales abandonados por quienes se jactan de tenerlos.

Por ello, la última parte de la dramaturgia tenía ese toque nostálgico mezclado con la proclama de la unidad política catalana, que contrasta con algún reproche como el “valencianet” dedicado a Raimon en Barcelona. Porque nada más hay que comprobar que el mismo día de este estreno, una conocida autora valenciana permanecía absorta en su soledad en las Ramblas durante la jornada del libro y la rosa, lo cual demuestra que por el norte lo valenciano está considerado un apéndice, como lo está por el centro. De esta forma, el discurso del personaje de Fuster a partir de su recuerdo del Setze Jutges se engalana de una visión política superada. En los sesenta y setenta, Barcelona era Europa; era el referente cultural de una España donde se imponían Manolo Escobar y Lola Flores, y el inglés avanzaba para comerse al castellano, como el castellano se había comido antes al valenciano, en palabras del protagonista. Allí se cantaba en catalán al estilo francés, frente al más enérgico de los valencianos, como Raimon, Ovidi Montllor o Els Pavesos, también recordados afortunadamente por su modelo más arraigado en lo popular. Eso no quita que sea excelente el recuerdo y el análisis del significado de la Nova Cançó, con episodios significativos, muy puesto en el lugar de lo que representó y su evolución musical, cuando el mismo Fuster reivindica El meu amic el mar de Lluís Llach.

Por ello, añoramos que el discurso de Fuster tuviera más profundidad en esta última parte del espectáculo. Afortunadamente, la belleza de las interpretaciones de las canciones la salva, más concentradas, aunque para mí esté fuera de tono alguna adaptación si se pretende dar testimonio de época (“homes i dones plens de raó” en el “Diguem no” de Raimon quedará actual y reivindicativo pero pierde la fidelidad al original masculinizado). Fuster es un gran pensador y no era necesario, por ejemplo, inclinarse tanto hacia el concepto de Països Catalans por encima del de País Valencià, que tampoco fue invento suyo porque ya lo utilizó la antigua derecha regional valenciana. Debería haberse subrayado dado que así se llama su libro más polémico generador del antifusterismo a raíz de su publicación en Destino de Barcelona en lugar de con José Ombuena, y que despertó una campaña iniciada en el diario del Movimiento Levante, con la quema incluida de un ninot a él dedicado. Quizá convendría haber insistido más a fondo en estas cuestiones que explicarían mejor las raíces de problemas más recientes de nuestra historia en lugar de refugiarse en la complacencia de los conceptos nacionalistas de forma simplista.

El tocadiscos de Joan Fuster, foto de IVC

Esta es una opinión teatral, no política, porque estoy de acuerdo que todo tiene que ver algo con la política, pero porque la etimología de la palabra se refiere a los asuntos de la ciudad griega, la polis. Fuster es un pensador universal con una carga reflexiva demasiado importante como para quedarse varado en el discurso nacionalista. Por eso, centrándonos en el teatro, hay que alabar la magnífica dramaturgia. Alabajos ha sabido construir un ecosistema excelente. Incluso resulta atractivo que él sea el personaje del fotógrafo. Los guiños, el desarrollo de la entrevista y el cuidado del texto construyen una dramaturgia perfecta.

Se sale Alfred Picó como Joan Fuster. Sus interpretaciones en Els Villalonga y en esta pieza demuestran que está en el momento más excelente de su ya larga carrera. Es un Fuster creíble, dotado de su ingenio y con sus reacciones expresadas con la solvencia resolutiva natural y personal de quien es un gran actor. Picó da lo mejor de sí mismo y convence. Consigue que veamos a la persona más que al personaje. También es destacable la actuación de Lara Salvador, con su ímpetu medido y su puesta a punto para actuar como desencadenante de las reacciones de Fuster. Ambos bajo la dirección escénica de Gabriel Ochoa, que cuida al máximo los detalles, incluso los tiempos muertos dramáticos durante las canciones con los rostros de los actores o la observación, como en el caso de Lara Salvador examinando la cubierta e interiores del disco de Raimon. Y sin perder el hilo con los temas que suenan en el tocadiscos de Joan Fuster interpretados por los cuatro cantantes. Todo en una escenografía muy conseguida de Los Reyes del Mambo, con centro teatral envuelto por lo musical, y un vestuario muy apropiado de María Almudever.

Un buen homenaje a uno de nuestros grandes pensadores, salvo en lo susodicho para la clase media de la progresía nostálgica. Afortunadamente, lo dramático y lo musical se imponen y la mayor parte del público agradeció que el momento participativo se concentrara en la propina de “L’estaca”. Digno recuerdo para quien merece respeto intelectual, realizado con mucha profesionalidad, calidad musical, con buenas réplicas en el texto sin caer en lo artificioso y lo forzado. No es una dramaturgia con una puesta en escena sencilla: hay una gran labor y sentido creativo que dan a lo artístico una primacía digna de encomio. Funciona de maravilla sobre todo en la primera media hora.

Perdón por si lo expresado no es políticamente correcto. No soy amigo de los lugares comunes y sí del “companys, no és això”.

FICHA ARTÍSTICA

Actores: Alfred Picó / Lara Salvador. Músicos: Laura Navarro / Enrique Jerónimo “Gus” / Adriana Sena / David Barberà / Anaís Bueno. Voces: Feliu Ventura / Mireia Vives / Sandra Monfort / Pau Alabajos. Dirección escénica: Gabriel Ochoa. Dirección musical y texto teatral: Pau Alabajos. Escenografía e iluminación: Los Reyes del Mambo. Sonorización: Produccions Metrònom. Vestuario: María Almudever. Producción ejecutiva: Barnasants Cançó d’Autor.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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