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HuangYiKuka foto de Jacob Blickenstaff

HUANG YI & KUKA de HUANG YI STUDIO +

Robo[poe]tica o el bailarín cuántico

Fecha de la representación: 31  marzo 2022. Fecha de la crítica: 1 de abril de 2022. Sala Teatros del Canal (Madrid)

Somos una imposibilidad

en un universo imposible

Ray Bradbury

La palabra robótica, tan cercana a la palabra poética nos demuestra que aun habiendo homónimas cuyas definiciones parecen opuestas a golpe de vista, si seguimos aquella ley física que reza que los opuestos se atraen, estas acaban acercándose. Así, con la impactante presencia de la palabra robótica, la palabra poética no se queda atrás en la propuesta, llegando a formar una sola palabra, Robo[poe]tica. Lo que ayer nos parecía una distopía hoy ya es una realidad.

Con diferente ADN, la carne del bailarín y coreógrafo taiwanés Huang Yi nos ofrece de su mano humana la metálica mano de tamaño humano, Kuka (fiel al nombre de la compañía Kuka de Inteligencia industrial en cadenas de montaje). Una pareja de baile soñada desde niño y concebida como una preciosa escultura en movimiento. Un brécol en un universo imposible. Kuka es un cerebro anidado en el cerebro de Huang. Me pregunto cómo dejarán Huang y Kuka de rechazar sus particulares “soy lo que soy” ¿con los espejos, con el sentido común, con el sobresalto de las sombras? Ambos son autónomos en un cerebro mecánico pero a la vez son dependientes… Huang busca a Kuka en el espejo. Kuka se busca a sí misma en el espejo. Spiegel im spiegel… Qué difícil cuando alguien se entromete en el propio espejo.

A pesar de la ligereza en el movimiento, Kuka es pesada y también peligrosa, por lo que el reto del coreógrafo de comenzar esta relación acercándose a su radio de acción debió de ser lenta. Pero como como todo buen conquistador se tomó su tiempo para programar cada minuto deseado de Kuka. Programarla en movimientos futuros deseados para después coreografiarse en perfecta comunión con ella. Un brazo sin ojos ni oído ni corazón que no dejaba de mirar, de escuchar y de sentir al bailarín y a sus clones Hu Chien y Cheng-Yu Hsieh.

Acostumbrados en danza a ver bailarines actuando como robots o como estatuas, Kuka es la articulación robotizada que baila como un ser humano. Aquí son los bailarines los que convierten su cuerpo humano en un maniquí o robot que baila al son de la geometría de Kuka. Lo que Huang Yi imprime en esta obra es un movimiento de diseño con exactitud de arquitecto, como si fuera un discípulo de Bauhaus con su gimnasia de superficie. La coreografía entonces se convierte en geometría del suelo. Un suelo del que emanan esas figuras clonadas con movimientos elípticos donde el círculo prima como volumen.

HuangYiKuka foto de Jacob Blickenstaff
NEW YORK, NY – February 10, 2015 – Huang Yi rehearses with robot ‘Kuka’ at 3-Legged Dog.

Sin embargo, en la soledad de sus miradas, porque hay mucha soledad en esta obra, descubrimos una pregunta incontestable ¿quién programa a quién? Si tenemos en cuenta que las creaciones son una proyección de nosotros mismos, no puede uno dejar de preguntarse cuánto de Huang Yi hay en Kuka y cuánto de Kuka hay en Huang Yi. Quizá bailar frente a frente con un robot es mirar el reflejo del propio movimiento en el espejo…

Resulta muy llamativo que Huang Yi conciba a su compañera como un bracil gigante de cuerpo entero. Como si fuera la parte de una armadura antigua que cubre el brazo. Un brazo robótico aparentemente creado para fines industriales y a la vez tan exacto y delicado en un movimiento surgido desde esa enorme manga de malla. Pero si partimos de que un brazo humano abraza, acuna, alimenta, acaricia, escribe, esconde, comunica, protege, no resulta baladí la decisión de la forma embracilada que toma Kuka, en la cual nada es inmóvil. Lo que inicialmente pudiera parecernos limitado -un robot sin más extremidad que un brazo- se traduce en el “lenguaje del todo” del compañero, el cual alardea de su exacta ejecución en un escenario que es metaverso de todos. Hombre y robot son uno. Kuka aprende de los bailarines y viceversa. La comunión es perfecta. Se van introduciendo poco a poco en sus respectivos mundos, indagan en ellos. Se huelen, se aclimatan al universo del otro.

HuangYiKuka foto de Summer Yen

En un escenario donde la luz -preciosa trampa visual- nos lleva a las alturas, esta singular relación entre hombre y robot relaciona y entrelaza la danza moderna con la robótica. El traje oscuro de los bailarines junto al naranja-fábrica del robot nos embulle por completo. La dinamo que porta el puño de Kuka alumbra nuestras sombras, nuestro lado oscuro, la sima de nuestra soledad. La delicadeza de todos estos movimientos nos confunden. Por muy cerca que estemos de ello nos cuesta aún imaginar que un robot se fusione de este modo con el alma humana. La sincronización está servida. Ingeniería y danza mirándose de frente.

La elección de la música toma tanta importancia en la obra como el propio baile. Disfrutamos de la composición más representativa del tintinabuli, Für Alina y Spiegel im Spiegel de Arvo Pärt, cuya afirmación bien pudiera ser la del coreógrafo: He descubierto que es suficiente cuando una única nota es tocada bellamente. Esta única nota, o un momento de silencio, me consuela.  Composicionesde Bach junto al mencionado Pärt convierten la experiencia en algo sacro. En un minimalismo santo de profunda belleza espiritual que deja al descubierto la mecánica de la felicidad donde bailarines y brazo buscan el amor en todos sus movimientos, pero hay tanta insatisfacción cuando nos aman como cuando no nos aman. Poso precioso que rompe la sacralidad fue la coreografía del bailarín cantándole con Kuka y en lengua en signos When I fall In love de Nat King Cole.

When I Fall In Love,

It Will Be Forever,

Or I’ll Never Fall In Love.

In A Restless World.

Toda esta conexión aparentemente perfecta encierra un lado oscuro. Nos invita a reflexionar si en el futuro los robots ocuparán todos los espacios existentes y convivirán con nosotros, incluso si su exactitud sustituirá a la vida humana. Y sobre todo, el tamaño humano que toma el brazo nos hace pensar en cómo de monstruoso sería el robot con todas sus extremidades añadidas. Bailar con Kuka en el espacio ingrávido parece tan limpio y tan inocente como nadar entre tiburones.

DATOS TÉCNICOS

Bailarines: Hu Chien, Huang Yi, Cheng-Yu Hsieh, KUKA Concepto y coreografía: Huang Yi Movimiento: Huang Yi, Hu Chien Vestuario: Hu Chien Diseño de iluminación: Huang Yi Director técnico: Hao-Ting Cheng Asistencia técnica: Yuan-Hao Li & Min-Fang Wu Gerente en gira: Ichun Yeh

Perfil del autor
NURIA RUIZ
Nuria Ruiz de Viñaspre

Poeta con cerca de 16 libros publicados, Nuria Ruiz de Viñaspre se acaba de alzar como la ganadora del XXIV Premio Nacional de Poesía Nicolás del Hierro 2022, con su obra Las abuelas ciegas. En 2015 ganó el XII Premio de Poesía César Simón con su libro La zanja. En 2014 fue galardonada con el Premio Racimo de Literatura y en 2004 ganó el XX Premio de Poesía Ciudad de Tudela (Navarra).

Su obra está incluida en el Diccionario de Autores de la Cátedra de Miguel Delibes y ha participado en festivales nacionales e internacionales, entre los que cabe mencionar el Encuentro de Mujeres de Cereté (Colombia, 2016 y 2018), el Festival de la Palabra (Venecia, 2017) o The Americas Poetry Festival New York (Nueva York, 2017).

Algunos de sus libros publicados son: El pez místico (Olifante ediciones), Tablas de carnicero (Luces de Gálibo), Orbita cementerio (Luces de Gálibo), Tabula Rasa (La Garúa), Pensatorium (La Garúa), La zanja (Editorial Denes), El temblor y la ráfaga (Varasek ediciones), Células en tránsito (Ediciones La Palma), Todo se hará público (Ediciones Trea), Capturaciones (Olifante ediciones), Parte meteorológico (Agosto Clandestino) y su último libro Las abuelas ciegas que saldrá publicado en unos meses. Parte de sus obras, traducidas a varios idiomas se pueden encontrar en algunas antologías de poesía crítica.

Otras colaboraciones en libros conjuntos: La Cité des Dames (Capella des Ministres. Textos para CD Libro-Carles Magraner, edición bilingüe inglés. Licano S.L., 2013), Temblor de lenguaje: Fleur Jaeggy (Shangrila Ediciones, 2014), Marguerite Duras: Movimientos del deseo (Shangrila Ediciones, 2014), La supervivencia. Herramientas mínimas (Shangrila Ediciones, 2015), Lágrimas 2 (Shangrila Ediciones, 2016).
Es autora de los textos para la coreografía No hay flores inútiles (estrenada en Pamplona en noviembre de 2019, en el Museo de Navarra).

Escribe crítica de libros, espectáculos de teatro y danza en diferentes revistas culturales. Colaboradora habitual como columnista de danza en Festival Ellas Crean.

Poeta con cerca de 16 libros publicados, Nuria Ruiz de Viñaspre se acaba de alzar como la ganadora del XXIV Premio Nacional de Poesía Nicolás del Hierro 2022, con su obra Las abuelas ciegas. En 2015 ganó el XII Premio de Poesía César Simón con su libro La zanja. En 2014 fue galardonada con el Premio Racimo de Literatura y en 2004 ganó el XX Premio de Poesía Ciudad de Tudela (Navarra). Su obra está incluida en el Diccionario de Autores de la Cátedra de Miguel Delibes y ha participado en festivales nacionales e internacionales, entre los que cabe mencionar el Encuentro de Mujeres de Cereté (Colombia, 2016 y 2018), el Festival de la Palabra (Venecia, 2017) o The Americas Poetry Festival New York (Nueva York, 2017). Algunos de sus libros publicados son: El pez místico (Olifante ediciones), Tablas de carnicero (Luces de Gálibo), Orbita cementerio (Luces de Gálibo), Tabula Rasa (La Garúa), Pensatorium (La Garúa), La zanja (Editorial Denes), El temblor y la ráfaga (Varasek ediciones), Células en tránsito (Ediciones La Palma), Todo se hará público (Ediciones Trea), Capturaciones (Olifante ediciones), Parte meteorológico (Agosto Clandestino) y su último libro Las abuelas ciegas que saldrá publicado en unos meses. Parte de sus obras, traducidas a varios idiomas se pueden encontrar en algunas antologías de poesía crítica. Otras colaboraciones en libros conjuntos: La Cité des Dames (Capella des Ministres. Textos para CD Libro-Carles Magraner, edición bilingüe inglés. Licano S.L., 2013), Temblor de lenguaje: Fleur Jaeggy (Shangrila Ediciones, 2014), Marguerite Duras: Movimientos del deseo (Shangrila Ediciones, 2014), La supervivencia. Herramientas mínimas (Shangrila Ediciones, 2015), Lágrimas 2 (Shangrila Ediciones, 2016). Es autora de los textos para la coreografía No hay flores inútiles (estrenada en Pamplona en noviembre de 2019, en el Museo de Navarra). Escribe crítica de libros, espectáculos de teatro y danza en diferentes revistas culturales. Colaboradora habitual como columnista de danza en Festival Ellas Crean.

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