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mirada de jacobo pallarés

ÉPOCA DE  EMBAUCADORES

No quiero extenderme, voy a ser breve para acabar….

Uno de los rasgos comunes de estos tiempos de zozobras, de reuniones, de conversaciones, de comisiones, de subcomisiones y demás crupúsculos en las artes escénicas es la extensión, la divagación, el querer hablar cada uno de su libro, el no escuchar y sentar cátedra, el remitirse a “esto ya lo he vivido” pero seguir insistiendo sobre lo mismo porque ahora estoy yo y quiero resolverlo… y así se extiende todo y todos cada uno de nuestros maravillosos días de pandemia.

Y luego hay magos de los tiempos, expertos en interrumpir y mantener la palabra aunque no se diga nada… y mientras todos seguimos encandilados e hipnotizados por la flauta del encantador de serpientes de turno, proceda su voz del sector público o del sector privado o de ese lugar llamado tercer sector, pasa el tiempo tan rápido como uno quiera o tan lento como uno no desee.

Y algunos empiezan… voy a ser breve, no quiero extenderme mucho y explica cómo articularía él (porque suelen ser “él”) el sistema de artes escénicas, cómo lo arreglaría, y tras 15 minutos observas que lo ha dejado igual, que o bien se ha colocado él como facilitador o beneficiario directo o nos hemos quedado igual y ni él ni nadie se ha quedado con nada porque no solía haber nada. Y seguimos esperando una fórmula mágica que nos haga pensar que puede haber cambio pero también que nos haga pensar que lo que teníamos podría servir… una fórmula de un mago que tenga la voz más engolada y se crea más inmune al paso del tiempo.

Estamos en ese momento del parloteo, de la poca eficiencia, de los charloteos, del quítate tú para ponerme yo, del mesianismo, de vamos a lanzar unos efectos especiales o ventanas de humo entre todos, vamos a reunirnos y elaborar miles de documentos y cuando nadie se dé cuenta haremos cómo que no pasa nada así que pasen 5 años y los documentos apilados en los drives si alguien del grupo controla lo mínimo o en papel para inmisericordia de los bosques.

Y mientras, jugamos al desgaste y al despiste. Y uno se da cuenta de que sabe jugar igual que todo el mundo. De la misma manera se extiende y se hace poco eficaz, porque lo importante es llegar al final de la reunión por zoom, o de despacho sin mojarse, sin despeinarse, sin enfadarse, sin haber cambiado nada más que un concepto u otro, por uno que signifique lo mismo pero esté más de moda (moda que igual dura lo que dura la cuenta de pago de zoom).

Estamos en la época breve de los extensos y de los embaucadores. Que eso es lo que somos la mayoría de las veces. Utilizamos recursos y recursos para embaucar a los otros, o bien a los que nos escuchan o bien a los espectadores, a los ciudadanos o a los recursos… y mientras, nos extendemos en dosieres miles, en discursos miles, en hipotecas miles, en defensa de lo importante y de lo necesario, sin saber que podríamos tener los días contados como compañía, como actor, como gerente, como gestor o todos ellos a la vez, que también somos muy dados a autoexplotarnos a lo bonzo….

Hemos aprendido, nos hemos hecho o fuimos siempre esos embaucadores o llámalos pícaros, como quieras, pero somos esos que el sistema ha creado para sobrevivir; nos hemos hecho como los señores del Círculo rojo de antaño que se colocaban en las puertas con tu padre y le intentaban embaucar para venderle la última novela y acababan vendiéndola, no así si la que estaba en la puerta era tu madre, a las madres los embaucadores les duran bien poco. Y ahora son los telefonistas, los creadores, los gestores, los funcionarios… todos intentamos extendernos para sobrevivir a este caos que nos envuelve para llegar a la cama cansados y dormir a pierna suelta y sin mala conciencia, porque, por suerte, los embaucadores no suelen tener mala conciencia.

Por lo que ahora no quiero extenderme mucho ni quejarme mucho, ni hablar de trenes, de cambios de paradigmas ni de sistemas ni de ecosistemas como utilizan ahora los modernos…. No quiero extenderme en hablar de lo que se ha hecho mal, ni siquiera de lo que se ha hecho bien.

No quiero ser muy extenso porque hay tanto dicho, ni aportar mucha literatura, ni metáfora tras metáfora explotando en los ojos del que lee.

No quiero extenderme a lo largo de estas hojas como nos hemos extendido tras 35 números, tras 21 años dedicados a la reflexión, al pensamiento escénico, al cuidado de la creación y a su visibilidad. No. Igual no toca extenderse porque valgan ya todas esas palabras de todos los que me precedieron y espero que me precedan.

No quiero extenderme más de lo que se han extendido los presidentes de las distintas asociaciones nacionales, locales, interplanetarias ni las directoras generales, ni las responsables de cultura… ni extenderme ni intentar recordar todo lo que hemos dicho, ni leer las mil y una actas al respecto.

No quiero exasperar más a los políticos, a los gestores, a los compañeros con miles de propuestas, con miles de sueños, con relaciones, con cooperaciones, con proyectos…. Porque tenemos ya tanto de eso que podríamos llenar trenes de largo recorrido, de esos que van solos a las 12:00 de la noche, vagón tras vagón, hasta ocupar 4 km de vía… (dije que sin metáforas).

No quiero ser muy extenso y nada poético y sí, muy sintético porque igual se nos fue la mano llenando de sueños y poesía lo que queríamos hacer y no nos dimos cuenta de que estábamos despiertos y de que se trataba de ser certeros y ser certeros nos podía llevar a los lugares necesarios.

No quiero quemar contenedores metáforicos, en esta tarde tan plácida con los teatros abarrotados de espectadores (tampoco quiero ser irónico), por lo menos llenos de butacas y de revoluciones…. Que pronto se llenarán porque la final acabamos, como sociedad, cediendo al arte en vivo…. No quiero quemar nada ni echar cócteles molotovs porque igual tanta lucha desgasta y al final ellos ganan, si ellos existen, y si existen, tienen ya la piel muy dura, tipo rinoceronte… ellos, si existen, se han hecho más duros; porque igual es un cuento viejo que hay unos y otros, igual todos somos uno y lo que no nos damos cuenta es que posiblemente no seamos necesarios pero seguimos creyendo que lo somos y que nuestro derecho es luchar por lo que creemos que es nuestro. Necesitaremos en estas dudas volver a creer con menos extensiones que somos necesarios, no importantes.

 Cuando llevas tanto tiempo en las barricadas te vas olvidando de por qué estabas allí, y puede estar la calle ya vacía pero sigues esperando, detrás de la esquina, para echar la piedra, para aguantar la carga policial que ya no llega, el humo que no aparece y el sol brilla más fuerte que nunca y la playa espera.

No quiero extenderme pero lo hago con frecuencia para poder llegar a las entrañas de lo que quiero, de demostrarme con palabras que estoy vivo, que enlazo letras para llegar a una idea, una idea que es vaga pero que al final llega…. Llega como idea lentamente… y saca el cansancio y el hartazgo.

Cansancio de las miles de reuniones y documentos que llevamos el ecosistema, sector, ¡narices¡, las personas profesionales en este último año, en estos últimos años, en estos 10 últimos años.

Se extiende por los lugares necesarios de quemazón por buscar una y otra vez la grieta que nos dé la posibilidad de meter las manos y tirar el muro. Y trabajar con ideas diferentes que hace tiempo resonaban y resonaban y estaban de moda pero nadie las quería hacer mucho caso, conceptos que venían de Europa y que ahora traerá el Plan Marshall para darnos vidilla, solo vidilla unos pocos años, luego esperemos que no sea lo que imaginan los gurús “volver a unos recortes impresionantes”… ni a lo que otros antisistema dicen: volveremos a la vieja normalidad, esa en la que los lobos se lo comían todo y el resto sobrevivíamos autoexplotados y precarios.

Sin extenderme demasiado y dándole vueltas a las ideas que empiezan a aparecerme como necesarias y que entre unos embaucadores y otros, entre unos charlatanes y otros, entre la suciedad de las palabras y la limpieza, y lo visionario de unos sin darse cuenta y de los planes de otros sin darse cuenta también, y entre la moralla y las voces discordantes y las malas artes de los magos de las palabras… aparecen una serie de conceptos que parecen irremediables que nos asalten en este cambio de plano que debería suceder a esta crisis: creación de audiencias, mediación, residencias, impacto social, trabajo con el entorno, necesidad social, cooperación, largo recorrido, actividades paralelas…. Todas en una dirección diferente al concepto de producción clásico, a la exhibición clásica como formas duras, impermeables a las que hay que tratar para canalizarlas en la sociedad de una manera más fluida y orgánica.

Así que más de 1.000 palabras después, 20 cortinas de humo, 23 circunloquios, 10 rodeos…. Os propongo que entre unos y otros embauquemos a los redactores anónimos de las políticas culturales para que miren a otro lugar diferente… y recordad, si el camino de la derecha te lleva al mismo lugar que antes, si el camino de la izquierda te lleva al mismo lugar y así 45 veces después, elegid el campo a través y a ver qué pasa.

Perfil del autor
Jacobo Pallarés. Foto: Estrella Jover
Jacobo Pallarés

(VALENCIA) Licenciado en Filología Hispánica y Máster en Gestión Cultural: Artes escénicas, Danza y Música por la Universitat de València 2008-2010. Tesina: Análisis y autoanálisis de un proyecto socio-artístico: caso teatro de lo inestable (2010).
Gestión y dirección artística del proyecto inestable (tres teatre y teatro inestable desde 1997 hasta 2014. A partir de 2014 codirección, con M. Bayona y R.Palomares, de Proyecto inestable.
Co-gestión de la revista teatral acotaciones en la caja negra-red escénica, issn 1695- 9485 desde 2000-2011 (25 números en total).
Dirección de la revista acotaciones en la caja negra-red escénica con issn 2386-6152 a partir de 2011 (25 números en total).
Dirección del proyecto europeo “islotes en red” (2011-2013) dentro del programa cultura 2007-2013: proyectos de cooperación.
Presidente de la Red de teatros alternativos desde 2014.
Miembro del Consejo Estatal de la Cultura como representante de la Red de Teatros Alternativos desde 2014.
Dirección del Meeting de Otoño de la IETMValencia 2016. Miembro de la comisión artística de la Programación de los 23 espectáculos
para el Meeting, miembro de la comisión de contenidos.
Autor de más de 25 textos dramáticos.
Director y dramaturgo de más de 20 espectáculos.

(VALENCIA) Licenciado en Filología Hispánica y Máster en Gestión Cultural: Artes escénicas, Danza y Música por la Universitat de València 2008-2010. Tesina: Análisis y autoanálisis de un proyecto socio-artístico: caso teatro de lo inestable (2010). Gestión y dirección artística del proyecto inestable (tres teatre y teatro inestable desde 1997 hasta 2014. A partir de 2014 codirección, con M. Bayona y R.Palomares, de Proyecto inestable. Co-gestión de la revista teatral acotaciones en la caja negra-red escénica, issn 1695- 9485 desde 2000-2011 (25 números en total). Dirección de la revista acotaciones en la caja negra-red escénica con issn 2386-6152 a partir de 2011 (25 números en total). Dirección del proyecto europeo “islotes en red” (2011-2013) dentro del programa cultura 2007-2013: proyectos de cooperación. Presidente de la Red de teatros alternativos desde 2014. Miembro del Consejo Estatal de la Cultura como representante de la Red de Teatros Alternativos desde 2014. Dirección del Meeting de Otoño de la IETMValencia 2016. Miembro de la comisión artística de la Programación de los 23 espectáculos para el Meeting, miembro de la comisión de contenidos. Autor de más de 25 textos dramáticos. Director y dramaturgo de más de 20 espectáculos.

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