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La Ribot y Paz Santa Cecilia celebrando el Leon de Oro honorífico de la Biennale de Venecia en 2020

MIRADA DE PAZ SANTA CECILIA

Mirar al futuro implica también limpiar la mirada al pasado, enfocar bien el presente. Este diálogo de David Márquez con Paz Santa Cecilia es un ejercicio de ajuste del enfoque de nuestra mirada a través de reflexiones que nos pasean del pasado al presente y del presente al futuro. Esa sabiduría virtuosa que se adquiere con el tiempo, y que está tan presente en la figura de Paz, es la que orienta algunas de las reflexiones aquí contenidas.

DAVID MÁRQUEZ: Paz, tú tienes ya una trayectoria amplia y diversa en el sector. ¿Hemos cambiado tanto como nos parece? ¿En qué? Y, ¿en qué no?

PAZ SANTA CECILIA. Más que hablar de cambios, yo hablaría de evolución o de no evolución, a veces incluso de retrocesos.

Entre las evoluciones de los últimos años, destacaría el fortalecimiento del trabajo en red a nivel internacional, el ecosistema que ha creado la interconexión y que se ha consolidado hasta tal punto que está supliendo en bastantes casos las carencias de las instituciones. Veo también mucha inteligencia colectiva, más formación e información, tanto en el perfil artístico y técnico como de gestión-mediación.

Y mirando atrás desde la perspectiva de género, ha habido una notable evolución en la visibilización de la mujer en todas las esferas que abarcan las artes escénicas, y han entrado en escena temas hasta ahora invisibilizados a través de textos y creaciones de todas las disciplinas.

En los últimos diez años también se ha ampliado y naturalizado su presencia en los “lugares de poder” que articulan y sostienen la actividad cultural: directoras de espacios públicos y festivales, cargos públicos, periodistas, académicas…etc.

Hay otras cuestiones en las que, creo yo, hemos retrocedido. Como país, al permitir el aumento de la desafección de nuestra ciudadanía por la cultura, del desconocimiento y desinterés por la actividad artística contemporánea y de la falta de respeto y reconocimiento de nuestras artistas.

Y si hay algo que se ha mantenido en el tiempo, con ligeras excepciones a lo largo de los años, es la inestabilidad, la precariedad y la fragmentación.

A pesar de todo, debo decir que la calidad, el rigor y la profesionalidad de todo el sector ha evolucionado mucho en estos años, situándose al mismo nivel de otros países que hace 20 o 30 años nos llevaban mucha ventaja.

D. M: Profundizando en esa supuesta perspectiva generacional, ¿qué les diferenciaría a una gestora que comienza y otra como tú, con algo más de experiencia a la hora de reflexionar sobre el sector?

P.S.C.: A la hora de reflexionar sobre el presente de las artes escénicas, es evidente que la perspectiva de una gestora que comienza no puede ser la misma que la de alguien que lleva 40 años en el sector. El contexto en el que trabajamos condiciona completamente lo que hacemos y cómo lo hacemos, para conocerlo y sobrevivir sin perder el rumbo en el intento hace falta tiempo. Con los años, tienes un concepto mucho más realista de tu país, de los políticos, del sector y de tus conciudadanas.

También te digo que ahora las gestoras están muy bien equipadas -formadas e informadas-, y eso les permite quemar etapas en cuestiones que las gestoras de mi generación hemos aprendido a base de años de experiencia.

De todas formas, sería muy interesante testarlo en un encuentro entre gestoras de diferentes generaciones.

D.M.: En esta publicación hemos identificado algunas cuestiones como la inclusividad, la tecnología, los otros formatos no escénicos… para hablar de cuestiones de futuro en las artes escénicas. ¿Te atreverías a identificar otros?

P.S.C.: La recuperación de la calle y los espacios públicos me parece una apuesta de futuro esencial, por su trascendencia social y como fuente de trabajo para las artistas contemporáneas. Esto es algo que se ha perdido y que en los años 80 fue fundamental para conectar con las artes escénicas a las personas que no pisan nunca un teatro o un espacio cultural. No estoy diciendo nada nuevo: el pueblo y las calles necesitan juglares, las artistas necesitan trabajo y los espacios públicos son para disfrute de la comunidad.

No se trata de hacer cuatro eventos al año en plan cosmético, sino de naturalizar la presencia de artistas contemporáneos de todo tipo de disciplinas en los espacios públicos de todos los barrios de nuestras ciudades, de los pueblos o de entornos patrimoniales.

Otra vía fundamental de creación de futuro, es implementar las enseñanzas artísticas en el sistema educativo con seriedad, conectar a las artistas con los estudiantes de todas las edades, que la danza sea una alternativa a la educación física en los institutos…etc. En resumen, sensibilización temprana. Pero para esto hace falta mucha voluntad política…

DM.: Para ganar relevancia social, el sector debe afrontar algunos retos (transparencia, responsabilidad social, sostenibilidad…) ¿estás de acuerdo conmigo? Y si es así, ¿cuáles crees que podrían ser algunas de las opciones para afrontarlos?

P.S.C.: Reforzar la conexión con la comunidad, como acabo de comentar. Hay que derribar todavía unos cuantos estereotipos sobre los artistas y sus supuestos privilegios, sensibilizar a la gente, que sepan cómo es la realidad de los trabajadores de la cultura.

Todo el país ha escuchado la voz de los trabajadores del metal de Cádiz. Gran parte de su fuerza venía del amplio apoyo de gentes de todo tipo, más allá de los trabajadores del sector. Y en nuestro caso, ¿dónde está la voz de los trabajadores de la cultura? ¿Por qué consentimos ser ninguneados? El Estatuto del Artista está varado, tampoco se avanza con la Ley de Mecenazgo, los artistas viven ensimismados pensando que les va mejor yendo por libre cuando, en realidad, están continuamente en “modo supervivencia”… Hay que hacerse visibles, acortar distancias.

D.M.: La cuestión es, ¿Cómo hacerlo? Si alguien tuviera alguna receta mágica, lo sensato sería desconfiar de él o ella, porque intuimos que la solución no es fácil, ni por supuesto mágica. Pero si tuviéramos que dar ideas sobre cómo restituir esa “relevancia social” o esa conexión comunitaria, ¿por dónde empezarías tú?

P.S.C.: Creo que para restituir esa conexión comunitaria, antes tiene que producirse la conexión de TODO el sector de la cultura, con una sola voz y, a partir de ahí, que se constate la relevancia de lo que hacemos con una acción de comunicación continua, en plan gota malaya.  Ya sé que suena un poco utópico, pero hay que intentar ponerse a trabajar en esa dirección para conquistar esa conexión a medio-largo plazo.

D.M.:Sobre el hecho artístico, ¿consideras que el sector está preparado para afrontar el futuro?

P.S.C.: No tengo ninguna duda, de lo único que andamos sobrados en este país y podemos presumir es de talento artístico.

D.M. Y, ¿sobre los gestores?

P.S.C.: Nuestra misión debe ser la de generar estrategias de futuro trabajando en la mejora de condiciones de trabajo del presente. No basta con generar contenidos siempre a costa de los mismos, como ha quedado demostrado con el tiempo. Ya sabemos de lo que son capaces de crear nuestros artistas, y de lo que somos capaces de generar como gestoras, trabajando en las condiciones en las que venimos trabajando desde hace décadas. Es hora de dar un salto cualitativo, de hablar de derechos, de igualdad, de dignidad laboral; es la mejor fórmula para afrontar el futuro.

teatro_de_la_abadia

D.M.: La formación de nuestros profesionales, ¿está a la altura? ¿Qué es conveniente cambiar?

P.S.C.: La formación de nuestrxs profesionales está más que a la altura, me parece óptima. Lo que no está a la altura de nuestros profesionales es el Sistema. Mires por donde mires, el nivel de incertidumbre y frustración es tan grande que dan ganas de tirar la toalla. Hace treinta años había mucho por hacer, pero parecía posible y había un entusiasmo generalizado que levantaba lo que hiciera falta. Ahora ya hemos pasado suficientes etapas de acelerón, frenazo o retroceso como para hacernos ilusiones de cambio.

D.M.: ¿Nuestras instituciones públicas están preparadas para acompañar las transformaciones que necesita el sector?

P.S.C.: En mi humilde opinión, ni están del todo preparadas para acompañar las transformaciones que necesita el sector, ni la creación artística cuenta con el suficiente consenso social y político como para que eso importe, no somos un sector estratégico.

Por otro lado, están muy presionadas por controlar el gasto o monitorizar las ayudas, y la rigidez burocrática es asfixiante. Desde la crisis de 2008, y hasta 2020, ha calado muy hondo en la sociedad el discurso de la derecha que describe a los artistas como paniaguados, quejicas, dependientes de ayudas para sobrevivir y, por tanto, privilegiados con respecto al resto de los ciudadanos.

Repito que desde los medios, y desde el propio sector, habría que ser un poco más didácticos a la hora de informar a la ciudadanía sobre la cultura y los artistas, porque su percepción se reduce a que cobramos subvenciones y nos quejamos mucho, pero no se habla del retorno y la trascendencia que tiene esa inversión pública en las vidas de todas. No te digo que se hable de lo intangible en el telediario, pero sí creo que habría que aprovechar cualquier ocasión que tengamos –artistas, gestoras, educadoras…- siempre que sea posible y a través de cualquier vía para incidir en el valor esencial del arte en todas sus expresiones.

El confinamiento por la pandemia transformó la percepción que se tenía de la utilidad de los artistas – no solo en España, fue un reconocimiento a nivel global – , sirvió para sensibilizar a la sociedad y a las instituciones, para demostrar su carácter de servicio esencial. Esperemos que esa percepción se mantenga y que las ayudas de los Fondos Europeos alivien al sector de tanta precariedad.

jornadas sobre inclusion social y educación en las artes escénicas

D.M.: Pero Paz, con frecuencia constatamos que lo que hemos perdido es el punch comunicativo. Ya no comunicamos como antes. Ahora cuesta pasar mensajes en los medios tradicionales, y los nuevos medios, no sabemos cómo relacionarnos con ellos. Quizá, como dices, hay que aprovechar para situar nuestras actividades, para la sociedad, para la Administración, en otro lugar al que ahora están. Eso fue lo que provocó la epidemia. Y quizá debamos profundizar más en ello. Dejar de ser, las artes escénicas y/o vivas, actividades de pública concurrencia (y por consiguiente preocupados por la seguridad de esas personas) para convertirnos en actividades de “interés social”. ¿Piensas tú en algún cambio de este tipo?

P.S.C. Creo que hay que aprovechar ese cambio de percepción que comentaba antes, el empuje y el respaldo mayoritario que ha tenido la creación artística a partir de la pandemia, para insistir en su interés social. Un campo muy interesante y de futuro es la conexión de las artes escénicas con el ámbito de la salud mental, en este momento un problema nacional prioritario donde las artistas pueden desarrollar y demostrar su utilidad social.

Perfil del autor
PAZ SANTA CECILIA

Paz Santa Cecilia, filóloga de formación, tiene una amplia experiencia en el terreno de la gestión de las
artes escénicas contemporáneas, tanto a nivel nacional como internacional.
Siempre dentro del ámbito de los nuevos lenguajes, ha estado vinculada como directora de producción
o directora adjunta a estructuras como el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, el Teatro
Central de Sevilla, el Centro Andaluz de Teatro o el Teatro de La Abadía en Madrid,  así como a
proyectos culturales de gran envergadura, como la Exposición Universal de 1992 en Sevilla, Salamanca 2002 o La Bienal
de Teatro de Venecia.

Cuenta también con una dilatada trayectoria en la dirección de festivales internacionales, como el
Festival V.E.O. de Valencia (2003-2006) , Escena Contemporánea en Madrid (2008-2009) o el IDEM- Festival Internacional de Artes Escénicas de La Casa Encendida.
Como asesora, ha trabajado para el Centro Coreográfico Galego, el Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía, la Cuatrienal de Praga o AC/E. Fue Coordinadora General del INAEM- Ministerio de Cultura de 2009 a 2012.

Es fundadora y coorganizadora desde 2008 de las Jornadas sobre Inclusión Social en las Artes Escénicas. Ha sido la productora ejecutiva de La Ribot Ensemble hasta 2021.

Paz Santa Cecilia, filóloga de formación, tiene una amplia experiencia en el terreno de la gestión de las artes escénicas contemporáneas, tanto a nivel nacional como internacional. Siempre dentro del ámbito de los nuevos lenguajes, ha estado vinculada como directora de producción o directora adjunta a estructuras como el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, el Teatro Central de Sevilla, el Centro Andaluz de Teatro o el Teatro de La Abadía en Madrid,  así como a proyectos culturales de gran envergadura, como la Exposición Universal de 1992 en Sevilla, Salamanca 2002 o La Bienal de Teatro de Venecia.

Cuenta también con una dilatada trayectoria en la dirección de festivales internacionales, como el Festival V.E.O. de Valencia (2003-2006) , Escena Contemporánea en Madrid (2008-2009) o el IDEM- Festival Internacional de Artes Escénicas de La Casa Encendida. Como asesora, ha trabajado para el Centro Coreográfico Galego, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Cuatrienal de Praga o AC/E. Fue Coordinadora General del INAEM- Ministerio de Cultura de 2009 a 2012.

Es fundadora y coorganizadora desde 2008 de las Jornadas sobre Inclusión Social en las Artes Escénicas. Ha sido la productora ejecutiva de La Ribot Ensemble hasta 2021.

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