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ULLOA, FOTOS CORTESÍA DE LA CIA La Joven Compañía

Ulloa, DE LA JOVEN COMPAÑÍA

Los jóvenes se aburren

Compañía: La Joven Compañía. Fecha de la representación: 24 de octubre de 2021. Fecha de la crítica: 25 de octubre de 2021. Lugar de representación: Teatro Principal (Valencia) – Centre Escalante.

Con todas las obras, ya clásicas ya contemporáneas, se puede hacer cualquier adaptación siempre que se mantenga el decoro literario. Hemos visto Shakespeare o Don Juan Tenorio hasta con pistolas en lugar de espadas. Estamos vacunados contra cualquier prejuicio o producto aunque a veces sea una aberración o un montaje inverosímil.

Y esto es lo que ha ofrecido La Joven Compañía con la novela Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán, uno de los grandes clásicos de la novela naturalista española publicado en 1886, en un montaje oportunista aprovechando el año del centenario de la defunción de la escritora gallega. Ya sabemos que esta compañía se dedica a actualizar clásicos para sus representaciones ante institutos y universitarios jóvenes y que surgió en 2012 como respuesta a la precariedad existente en la profesión con la crisis iniciada en 2008. De ellos ya vimos  en Valencia Hey boy, hey girl, una versión juvenil actual de Romeo y Julieta de Shakespeare, donde dos grupos juveniles rivalizaban y que, con algunas carencias, era bastante digna y un acercamiento a ese sector de público.

Sin embargo, Ulloa es un trabajo soporífero. No alcanza un ritmo adecuado para prestarle plena atención ni logra introducir al espectador en una trama que abandona la Galicia del original por un páramo sin localizar, pretendiendo así una globalización del argumento original, y transformando el propietario rural en un capo de la droga, en rivalidad con otra banda. Solo quedan del original algunos nombres, el del terrateniente Pedro, el de Julián, que ahora no sabemos si es sacerdote o un simple contable-administrador solamente, Sabela, la amancebada con D. Pedro, y Nucha, la verdadera víctima de todo esto. Primitivo se presenta como Tabo (aunque por la dicción entendimos Cabo), y ya no es un mayordomo astuto y temible sino el sicario número uno de Pedro con aires de matón veleta hasta la traición. Hay un personaje que representa a las criadas de la novela, Jessy, pero que no aporta nada a la trama y más bien parece un pretexto para que haya en el escenario tres hombres y tres mujeres y así se puedan emparejar.

Estos personajes son simplificados y convertidos en tipos, sin que encontremos en ellos rasgos psicológicos propios como en la novela de Pardo Bazán. De esta manera intentan texto y dirección por personificar ideas que existían ya en la novela: el caciquismo, el adulterio, la depravación, la traición y la violencia. A ellos se añaden actualizados el machismo y los malos tratos, sobre todo los recibidos por Sabela, que parece más una Ofelia víctima de la locura del entorno que la Sabela de la novela. Y el erotismo omnipresente, porque en el fondo se nos dice de forma explícita que el sexo mueve nuestras vidas y está por encima de los sentimientos junto al dinero y la posesión material.

Desde la entrada todo parece artificial. El rótulo “No land for miracles” parece interesante por la universalización del conflicto original pero cuando acaba la función uno se pregunta si tenía alguna relación con la trama. Nos quedamos esperando el milagro de una tierra sin esperanzas dominada por un cacique pero nos encontramos a seres acongojados por un déspota. Como tampoco se explica el uso de la escenografía. El andamio metálico con planta superior parecía destinado al intimismo, a las conversaciones privadas de un dúo de personajes o monólogos. De esa forma, creíamos que la vida pública era la vista de la parte baja, sobre el suelo de la escena, y el superior un acertado contraste entre mundo y submundo. Pues al final se mezclan lo privado y lo público con lo cual deja de tener sentido la escenografía y no queda más que en un ejercicio de virtuosismo de los actores a la hora de subir y bajar del andamio, lo cual agota porque despista del argumento. Inservible esfuerzo.

El lenguaje es muy pobre, y en su afán de adaptarse a un mundo juvenil predomina el grito, el insulto y la chabacanería. La riqueza lingüística de Pardo Bazán no se ve por ninguna parte, ni por supuesto el determinismo configurador del carácter de los personajes.  Todo parece llevado a un depósito de coches abandonados de las películas estadounidenses (¿cómo se puede ser potentado de un solar abandonado y cutre con fiesta rave incluida?). Quizá sea por la influencia de la televisión y el cine pero hay demasiado impacto visual por encima del conflicto como para ser una tragedia contemporánea, hasta el punto de que la muerte de Nucha pasa inadvertida (¿cómo sería?). Solo sabemos que la ha matado Pedro pero desconocemos cómo ha sido. Ahí queda un ejemplo de lo visual convertido en puro efectismo. ¿Y para qué la linterna? ¿Qué representa? ¿Una luz de vida que se apaga? ¿O es un alarde gratuito?

ULLOA, FOTOS CORTESÍA DE LA CIA La Joven Compañía

Los actores hacen lo que pueden. Son jóvenes, con todo lo que significa. Pero quizá el escenario del teatro Principal de Valencia es demasiado exigente. En algunos momentos carecen de potencia vocal y la ocupación de espacios con el movimiento resulta forzada. ¿Y para qué gritaban tanto si no se les entendía a veces? La voz de Sabela se perdía. Afortunadamente, María Romero como Nucha y Víctor de la Fuente como Julián sí nos daban un aliento de esperanza. Por no hablar de ese tonito tan de moda en Madrid que desvirtúa la naturalidad exigida por la verosimilitud. Sin ánimo chauvinista, después de ver a los jóvenes de la ESAD de Valencia en Fes-me un lloc pensamos en que quizá el centro debería mirar a la periferia y olvidar los modos interpretativos localistas aunque no parece que efímeros.

Mucho esfuerzo loable de La Joven Compañía para acercar los clásicos a los jóvenes. Incluso el texto de Irma Correa podría salvarse de la quema en manos de una hábil dirección. Pero no sé si este Ulloa los aproxima o los expulsa del conocimiento de la novela de Pardo Bazán. Los jóvenes necesitan algo más que impactos de luces y visualidad, efectismos al fin y al cabo, y unos actores que se muevan mucho aunque no se sabe si es para mostrar algo más que lascivia o degradación psicológica sin que entendamos el motivo. Mucha agresividad en escena, con incidencia en la violencia machista, pero el público queda lejos de lo representado.

Y sin entrar en moralinas varias, no parece muy edificante que el caciquismo se ejemplifique con el mundo de las drogas a unos jóvenes a los que habría que ofrecer alternativas de ocio  sanas y culturales. Como por ejemplo, la buena lectura y la buena representación de teatro. Lo que no es Ulloa. Emilia Pardo Bazán no creo que se quedara impasible con el carácter que tenía. O sí, porque la consideraría una adaptación de su novela. ¡Qué hora y media perdida!

FICHA ARTÍSTICA

Texto: Irma Correa. Dirección: José Luis Arellano García. Reparto: Alejandro Chaparro, Víctor de la Fuente, Álvaro Quintana, María Romero, María Valero, Cristina Varona. Escenografía y vestuario: Ikerne Giménez. Iluminación: David Picazo. Videoescena: Álvaro Luna. Música y espacio sonoro: Alberto Granados.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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