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El perdón De Losdedae Danza, foto de Félix Valiente

El perdón De Losdedae Danza

Poética del dolor

Fecha de la representación: 27 de febrero de 2022. Fecha de la crítica: 28 de febrero de 2022. Teatro Principal (València)

No es lo mismo autoficción que autobiográfico. Lo expreso porque he leído que El perdón de Losdedae Danza es una obra de autoficción. Todo porque la actriz colombiana Juana Acosta, intérprete junto al bailarín Chevy Muraday, ha inspirado esta creación con un episodio vital trágico en su existencia: el asesinato de su padre el 17 de mayo de 1993 cuando apenas tenía dieciséis años en la violenta ciudad de Cali. El suceso real aún sin resolver sirve de inspiración para una creación de danza, y ahí es donde encontramos el punto interesante por el trasvase al lenguaje del movimiento de lo autobiográfico.

Si examinamos lo expresado por Sergio Blanco en su obra Autoficción. Una ingeniería del yo, libro clave para esta modalidad tan frecuente en nuestro teatro actual, sí existen algunas de sus características como la conversión, por la transformación y metamorfosis de la puesta en lenguaje, en este caso de la danza. También la evocación, la activación del recuerdo del pasado, la confesión, la suspensión, la elevación y la expiación. Pero no existe lo que él llama “traición”, puesto que el yo resultante no es falso y la ficción no corre de lugar lo acaecido: lo contado por Juana Acosta no es “como si fuera lo mismo pero sin ser lo mismo”, signo sustancial de la autoficción. No hay modificación del suceso salvo en lo puramente artístico: la propuesta nos enseña el impacto que tuvo en la actriz. Ni tampoco la multiplicación, el paso del yo a los yoes, porque aquí sí que el yo es una entidad única donde la ficción no se sustenta en varios constructos, hogares como los bautiza Blanco, ni existe la degradación del personaje porque el yo es tratado con fortaleza. También podríamos añadir que el pacto biográfico entre el escenario y el espectador se produce nada más suena el teléfono al inicio y se siente que el suceso vivido por la artista es considerado verídico en el patio de butacas.

Por tanto, estamos ante un espectáculo autobiográfico de danza con toques de teatro. Lo cual es ya una apertura de campos de por sí. Así, el movimiento preside un trabajo con un buen texto de Juan Carlos Rubio lleno de confesionalidad de la actriz colombiana que deriva en una conclusión relevante: Acosta y Rubio no se detienen en explicaciones tópicas sobre el perdón a los asesinos sino en el aspecto individual de expresión del dolor y redención con ese perdón necesario para seguir adelante y vivir. El rencor es un absurdo veneno. Nada de lugares comunes sino creación de un espacio para la reflexión vital personal. Y ahí está el principal mérito argumental. Así, las Artes Escénicas aporta de nuevo un efecto sanador.

Artísticamente, la calidad es indiscutible. A Chevy Muraday le funciona su fórmula dialéctica de actor-bailarín y el diálogo entre acción y palabra que vimos hace diez años en Return junto a la actriz Marta Etura, en 2014 en En el desierto junto a Ernesto Alterio y ahora justo hace un año en el escenario del Principal con Aitana Sánchez Gijón en Juana.Aunque sea con danza, no es fácil llenar el escenario de este espacio con apenas dos intérpretes. Distintos temas, como las relaciones de pareja, la supervivencia y el futuro o la mirada de la mujer, “juanas” históricas variadas, han sido enriquecidas por los textos de Pablo Messiez o Carlos Rubio. El resultado de esta conjunción siempre ha gozado del plácet de un espectador entregado a la profusión de movimiento donde la palabra camina en sus intestinos para que el trabajo tenga todo su sentido y comprensibilidad. Ese teléfono con luz cenital que suena mientras Acosta lucha por cogerlo pero las ataduras se lo impiden, aunque más adelante lo consiga a pesar de las advertencias, ya pone la incógnita del conflicto, rematada por un final apoteósico con ella por el aire sujetada por el conocido brazo mecánico balanceante de Chevi Muraday, que también anteriormente ejecuta un cuadro sujeto a él.

Acosta domina el tempo de la ficción. Un poco de metateatralidad ha beneficiado el resultado. Pide volver al “antes” para contarnos su apego al padre, saltos temporales entre el pasado y el momento del asesinato con una perspectiva desde el futuro. Estamos presenciando su sentimiento reconstruido. Una estructura muy lograda que aporta su grano de dinamismo al que de por sí contemplado en la magnífica ejecución de los intérpretes. Muraday, espectacular, centra el movimiento de ella, desgarrada y expresiva, con una conjunción perfecta y cuadros combinativos sugerentes, ayudado por el vestuario de falda de vuelo de Acosta.

Un punto fundamental es la iluminación de Nicolás Fischtel. Desde el susodicho arranque hasta la genuflexión final ante el vuelo de Acosta o su salida al patio de butacas. Una utilización fundamental que ha servido incluso para puntear en rojo sobre el cuerpo en la ficcionalización del asesinato del padre. Ello permite dar un sentido aún más poético a una propuesta que de por sí lo es en su plástica y en su espacio sonoro y musical de Mariano Marín.

El mensaje de esperanza deja una sensación optimista. Los asesinatos en Colombia han disminuido a un tercio pero quedan más de once mil anuales. Por ello, El perdón es un canto a la redención, a la vida y al desprecio a la violencia con una mirada hacia el futuro, en un espectáculo brillante y una actuación de Muraday y Acosta ejemplo de perfección en la unión de la técnica y el corazón. A pesar de que la historia no nos haya enseñado a no cometer los mismos errores del pasado.

FICHA ARTÍSTICA

Intérpretes: Juana Acosta y Chevi Muraday. Dirección y coreografía: Chevi Muraday. Dirección de escena: David Picazo y Chevi Muraday. Textos: Juan Carlos Rubio. Ayudante de dirección y repetidora: Paloma Sáinz-Aja. Dirección musical y música original: Mariano Marín. Diseño de iluminación: Nicolás Fischtel (AAI). Espacio escénico: Chevi Muraday. Vestuario: Losdedae. Fotografías: Félix Valiente. Dirección de producción: Gachi Pisani- GP Management y Distribución de Espectáculos S.L.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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