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LA TEMPESTA, FOTO DE VICENTE JIMÉNEZ

La Tempesta DE IVC

Fecha de la representación: 11 de febrero de 2022. Fecha de la crítica: 16 de febrero de 2022 Sala: Teatro Rialto

Antes de comenzar, una advertencia de máxima prioridad: es posible que, tras pasar cerca de 70 minutos en el patio de butacas de La Tempesta, salga usted de la sala imbuido por la necesidad imperante de colarse con nocturnidad y alevosía en uno de esos escalofriantes locales de colchonetas y toboganes en los que se celebran cumpleaños infantiles y decida traicionar su rictus adultista para rebozarse en el parque de bolas (en dichas ludotecas siempre hay uno de esos estanques vetados a quienes sobrepasan la mayoría de edad) hasta que despunte la madrugada. William Shakespeare no le juzgaría y en Red Escénica tampoco vamos  hacerlo.

Y es que, en esta versión que ha hecho suya con éxito Roberto García, la isla esbozada por Shakespeare en la que Pròsper (interpretado por una enorme y tremebunda Teresa Lozano, Premio de Honor de las Artes Escénicas Valencianas 2020) aprisionaba a sus enemigos se convierte en una suerte de Chikipark (o más específicamente, en uno instalado dentro de un crucero trasatlántico que habría hecho las delicias de Foster Wallace en Algo supuestamente divertido que nunca más volveré a hacer), con sus neones, sus camas elásticas y su mencionada piscina de bolas que hace las veces de marejada taumatúrgica. Así,García nos sumerge placenteramente en un imaginario palacio de plástico en cuyos rincones se desvelan las costuras de la condición humana a base de pirotecnia tecnológica y alquimias perversas.

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Es en este purgatorio kitsch en el que la hechicería y la inteligencia artificial se entremezclan, en el que se solapan conjuros y certeros datos de San Google, donde se concentra la trama enhebrada por Shakespeare a lo largo de la que se considera su última obra. Un artefacto de prestidigitación que pone en danza los mecanismos del poder (ya sean las estratagemas para conseguirlo a cualquier precio o los lamentos por haberlo perdido) y el potencial liberador del perdón. Pròsper, antiguo duque de Milán defenestrado tras un complot urdido por su propio hermano, hace naufragar al rey de Nápoles y su comitiva y los recluye en un espacio —quizás de divertimento, quizás de tortura y desesperación— que ha creado a medida para conseguir recuperar su posición nobiliaria. En tales lides arranca este cuento de tintes oníricos que fue representado por primera vez en 1611 y que se despliega ahora con una guasona producción propia del Institut Valencià de Cultura.

Introducimos aquí el obligado párrafo de lugares comunes alrededor del bardo de Avon, topicazos que no por manoseados dejan de ser ciertos. La universalidad de las pulsiones humanas que abordó en sus piezas ejerce de sello de garantía para su vigencia incombustible: una traición es una traición ya sea vista desde el siglo XVII o el XXI, en las intrigas cortesanas o en los pelotazos urbanísticos. Pocas emociones más transversales a los flujos del tiempo y el espacio que la frustración por sentirse víctima de un agravio y los deseos de resarcimiento.

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Con ese telón de fondo atemporal, la adaptación de García aprieta con precisión y puntería ciertas tuercas a modo de guiño a las ansiedades contemporáneas. Por esta vía, el esclavo Calibán es ahora un trabajador explotado y precario. Los eslabones de muchas servidumbres contemporáneas son contratos temporales encadenados, sueldos de miseria, horarios pantagruélicos y convenios incumplidos. Y, en la misma línea, Ariel pasa de ser un espíritu del aire a un asistente virtual siempre servicial, siempre dispuesto, siempre rebosante de respuestas y soluciones a las peticiones humanas más inauditas.

Pero aunque la sed de venganza recorre el sistema nervioso de La Tempesta y enciende sus sinapsis, el auténtico protagonista de la pieza no es otro que el propio teatro en todas sus declinaciones. Un teatro dentro de otro, con Pròsper como dramaturgo y espectador de las peripecias de sus cautivos, como creador de ficciones y como personaje ficticio él mismo. Así, este dispositivo pone en marcha un juego de amor a las tramoyas, a la vida como puesta en escena que acometemos cada día, al teatro como ritual social y a la escena como representación de fragmentos de vida.  “Estamos hechos de la misma materia que los sueños, y nuestra pequeña vida cierra su círculo con un sueño”, lanza Pròsper al solicitar al aplauso del público para ser liberado de sus propios demonios. Ojalá poder recurrir a ese mecanismo emancipatorio cuando nuestros libretos cotidianos se vuelven ásperos y sombríos.

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Instalado sin inhibiciones y con ánimo disfrutón en esta fábula metateatral, Roberto García hace vibrar la ambición política, lo efímero y engañoso de la vida y las consecuencias de la felonía bajo los códigos de la sátira y la bufonada. No en vano, la ligereza de una carcajada es un espejo tan bueno como cualquier otro (si acaso más eficaz por su renuncia a la solemnidad) para sondear los artificios de una realidad, la humana, que es puro teatro y sortilegio.

En los últimos tiempos, la muchachada echa mano de la expresión “Vivimos en una simulación” para expresar en redes sociales que algún acontecimiento resulta sorprendente, extravagante o inopinado. Echando un vistazo a esta isla de fantasía pop, no queda sino confirmar, que todo lo que pensamos ya lo anotó Shakespeare en alguna acotación. O como reza el lema del podcast Las hijas de Felipe, “todo lo que te pasa a ti hoy, ya le ha pasado a alguien del S.XVI o XVII”.

Ficha técnica

Versión / Dirección: Roberto García (Institut Valencià de Cultura), a partir de William Shakespeare

Producción: IVC

Intérpretes: Marina Alegre, Álvaro Báguena, Paula García Sabio, Nelo Gómez, Jaume Ibáñez, Jacobo Julio Roger, Jaime Linares, Teresa Lozano, Manuel Maestro

Disseño de escenografía: Eduardo Moreno

Perfil del autor
Lucía Márquez

Lucía Márquez (València, 1988) es licenciada en Periodismo por la Universitat de València y máster en Comunicación y Problemas Socioculturales por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Actualmente, ejerce como colaboradora en distintos medios de comunicación como Valencia Plaza, Lletraferit o la revista Plaza. También ha publicado artículos en Ferida, Red Escénica (a cuyo consejo de redacción pertenece), CTXT, Café Babel, RNW, L’Informatiu o Journal Europa, entre otros. Durante 5 años, publicó una columna de opinión en el Diario Información en la que abordaba cuestiones de política social, cultura y juventud. En el plano audiovisual, ha participado en programas tanto de Levante TV como de la emisora 97.7. Por otro lado, es responsable de comunicación de la Fundació Full y la Associació d'Editors del País Valencià (AEPV). Además, ha formado parte del equipo de comunicación en eventos culturales como el Festival 10 Sentidos, la Fira del Llibre de València, el Low Festival o el Festival Photon. Especializada en el ámbito de la comunicación sociocultural, está realizando su tesis doctoral sobre la precariedad y los nuevos discursos sociales en torno al trabajo dentro del programa de Comunicación e Interculturalidad de la Universitat de València.

Lucía Márquez (València, 1988) es licenciada en Periodismo por la Universitat de València y máster en Comunicación y Problemas Socioculturales por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Actualmente, ejerce como colaboradora en distintos medios de comunicación como Valencia Plaza, Lletraferit o la revista Plaza. También ha publicado artículos en Ferida, Red Escénica (a cuyo consejo de redacción pertenece), CTXT, Café Babel, RNW, L’Informatiu o Journal Europa, entre otros. Durante 5 años, publicó una columna de opinión en el Diario Información en la que abordaba cuestiones de política social, cultura y juventud. En el plano audiovisual, ha participado en programas tanto de Levante TV como de la emisora 97.7. Por otro lado, es responsable de comunicación de la Fundació Full y la Associació d'Editors del País Valencià (AEPV). Además, ha formado parte del equipo de comunicación en eventos culturales como el Festival 10 Sentidos, la Fira del Llibre de València, el Low Festival o el Festival Photon. Especializada en el ámbito de la comunicación sociocultural, está realizando su tesis doctoral sobre la precariedad y los nuevos discursos sociales en torno al trabajo dentro del programa de Comunicación e Interculturalidad de la Universitat de València.

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