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EL RASTRE D'AQUELLA NIT, TEATRO DE LO INESTABLE

MIRADA DE JACOBO PALLARÉS

AHÍ ESTÁ EL FUTURO, HAGA USTED LO QUE QUIERA CON ÉL

Este final de año, este diciembre sin nombre o este diciembre atípico o este diciembre incierto nos está vapuleando la esperanza. Aunque si la esperanza viene en forma de digitalización igual podemos convertirla en holograma e intentar presentarla en la multitud de ayudas que se convocarán en la orilla de las campanadas de final de año.

Ese futuro que viene, o ese presente que aparece perfilado en la esquina más cercana, al parecer no tiene forma de sustento, de apoyo a la estructura, de entendimiento a una manera de hacer artesana o a un pensamiento de cambio. Ese futuro quimérico solo tiene forma de digitalización, transición ecológica o modernización. En una situación normal de actividad, de contexto sería un proceso pleno, lógico y necesario que todo sector debería poder tener. La transformación y modernización, el menor impacto en huella de carbono, el paso de lo analógico al led, la digitalización de todos nuestros sistemas, la conexión, el streaming, la creación de audiencias vía digital… debería ser el objetivo a cumplir, como unas de las fases a descubrir y potenciar para mirar más allá. Para abordar desde las artes escénicas, desde lo artesano y las artes en directo el desembarco a una sociedad digitalizada y moderna.

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Pero quiero recordarnos que no. Que no estamos ahí. Que estamos unos pasos más atrás. Por mucho que se empeñe Europa; estamos donde estamos, anclados en el siglo XX a nivel estructural y de pensamiento burocrático y administrativo. Es verdad que nuestra escena a nivel temático y de formas puede vivir al compás de los tiempos que vivimos en actualidad, modernidad y en “estar al día” e incluso vislumbrar el futuro a la par que reconstruir la memoria, pero nuestra manera de funcionar “pública” (recursos, decisiones, movimientos, pensamientos) nos ancla a aquella época de la revolución de la cultura que se acometió en los años 80-90 para construir lo que no había en esa transición ficticia y ahí estamos aún (con losas enormes con los conceptos de “actividad”, “producción”, “exhibición”), con todo lo que supone para un sector que se rige por las reglas del día a día, del mes a mes y no por las reglas burocráticas. Una administración burocratizada que nos hace someternos al escrupuloso designio de la actividad por la actividad, de la fiscalización “dura” (aquella que no atiende y entiende la esencia y la razón del trabajo que fiscaliza, que la da igual lechugas que un espectáculo de danza) que nos “mira” como empresas y elementos del sector perversos, que nos deja al amparo de los problemas estructurales que se repiten y repiten y que no atienden a la esencia de un arte en vivo, sensible, artístico y temporal…  por mucho que a nivel asociativo nacional, autonómico y local se insista en que las leyes que nos someten no nos entienden y no tienen nada que ver con nuestra realidad, véase las leyes de Régimen de Minimis, la ley de contratos y otras tantas leyes, bases reguladoras estancas, normas y pellejos que ocultan un distanciamiento entre el sentido de la administración y el sentido de lo artístico; por mucho que se insista hay algo que no se mueve un ápice: la administración, entendiendo a esta como burocracia, es una administración fallida en la gestión de nuestra Res publica (cultural), fallida en lo que atañe al entendimiento de su diversidad, especificidad, singularidad y emotividad.

El futuro debería ser un lugar en el que esperas cambios, comprensiones y esperanzas, no un camino lleno de baches que sabes que te van a romper las ruedas. Siempre hay excepciones y siempre dentro de esas excepciones nos pueden enamorar responsables políticos y técnicos capaces de entendernos y de colocar entre ellos y nosotros (porque al final hay un ellos y un nosotros), de colocarnos entre medio, sensibilidad y comprensión e, incluso, voluntad, y hacer que todo parezca que fluye. Sin embargo, siempre nos encontraremos muros infranqueables que nos paran y nos desgastan y van pasando generaciones de artistas, de creadores, de gestores que no consiguen más que mover el armario aquí, la mesa allí y la cama detrás (como el cuento de Slavomir Mrozek “Revolución” “Revolución”)[1]; y se van y entran otros con esperanzas y nada. La burocracia de la administración, por no decir la administración, es lenta, enorme y compleja y por su enormidad compleja y por su complejidad inabarcable, insensible antes las cuestiones diarias del sector e, incluso, de los propios técnicos y responsables políticos… contradictoriamente está creada de esa manera para poder atender a todas la sensibilidades de manera objetiva pero que para ciertos sectores como el cultural es inadecuada en su mayor parte y solo se consiguen choques frontales.

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En cuestión de días, decía, que saldrán convocatorias de fondos europeos que gestiona el INAEM y las comunidades autónomas, que nos pueden poner los pelos de punta de los enormes recursos con las que cuentan y que además son a varios años. Pero llegan antes de que consigamos “salvar” nuestras estructuras. Es verdad como he dicho varias veces que se oyen tambores de cambios en ciertas administraciones que se ocupan de lo cultural, así lo siento, como en la valenciana: tanto en la Generalitat como en la administración local. Sienten que el sector tiene problemas y que hay que dar soluciones y se empieza a hablar de cambio de paradigma, sin tener claro por las partes (los ellos y los nosotros) de cómo poder acometer de manera profunda ese cambio. Y se habla de procesos, de tiempo de investigación, de medio plazo…

Por diferentes lugares se están sembrando semillas que nos llevarán a caminar por un futuro distinto. Semillas que pueden llegar a crecer y a dar frutos en forma de pensamientos de cambio, de relaciones de lo público con lo privado amigables y respetuosas, de eficiencia, de optimización de recursos, de investigación, de procesos, de otro tipo de movilidad, de otras rutas diferentes a la mera producción.

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La cultura siempre ha estado atenta a los horizontes, ha generado expectativas a partir de la memoria, de la crítica, de la reflexión… ha creado futuros, se ha encarado y se ha mojado a la hora de aportar posibilidades, borradores de lo que puede ser el mañana, se ha reinventado artísticamente siendo una forma de expresión con un margen en su esencia mínimo (una actriz delante de alguien que escucha); aún siendo una base o esencia poco mudable se ha provisto de modernización, actualización, revolución y se ha encarado para vislumbrar futuros.

Así que, por esa parte, hay mucho hecho. Vendrán los recursos con los ítems que marca Europa modernización, digitalización y transición ecológica, como un plan Marshall y veremos cómo nos salvamos para llegar a modernizarnos. Lo haremos porque ante todo somos un sector resiliente. Así que, ahí está el futuro, haga usted lo que quiera con él.

[1] Slavomir Mrozek Revolución”: “En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver.

Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedo más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista. Pero al cabo de cierto tiempo… Ah, si no fuera por ese «cierto tiempo». Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la  vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución. Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez «cierto tiempo» también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio—es decir, el cambio seguía siendo un cambio—, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba. Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.”

Perfil del autor
Jacobo Pallarés. Foto: Estrella Jover
Jacobo Pallarés

(VALENCIA) Licenciado en Filología Hispánica y Máster en Gestión Cultural: Artes escénicas, Danza y Música por la Universitat de València 2008-2010. Tesina: Análisis y autoanálisis de un proyecto socio-artístico: caso teatro de lo inestable (2010).
Gestión y dirección artística del proyecto inestable (tres teatre y teatro inestable desde 1997 hasta 2014. A partir de 2014 codirección, con M. Bayona y R.Palomares, de Proyecto inestable.
Co-gestión de la revista teatral acotaciones en la caja negra-red escénica, issn 1695- 9485 desde 2000-2011 (25 números en total).
Dirección de la revista acotaciones en la caja negra-red escénica con issn 2386-6152 a partir de 2011 (25 números en total).
Dirección del proyecto europeo “islotes en red” (2011-2013) dentro del programa cultura 2007-2013: proyectos de cooperación.
Presidente de la Red de teatros alternativos desde 2014.
Miembro del Consejo Estatal de la Cultura como representante de la Red de Teatros Alternativos desde 2014.
Dirección del Meeting de Otoño de la IETMValencia 2016. Miembro de la comisión artística de la Programación de los 23 espectáculos
para el Meeting, miembro de la comisión de contenidos.
Autor de más de 25 textos dramáticos.
Director y dramaturgo de más de 20 espectáculos.

(VALENCIA) Licenciado en Filología Hispánica y Máster en Gestión Cultural: Artes escénicas, Danza y Música por la Universitat de València 2008-2010. Tesina: Análisis y autoanálisis de un proyecto socio-artístico: caso teatro de lo inestable (2010). Gestión y dirección artística del proyecto inestable (tres teatre y teatro inestable desde 1997 hasta 2014. A partir de 2014 codirección, con M. Bayona y R.Palomares, de Proyecto inestable. Co-gestión de la revista teatral acotaciones en la caja negra-red escénica, issn 1695- 9485 desde 2000-2011 (25 números en total). Dirección de la revista acotaciones en la caja negra-red escénica con issn 2386-6152 a partir de 2011 (25 números en total). Dirección del proyecto europeo “islotes en red” (2011-2013) dentro del programa cultura 2007-2013: proyectos de cooperación. Presidente de la Red de teatros alternativos desde 2014. Miembro del Consejo Estatal de la Cultura como representante de la Red de Teatros Alternativos desde 2014. Dirección del Meeting de Otoño de la IETMValencia 2016. Miembro de la comisión artística de la Programación de los 23 espectáculos para el Meeting, miembro de la comisión de contenidos. Autor de más de 25 textos dramáticos. Director y dramaturgo de más de 20 espectáculos.

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