TOP
Pura, fotos cortesía Os Náufragos

Pura de Os Náufragos Teatro

La memoria como arma

Fecha de la representación: 9 de enero de 2022. Fecha de la crítica: 10 de enero de 2022. Sala Off

La compañía coruñesa Os Náufragos ha visitado la sala Off de Valencia con su nuevo montaje Pura, estrenado hace menos de un año. Ya lo hizo a esta misma sala antes del cierre con Silenciados en 2009, una pieza de teatro social sobre los asesinados por su orientación sexual.

En esta ocasión, plantea su trabajo desde la perspectiva del relato familiar biográfico con toques de autoficción. Carga el mensaje de la necesidad de conservar la memoria de nuestros antepasados y nuestros espacios vitales. Gustavo del Río, director y autor junto a Ismael Gil Candal, construye la historia de su abuela Pura, quien en su nonagésimo cuarto cumpleaños desea ir a un cine coruñés desaparecido llamado París para ver de nuevo su película favorita La dama de las camelias dirigida por George Cukor y con Greta Garbo y Robert Taylor como protagonistas. El local ya dejó de ser un cine para convertirse en una tienda de ropa Pull and Bear. Los tiempos han cambiado muchísimo y ahora es precisamente cuando es necesario mantener vivo el recuerdo de los lugares desaparecidos o transformados que formaron parte de nuestra existencia. Porque de los cambios de modos de vida representados por la transformación urbanística de los espacios de la ciudad va esta obra tan singular.

Además de los recuerdos de Pura, La Coruña protagoniza el relato. Pero su presencia con su color local puede trasladarse a cualquier gran ciudad y sus cambios urbanísticos veloces en menos de tres cuartas partes de un siglo. La destrucción del pasado representada por los edificios. No solo se nos habla de gentrificación y de especulación inmobiliaria sino de las pérdidas emocionales ejemplificadas con la desaparición de tantos locales de exhibición cinematográfica donde se pasaban horas. No era lo mismo ir al cine que ver cine, como se hace actualmente, y así se dice en un diálogo. Era un ritual ahora convertido en visita a locales comerciales de moda o cafés posposmodernos con olor a deshumanización, los negocios que los han sustituido. El aire romántico ha dejado paso al puro consumismo y a la despersonalización.

Pura, fotos cortesía cia Os Náufragos

Os Náufragos plantea una propuesta dinámica desde el principio, con la aparición de los actores e incluso del director y coautor. Un arranque de teatro dentro del teatro muy original donde se nos evocan aquellos viejos tiempos. Es cierto que la localización y el recuerdo es muy coruñés, con la cita de numerosos lugares desconocidos para quien no haya visitado la ciudad. Pero da lo mismo: es la gran ciudad la que ha cambiado. Y, por tanto, nuestras costumbres. Por eso, se permiten adecuar la cita de los viejos cines desaparecidos a los de Valencia indicando su uso actual: el Serrano convertido en Zara, el Eslava en perfumería y el Tyris en spa y fitness conservando el mismo nombre. Personalmente me vino a la memoria mi eterna pregunta sobre el desconocido destino de aquella majestuosa lámpara gigantesca del viejo cine Rex. ¿Alguien que lo sepa me lo podría indicar para poder ver ese monumento?

Por ello, los actores invitan y acompañan a dar un paseo por la vieja y la nueva La Coruña como bien podríamos hacerlo por cualquier capital cuyo crecimiento desmedido ha borrado de la memoria lugares y costumbres vividos por Pura pero también por cualquier otra persona. Sin duda, es uno de los aspectos más loables porque como dijo Miguel Torga en su autobiografía, “lo universal es lo local sin muros”, y  así lo ha mostrado Os Náufragos con su ciudad. Aunque debió ser muy emocionante el estreno de la obra en el teatro Rosalía de Castro con la presencia de Pura, dado que en ese arranque se hace referencia a la longevidad y presencia de este teatro emblemático.

Siendo un montaje con aires nostálgicos, hasta para la necesidad de conservación del viejo olor, el del jamón de Castilla en la tienda de ultramarinos de los bisabuelos, no cae en el fácil discurso del “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Afortunadamente huye de una práctica demasiado visible en el teatro actual: no pretende adoctrinar sino mostrar unos cambios habidos en los tiempos actuales sin que sean para mejor ni para peor y hacer reflexionar. Ahí queda la imagen del joven con su skate y auriculares inalámbricos para mostrar un cambio de costumbres que también llegará en el futuro. Por eso, en la fiesta de cumpleaños, los descendientes regalan a Pura desde un libro de viejas postales coruñesas hasta una suscripción a HBO o un bono de spa, algo inapropiado para ella evidentemente pero muy actual porque miramos hacia nosotros y no hacia el otro.

El montaje también nos habla de nuestros mayores. No solo de respetarlos y guardar su memoria sino de revisitar los espacios y motivos de su juventud y de la convivencia con ellos. A Pura no solamente le gustaba Jorge Sepúlveda y “Mirando al mar” sino ver con sus hijos series de televisión de los años ochenta pasados como Falcon Crest o Cristal o retener en su mente y volver a escuchar la canción “Chiquitita” de Abba. Su permisividad al dejar al nieto ver Dragon ball postergando sus tareas escolares. Pero también hay una escena donde se plantea si el destino de los ancianos es acabar dejándolos en un aparcamiento, la residencia donde uno no lleva sus objetos, su vida, o sacrificarse por ellos. Esto genera conflictos entre los hijos. Una problemática muy actual en unos tiempos individualistas. Pero con cariño los descendientes deciden conceder a Pura sus deseos en su cumpleaños: llevarla al cine París a ver La dama de las camelias. Y como ya no existe, han de ingeniárselas.

Pura, fotos cortesía cia Os Náufragos

Gustavo del Río e Ismael G. Candal han creado un texto lleno de sentimentalismo y emociones. Les damos gracias por recordarnos que la humanidad debe prevalecer sobre la cosificación, sea gentrificación o negocio. No por romanticismo sino porque el sacrificio es necesario sobre todo por una persona que se sacrificó por la familia décadas antes. Este aspecto emocional es muy potente y cautiva al espectador. Destacan las construcciones metateatrales, la combinación de relato, diálogos e imagen, incluso la fusión de vida y realidad, con una llamada telefónica en directo a Pura, procedimiento que ya hemos visto en algunas obras (recuerdo Yo de major vull ser Fermín Jiménez de Pont Flotant). Con una muy buena dirección, sobre todo de actores, ellos muy solventes. Denis Gómez, Nicolás Gaude, Rebeca Vecino, Sete Eiroa incluso se multiplican para no representar solo a los hijos y al nieto, sino al maestro de ceremonias o en el caso de Rebeca Vecino (qué voz tan nítida y propia tiene esta actriz) a la propia Pura poniéndose un abrigo. Mucho esfuerzo y exigencia en los que les acompaña también el propio Gustavo del Río como actor que sincroniza con la realidad y borra las fronteras entre el público y el escenario.

En su parte menos positiva el que la construcción a modo de collage de escenas posee cierta irregularidad y repeticiones de motivos innecesarias. Aprendí que en teatro lo que digas una vez no hace falta que lo repitas. No es necesario insistir tanto con Inditex, incluso para qué buscar influencias dentro de la empresa para cumplir los deseos de la abuela, algo innecesario para la bella concesión de sus deseos a Pura. Incluso la aparición lorquiana es un poco inconsistente para el desarrollo. En ese mosaico de escenas, adquieren mucha relevancia el arranque, los conflictos de los hijos, la ceremonia de cumpleaños y toda la parte final, con esa capacidad para construir un imaginario. Pero hay momentos de despiste y no es cuestión de orden. No lo digo por el discurso de Emilia Pardo Bazán, símbolo de la lucha por la igualdad de la mujer, porque Pura la adora. Es el planteamiento de la fragmentación de la memoria el que provoca cierta pérdida de ritmo que repercute en un altibajo del interés en algunos momentos.

Me quedo con la parte humana, con la valentía dramatúrgica y con el formidable trabajo de los actores y la dirección. Necesitamos teatro que nos recuerde que somos personas y tenemos sentimientos, en una sociedad donde cada día somos más metaversos. Es imprescindible preservar la memoria y nos solidarizamos con Os Náufragos para recordar qué fuimos y qué lugares visitábamos en nuestra juventud. Nada se ha hecho de la nada y no podemos borrar los espacios de la pizarra de las vidas. Por eso, a pesar de esos concretos y pasajeros momentos de irregularidad y apariencia de dispersión, Pura es un montaje delicioso, encantador, para soltar alguna lagrimita de emoción, y sentir la presencia del pasado como una fuerza motriz de la vida sin que perdamos el equilibrio racional. Por no hablar del cuidado de nuestros mayores ahora que la pandemia se ha llevado a miles. El cartel que es réplica fiel del cine París representa mucho más que un decorado: es un símbolo de las imágenes de la memoria en estos tiempos inciertos. Aunque bien podrían ser las letras del cine Serrano de Valencia. Ahí está el gran mérito de un trabajo lleno de localismos universales. Esta tesis es también memoria histórica, no solo la política.

Además, está muy bien que conozcamos qué se está produciendo en otros lares. Porque el teatro debe evitar caer en la endogamia y en un localismo que acabaría destruyendo su fin de representación de ideas humanas universales. Sí, las de los viejos griegos. Gracias Os Naufragos y gracias sala Off.

FICHA ARTISTICA

Autoría: Gustavo del Río – Ismael G. Candal. Dirección: Gustavo del Río. Reparto: Denis Gómez, Nicolás Gaude, Rebeca Vecino, Sete Eiroa. Espacio escénico: Marisa de Laiglesia. Vestuario: Juan Carlos Guerra. Iluminación: Daniel Pais. Cartel: Sebastián Casanova. Producción: Os Náufragos Teatro

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Post a Comment