TOP
CicleMemòria foto de Vicente A Jiménez

Ciclo de la Memòria del Centre Teatral Escalante

Un ciclo necesario: la memoria es necesaria

Compañías: I.N.K Producciones (Atocha, el revés de la luz), El Patio Teatro (Conservando memoria), Visitants- La Medusa (Maletes de terra)

Fecha de las representaciones 9,10 y 11 de noviembre de 2021. Fecha de la crítica: 15 de noviembre. Lugar de representación: La Nau (València)

La Nau de la Universitat de València acogió el sexto ciclo dedicado  a la memoria del Centre Teatral Escalante de la Diputación de Valencia. Cinco obras fueron programadas, todas  llenas de un enorme interés y  con una variedad sustancial entre distintos modelos de la memoria necesaria para distinguirnos como seres humanos: la memoria del pasado reciente en Atocha, el revés de la luz, la memoria familiar en Conservando memoria, la memoria de la lucha de la mujer por la igualdad en la España entre 1920 y el exilio franquista en el espectáculo de arte de calle Maletes de terra, la memoria juvenil  en La ciudad de escarcha y la memoria la supervivencia de los campos de concentración nazis con Mathausen la voz de mi abuelo. Un compendio muy interesante y brillante donde nos centraremos en los espectáculos que aún no hemos reseñado.

CicleMemòria foto de Vicente A Jiménez

El asesinato de los abogados  de la calle Atocha de Madrid el 24 de enero de 1977 es el centro de Atocha, el revés de la luz. Es un acierto incluir dentro  de la memoria histórica episodios de la historia española de la Transición, porque no conviene olvidar que hubo muertos entre los luchadores por la democracia y por la justicia social. No fue fácil pasar de la dictadura franquista a la democracia y parece que solo el pasado lejano pertenezca al universo de la memoria histórica.

Atocha el revés de la luz presenta como protagonista a Alejandro Ruiz-Huerta, el único de los abogados de Atocha que sufrió el atentado y queda vivo para contarlo a día de hoy. Cuando se sienta a escribir sus memorias, es incapaz de narrar el fatídico día, grabado en su mente hasta el punto de recurrir a un psicólogo para aliviar el trauma. Para retrasar el momento de enfrentarse a ello, comienza el relato por su época universitaria y va dando saltos por diferentes etapas que componen un retrato doble: el de una persona que luchó por sus ideas hasta las últimas consecuencias y el de un período fundamental para comprender nuestra historia reciente.

La sucesión de escenas está compuesta con una viveza hábil e inteligente. No estamos ante una narración realista a pesar de poder considerarse como teatro documental. Javier Durán ha construido una dramaturgia donde además  del episodio histórico y las vivencias hay un juego teatral con numerosos personajes. Los actores se desdoblan para interpretar a compañeros y amigos del protagonista, también narrador, policías, jueces, pistoleros de ultraderecha, familiares, un sacerdote (ejemplo de vinculación del cristianismo y el marxismo en su concepción) o personajes públicos conocidos como Cristina Almeida o Manuela Carmena, con buenas imitaciones de voz y adecuación representativa de algún elemento de vestuario.

Conviene remarcar que este teatro es necesario. Los reproches de la ultrafeminista que borda coños son respondidos ante su insistencia sobre la benignidad de la Transición por un claro “yo también fui víctima”. Porque el olvido no viene solo de la derecha sino también de una izquierda que pretende borrar lo que no le interesa. Todo ello construido con una escenografía de módulos muy útil, minimalismo artístico, donde uno se puede abrir para proyectar imágenes reales.

CicleMemòria foto de Vicente A Jiménez

Pero además, el texto se adentra en las raíces del compromiso político en la Universidad hasta el ejercicio del derecho laboral profesional y el trauma surgido. Sobre estos tres vértices comprendemos mejor un mundo de lucha contra la dictadura, porque había detenciones y hasta muertos por caída “fortuita” desde el séptimo piso. Y todo ello sin caer en la demagogia o el mensaje fácil: simplemente haciendo teatro con unos buenos actores irrumpiendo en el personaje hasta darle una forma sustancial llena de reflexión política e ideológica.

Un buen montaje merecedor de aplausos y distante de tópicos y lugares comunes. Su estructura fragmentaria favorece a su buen ritmo y a sus diálogos combinados con los monólogos del protagonista.

No sorprende que Conservando memoria de la compañía logroñesa El Patio Teatro obtuviese el premio FETEN de 2020 a la mejor autoría y el Drac d’Or de 2019 de la Fira de Titelles de Lleida a la mejor dramaturgia. Porque pocas veces se puede sentir tanta emoción en una sala como durante una representación emotiva y cargada de sentimiento sin caer en el sentimentalismo.

CicleMemòria foto de Vicente A Jiménez

Teatro de objetos, Izarkun Fernández se sitúa en un escenario con una mesa y una antigua despensa de estantes llena de botes de cristal, latas de sardinas, figuras y miniaturas, para rememorar la historia de su familia. De entrada, introduce en cada frasco un elemento característico de las personas de su círculo (domador de osos, viajeros o artista) para acabar centrándose en cuatro abuelos, con su fotografía en cada tarro. Rememora el pasado, aquellos bailes con juegos magníficos con los dedos, y aquellas viejas costumbres formulándoles preguntas sobre su película favorita, sus preferencias personales o sobre lo necesario para una vida feliz.

Con un envoltorio sencillo, Izaskun Fernández cautiva con un texto bien trabajado y escrito junto a Julián Sáenz-López. Los tarros sirven para conservar el recuerdo de sus antepasados porque la memoria cubre las grietas del tiempo. Y como es frágil, es necesario entrenarla con el recuerdo. La música de boleros clásicos se une a la ágil narración creando bellas imágenes que sorprenden por su imaginación. Y con mucha poesía, como repite Izaskun a modo de estrambote. El paisaje de Aras, pueblo navarro próximo a Logroño, también está presente no solo como miniatura sino como muestra del arraigo con ese pasado para no olvidar. Ni siquiera las citas de la emigración eliminan su presencia, con una escena llena de humor en el viaje a Bilbao y Logroño. Esa chispa cómica aún fortalece más emotividad de un espectáculo inolvidable.

CicleMemòria foto de Vicente A Jiménez

La memoria no solo debe ser histórica: la memoria individual de lo próximo nos permite reclamar nuestra condición humana. Y con tarros y latas de conserva, es posible guardarla, resumiendo la relación del título con los dos elementos de la obra: el artístico y el textual.

Aunque la pieza de Artes de Calle Maletes de terra se estrenó en 2019, la interrupción por la pandemia y las medidas sanitarias dejó a esta pieza de Artes de Calle de la compañía castellonense Visitants sin poder emprender la gira que merecía. Incluso su suspensión en Alicante dejó en entredicho la voluntad de algunos políticos a los que molesta todo lo que huela a mujer libre o república. Afortunadamente, la apertura más completa desde octubre ha permitido su vuelta al ciclo de la Memoria del Centre Teatral Escalante en el marco magnífico del claustro de La Nau de la Universitat de València.

CicleMemòria foto de Vicente A Jiménez

Realmente la obra merecía el premio de las Artes Escénicas Valencianas en esta modalidad del año 2020. Es un trabajo que cumple con los requisitos de las Artes de Calle: inicio, recorrido y explosión final en un espacio estático. A ello se suele añadir la interacción con el público, que aquí se ejecuta con las actrices preguntando, comentando o leyendo, además de cantar en conjunto el “Himno a las mujeres libres” de Lucía Sánchez Saonil. En La Nau se aprovechó el primer piso del claustro, aunque la procesión inicial de las cinco mujeres con venda negra en los ojos comienza en la planta baja para ascender posteriormente, seguidas por dos  vigilantes de negro con fusta de montar a caballo.

La obra pasa desde la tradición de raíz católica, con las letanías del primer paseíllo de los personajes cuya suma establece una alegoría, por la llegada de la Segunda República, la guerra civil y la posguerra. La voz de las mujeres es lo prioritario: una voz que con la República sale de la represión de raíz católica. Ellas entonces exclaman sus deseos profesionales; profesiones hasta ese momento solo destinadas a los hombres. La educación debería ser fundamental en ese progreso de la mujer hasta obtener la igualdad. Pero llega la guerra civil y se rompen las esperanzas. El encarcelamiento y el exilio son sus destinos, pero su voz resuena y permanece para siempre.

Destaca el buen trabajo de las cinco actrices: cómo exclaman, cómo interactúan con el público, cómo viven los conflictos… Perfectamente compenetradas y con solvencia en la transmisión de ideas. La escena conmovedora de la prisión, penúltima parada antes  del exilio final, es muy destacable, con la intervención de los dos guardianes pronunciando sus verdaderos nombres y no los simbólicos con los que se han rebautizado, como Libertad o Violeta. Excelente el vestuario de Miguel Carbonell, con los delantales simbólicos de ideas.

CicleMemòria foto de Vicente A Jiménez

La conexión referencial con el presente ahí queda. Maletes de terra es un excelente trabajo que emociona, enfada, hace vibrar y sirve para concienciar y reflexionar sobre  una historia española que es necesario evitar para no perder los avances en la igualdad entre hombres y mujeres. Concienciarnos con el teatro de que es necesario no perder de vista lo que hemos sido y lo que somos no solo para no repetir errores sino para demostrar que el ser humano no pertenece a un rebaño ovino.

FICHAS ARTÍSTICAS

Atocha, el revés de la luz

Dramaturgia y Dirección: Javier Durán. RepartoNacho Laseca, Fátima Baeza, Frantxa Arraiza, Alfredo Noval, Luis Heras y Miguel Pancorbo. Colaboración especial: Alejandro Ruiz-Huerta. Diseño de vestuario: Elda Noriega. Escenografía: Eva Ramón. Iluminación y espacio sonoro: Ángel Cantizani.

Conservando memoria

Texto, dramaturgia, dirección, escenografía, iluminación y vestuario: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López. Interpretación: Izaskun Fernández.

Maletes de terra

Texto y dirección: Sònia Alejo. Intérpretes: Mamen Agüera, Inés Gómez, Ana Lacruz, Yasmina Burdeus, Sònia Alejo (Colaboración especial de Jorge Valle y Miguel Ángel Sweeney). Voz en vivo: Amanda Aguilella. Mirada externa: Tomás Ibáñez. Música original: Isabel Latorre. Vestuario: Miguel Carbonell. Audiovisuales: Producciones La Hormiga. Producción: Visitants Escènica. Producción ejecutiva: Cotu Peral.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Post a Comment