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ANTES DE QUE TODOS LO SEPAN, FOTO DE JOSÉ MIGUEL FERNÁNDEZ

DANSA VALÈNCIA: ANTES DE QUE TODOS LO SEPAN, DE PAULA SERRANO

A ciegas

15 de abril de 2021. Espacio Inestable (Valencia). Festival Dansa València, del 10 al 18 de abril de 2021.

Párpados cerrados. Difuminadas las líneas que delimitan la forma de aquellos que son conocidos como “los espejos del alma”. Ocultos bajo una segunda piel, también máscara, que impide el natural movimiento del globo ocular. Pestañas ausentes. Pupilas vacías, al ser vetadas de la frecuente dilatación contráctil, congénita a su biología. ¿Será verde su iris? Enverdecidas sus fibras de la misma tonalidad del croma, aquel lienzo monocromático televisivo que se extiende en este espacio escénico. También en el de las butacas, proyectándose en la ausencia radial de su musculatura fotográfica, y reflectando, por su parte, imágenes inagotables desde la finitud. ¿Es real lo que parece percibirse o es fruto de una interpretación enjuiciada? ¿Es su piel, carne con carne, sensible a la luz que desprenden los focos? ¿Son sus cuerpos los fragmentos de una misma envoltura? Un cuerpo que es uno, siendo tríada compartida con la multitud. “Tres cuerpos transparentes ofrecidos a ti desde todos los puntos de vista”, verbaliza la voz en off distorsionada que acompaña este mirar desde el inicio de la representación, proponiendo un enfoque concreto de los sentidos hallados. Tres, en una única entidad que sufre con la pérdida, con el abandono del tacto del otro, al abrigo atmosférico del ambiente.

En Antes de que todos lo sepan la imposibilidad de visión es forzada por hacer del laboratorio de creación coreográfica, un espacio limpio del engaño al que el ojo seduce.Los bailarines cegados como Edipo, por decisión propia, exploran las posibilidades de la forma corporeizada en un movimiento que huye de la estilización perfeccionada del espejo. Las sensaciones, dadas por el oído y por el tacto, priorizan el cómo se manifiesta en su forma el mover. Lo escultórico pierde su vigencia como canon por el que cincelar el cuerpo de la danza, en estos tiempos en los que la gratuidad de la imagen, la sobreproducción gráfica, el exceso de mirada en lo ajeno o el bombardeo de perfiles plásticos de dudoso referente, conviven cara a cara con una realidad “virtualizada”.

Paula Serrano idea junto a Itxasai Mediavilla e Isabel Álvarez este proyecto, acogido dentro del programa de residencia Graners de Creació 2019-2022. La presente edición de Dansa València ha facilitado como parte de su programación este espacio de escucha sensorial, de búsqueda en un vacío que se siente, pero que, en su apariencia, cede lugar a la adrenalina de la caída. Los cuerpos de los intérpretes transitan por esta inmensidad porque consideran que, en este auto-cegarse se haya un camino de liberación inexplorado.

ANTES DE QUE TODOS LO SEPAN, FOTO DE JOSÉ MIGUEL FERNÁNDEZ

La obra invita a cuestionar el lugar del que mira, el espectador, cuando lo mirado ha perdido la facultad de ver a través de los ojos; o si se prefiere, cuando este ve transformada la percepción de cómo ha de relacionarse con el espacio que le rodea. ¿Qué se halla tras el mirar del intérprete cuando no es la vista la que interactúa con el objeto? ¿Qué siente el espectador que irrumpe en la intimidad del abismo? “¿Podrías verme tú desde donde yo te miro?”, interpela esa voz en off, descriptiva, aséptica, en ocasiones autoritaria sin llegar al juicio por la antítesis de sus afirmaciones, también preguntas y exclamaciones. Ella antecede lo que ha de ocurrir en la escena, evocando una danza de palabras en el vacío de cuerpos; además de hacerse también simultánea en otros momentos, en los que el significado de imágenes como: “videojuego”, “utopía”, “espejismo”, o frases como: “sé que estáis ahí” o “bailamos tu deseo ciego”, obligan a la convivencia con el contraste, entre lo que se cree ver, lo que se mira y lo que en realidad ocurre bajo los sentidos de su significar. El ojo viaja agitado por los espasmos lumínicos de luces estroboscópicas, sin llegar a sucumbir por mucho tiempo en las sombras. Los píxeles de la pantalla situada a 1,70m del suelo, nos devuelven otras ópticas de lo coreográfico, aturdiendo los puntos focales. El sonido, ruido o melodía identificable, confeccionado por David Orrico, genera otro espacio, perdido el referente al carecer del prisma de la visión.

La propiocepción se hace protagonista en un movimiento que se deja deslizar en la dirección pautada por otro cuerpo. Una evocación que remite al tipo de contacto requerido en la técnica del Contact Improvisation, por un palpar tan diverso, que llega a recurrir a la cavidad bucal como canal del encuentro. El movimiento puede acelerarse por el espacio sonoro, o ser en sí una ilusión dada por el universo lumínico diseñado por Isabel Joaniquet. También multiplicarse, hacerse gateo, evaporarse, volverse máquina. Sentirse agitado, tras la pausa, ¿mirando quizás con el alma? Volcando en la risa caricaturizada de dientes tintados, también de verde, aquello que los ojos no pueden decir. En un rostro que danza desde la unión.

La capacidad sensorial de los órganos se invierte, se sustituye y se transforma, por otro tipo de escucha, palpada con los dedos de los pies. En la incertidumbre incluso deseada, de que los pasos traspasen el límite de la alfombra cuadrangular que los acaricia con su hierba áspera. No hay seguridad en su burbuja. El contacto hace golpe, lo que debía ser caricia. Tocar, se vuelve una necesidad envidiada ante el rigor de distancia que la sociedad actual reclama.

La espera, la escucha de la imagen no visible en la no ocupación. Representación figurada en la retina; ahora fantasma, espectro. ¿Sarcasmo de la realidad? Incertidumbre. Vacío. Pausa. Existir encubierto. Añoranza. Ausencia. Fantasía exhibida de cuerpos que han perdido su identidad en el espacio irreal de la televisión. ¿La nada? El todo. Cuerpos incorpóreos que saludan en un espacio bidimensional emitido en pantalla. Carta de ajuste. El tiempo de la programación ha terminado y con él, la caída simbólica del telón. “Todos saben lo que está pasando”, aunque la duda hace titubear el aplauso, rotundo en su valoración, al tiempo aturdido, confuso por compartir imagen con los artistas en la “caja tonta”. ¿Existía en ellos venda que hacer caer en la diversidad de sus ojos? No hay respuesta. Lo que parece seguro, es que la introspección de los bailarines ha debido de despertar la misma curiosidad de Orfeo, con los rayos artificiales de luz verdes y blancos posados en la inmensidad, pues el deseo de mirarlos ha desvanecido los cuerpos de los bailarines igual que el de Eurídice, en la luz roja del averno.  

FICHA TÉCNICA

Idea original, concepto y dirección artística: Paula Serrano. Coreografía e interpretación: Itxasai Mediavilla, Isabel Álvarez y Paula Serrano. Dramaturgia: Oriol López. Espacio sonoro y visión nocturna: David Orrico. Diseño de iluminación: Isabel Joaniquet. Caracterización: Gisela Palma. Diseño Gráfico: Itxasai Mediavilla.

Perfil del autor
Cintia Borges
CRÍTICA

Graduada en Pedagogía de las Artes Visuales y la Danza (URJC), combina su actividad laboral como docente de ballet clásico, con la carrera investigadora. Es mágister en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura (UAM), universidad en la que actualmente cursa sus estudios de doctorado. Ha participado en diversos congresos nacionales e internacionales como ponente, abordando la interdisciplinariedad desde el eje de la danza; además colabora como redactora de críticas de música y de danza en la revista online Bachtrack, así como en otras publicaciones académicas a través de reseñas y artículos.

Graduada en Pedagogía de las Artes Visuales y la Danza (URJC), combina su actividad laboral como docente de ballet clásico, con la carrera investigadora. Es mágister en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura (UAM), universidad en la que actualmente cursa sus estudios de doctorado. Ha participado en diversos congresos nacionales e internacionales como ponente, abordando la interdisciplinariedad desde el eje de la danza; además colabora como redactora de críticas de música y de danza en la revista online Bachtrack, así como en otras publicaciones académicas a través de reseñas y artículos.

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