TOP
Hippos, Zum-Zum teatre. Foto de: Jordi Rutlló

MIRADA DE MARGARIDA TROGUET

GESTIÓN ESCÉNICA CURATORIAL

Obrador 1

Muchas personas nos hemos acercado al hecho escénico precisamente desde la práctica artística; las ganas de subir al escenario y la ignorancia e inconsciencia de la juventud me permitieron vivir esa experiencia justo a finales de los años setenta y principios de los ochenta. El primer obrador a menudo es un local de ensayo donde se articula un proyecto. El llamado teatro independiente me abrió las puertas al mundo de las otras dramaturgias; un mundo más extenso, más amplio, más comprometido, más singular, más político y más inquietante…

Acercarse a las artes escénicas cuando las administraciones locales estaban empezando a tener voz democrática, cuando parecía que todo sería posible porque todo estaba por hacer, cuando los ayuntamientos del país empezaban a comprar los teatros de las entidades que habían luchado durante tiempo por mantener viva la cultura y el arte en espacios convertidos en símbolos de identidad y donde las prácticas culturales y artísticas eran un acto de resistencia, de compromiso político y de pertenencia; y esas prácticas eran también un acto revolucionario, transgresor y un pasaporte hacia la libertad.

En el mismo momento en que los nuevos planes urbanísticos rediseñaban ciudades, las antiguas fábricas e infraestructuras industriales, atrapadas en los nuevos centros  urbanos; artistas y activistas y, a menudo, los propios ayuntamientos adquirían estas naves y las rehabilitaban para usos culturales y artísticos. Fábricas, naves, mataderos, almacenes, e incluso granjas, se convierten en espacios donde otros rituales toman las riendas de las prácticas artísticas, la participación, la creación y la exhibición artística y escénica. Es la época de las nuevas estéticas, compañías como Comediants o La Fura dels Baus, creadores como Iago Pericot o Carlos Santos… ¡y una lista inacabable!

Pronto me di cuenta que “las tablas” no eran mi destino, que la interpretación o la dirección escénica eran solo la parte visible de un iceberg muchísimo más grande, más complejo, más diverso, también creativo, y a menudo con nuevas profesiones aún por nombrar, etiquetar y epigrafear.

Es la época de la animación sociocultural, de la sensibilización y la participación en proyectos para reafirmar la identidad y el compromiso con el hecho artístico y la pedagogía se convierte en un puente para acercar las teorías, las técnicas y las prácticas. En Lleida, en 1981, fundamos el Aula Municipal de Teatre con compañeros del grupo de teatro independiente. Un centro en activo y que ahora cuenta con cursos del CFGS, Ciclo Formativo de Grado Superior de Técnicas de Actuación Teatral.

Querer aprender es un destino inacabable e inalcanzable, por eso empezó a atraerme la idea de la gestión cultural como una profesión “en construcción”. En 1989 la Universidad de Barcelona crea el Máster de Gestión cultural (1) y es en el año 1993 que postgraduados de este Máster crean en Cataluña la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural (2). Es a través de la formación continuada y de la incorporación a la asociación de profesionales de la gestión cultural donde aprendo “los intríngulis” de la idiosincrasia de la gestión.

Obrador 2

Con esta mochila empiezo mi camino como directora de un teatro público, el Teatre Municipal del Escorxador de Lleida. Un teatro de titularidad y gestión pública. La gestión de un teatro público a finales de los años noventa se entiende desde una dirección única que abarca del mismo modo lo gerencial y lo artístico, es decir el Excel y el Word. Esta combinación obliga a ampliar los conocimientos en los aspectos específicos de los procedimientos administrativos, contractuales, jurídicos, de gobernanza, de recursos humanos, etc, etc, de la administración local. Conocer los límites del sistema público para poder desarrollar una gestión que sea útil a los artistas y a la ciudadanía.

La gestión escénica en el sistema público me ha permitido desarrollar proyectos siempre en dos direcciones: por un lado, todas aquellas ideas y programas que permiten poner en el centro al artista, al creador; y, por otra parte, los programas que vehiculan procesos de participación para la ciudadanía a través de la dinamización y las prácticas artísticas.

La programación es la parte más visible de un equipamiento escénico público porque arquitectónicamente está pensado para la exhibición, pero es la parte más efímera y posiblemente la menos consistente del rico proceso de la gestión escénico-creativa. Comprar espectáculos y vender entradas es una tarea mecánica que casi siempre alimenta al Excel del número de entradas vendidas, del precio de la butaca respecto al caché del espectáculo, del número y ranking de popularidad de los intérpretes. Aspectos importantes, sin duda, pero, para nada, emocionantes.

Tejer relatos con los artistas e implicar a los espectadores a través de los procesos de investigación, creación y producción, resulta mucho más fructífero, crea mucho más poso y la experiencia se instala en el hexágono Práctica, Participación, Pertinencia, Complicidad, Conocimiento y Creatividad. Un hexágono que tiene en el centro a los artistas y a los espectadores. En esta época desarrollamos programas como “Avui no hi ha funció” (Hoy no hay función), “Anem a ca l’Artista” (Vamos a casa del artista), etc, en una voluntad de acompañar los procesos creativos de los artistas e implicar y hacer cómplices a los propios espectadores.

Obrador 3

Pero somos movimiento y como dijo el filósofo “un día sin bailar es un día perdido”, así que en el 2015 inicie un proyecto personal fuera de la administración local, fuera del sistema público, un proyecto de comisariado, curaduría y acompañamiento escénico. Un proyecto que se va gestando desde la voluntad de generar contenido y complicidades alrededor del creador y de la pieza artística.

“Y ahora, ¿a qué te dedicas?” me preguntan a menudo. Y para explicarlo cito tres proyectos que son la columna vertebral de esta nueva etapa profesional. El Pro365/SISMO, el FEM DANSA y el proceso de acompañamiento del espectáculo Hippos de Zum Zum y Quim Bigas.

El Pro365/SISMO (3) es un proyecto liderado por el Festival Sismògraf de Olot y forma parte del Plan de Impulso de la Danza de Catalunya. Un proyecto que, en las tres ediciones, ha acompañado a programadores/as y directores/as de teatros y festivales a entretejer a través de herramientas y aportaciones del equipo curatorial un relato de aproximación a las piezas y los creadores de danza, una reflexión sobre el proceso creativo y una implicación y compromiso entre artistas y gestores. Coordinar este proyecto y generar contenidos con un equipo de lujo formado por Tena Busquets, Cristina Alonso, Quim Bigas, Anna Giribet, Salut Tarruell, Ramon Giné y David Climent, me ha permitido entender cómo y por a qué son imprescindibles los puentes que acerquen las personas que se dedican a la gestión y a las que se dedican a la creación.

La gestión escénica debe desinstalar el Excel de su modus operandi y acercarse de forma orgánica al proceso de escucha de la investigación y creación de los artistas para poder establecer, a través de ellos, un buen diálogo con los espectadores.

La coordinación del proyecto Fem Dansa es otro de los ítems de satisfacción personal en esta aventura de ser profesional independiente en el ámbito de la gestión escénica. Fem Dansa es un proyecto liderado por la Asociación de Profesionales de la Danza de Cataluña (APdC), vinculado también al Plan de Impulso de la Danza, que acompaña a técnicos municipales a desarrollar un proyecto de programación, de mediación y de prácticas en el ámbito de la danza y las artes del movimiento. Un incentivo para aumentar la programación de espectáculos, aumentar la complicidad con las comunidades y favorecer el ejercicio de prácticas con los artistas que forman parte del programa. La clave del proyecto reside en acompañar a los técnicos de cultura, los programadores de los ayuntamientos y a los políticos a ir más allá del ejercicio de relacionarse con los artistas a través de la compra de sus espectáculos y conseguir otras complicidades con las comunidades.

La pieza de vídeo-danza (4) creada por Anna Rubio en Sant Pere de Riudebitlles ilustra

la motivación de este proyecto que requiere otras formas de relación con los artistas, en este caso, favorecer y producir un encargo, una pieza no escénica. El “encargo” como dispositivo de emprendimiento en la gestión desde un pequeño municipio.

Pero también, para sacar adelante este proyecto, fue imprescindible contar con los profesionales que lideran la APdC: Cèsar Compte, Aina Bujosa, Gemma Daban, Sandra Bogopolsky, Martín Zaragüeta y, el presidente, Xevi Dorca. Estos profesionales, a los que admiro, cumplen con el perfil de las tres “ces” de la gestión: el compromiso, la confianza y la complicidad.

Ramon Molins, el director de la compañía Zum Zum Teatre (5) me pidió ayuda porque quiere presentar un proyecto a las ayudas trienales del Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC), y para ello pensó que uno de los espectáculos del proyecto sea de danza y de calle, el cual él no dirigiría, pero sabía que se iba a tratar de unos hipopótamos que, con apariencia pesada, resultaran ligeros, que demostraran que las apariencias engañan y así no arrastrarnos por juzgar esas apariencias…

Es a partir de esta idea, que imaginamos un prototipo de proceso de precreación y preproducción, basado en establecer complicidades. Imaginar los componentes de este proyecto, es el primer ejercicio de este acompañamiento comisariado. Imaginar las personas que, visibles o invisibles, deben formar parte del proceso y del proyecto. El primer pilar de la propuesta es el nombre del coreógrafo. Propongo a Quim Bigas. Y, Ramon Molins, en un ejercicio de confianza, acepta y le encarga la dirección de la pieza, mientras seguimos configurando el equipo artístico a partir de la intuición del director de la compañía y empezamos a buscar las complicidades de los directores y directoras  de festivales, plataformas y teatros donde entendemos que nuestra pieza puede construir relato ético y estético. Es así como conseguimos los compromisos de Fira Tàrrega, Festival Sismògraf, Festival Fiet, Festival TNT, Festival El Més Petit de Tots, L’Estruch y La Mostra de Igualada. Empezar a ensayar una pieza contando con el compromiso de 6 festivales y una fábrica de creación y residencia elevó nuestra responsabilidad y exigencia artística.

Las conexiones, posibles e imposibles, son los hilos que debe imaginar y posibilitar el profesional que se dedica a la curaduría y el acompañamiento en los procesos creativos.

Foto: Amintiri din Copilarie, Bucarest

“Ah, de acuerdo, pero entonces no eres ni artista ni creadora, ¿verdad?” No, no soy artista, soy gestora escénica curatorial, facilitadora, mediadora, curadora, gestora, comisaria… pero la mía es también una actividad creativa.

Hemos citado un hexágono con los artistas y los espectadores en el centro, pero también podemos proponer otro hexágono con la gestión escénica en el centro y bordeado por las seis caras con la Democracia Cultural, la Democratización de la Cultura, la Mediación, la Participación, el Acceso y la Curaduría.

La gestión escénica curatorial, en cualquiera de sus vertientes, se va moldeando y reformulando siguiendo e investigando sobre los lenguajes y los códigos que proponen los artistas en sus piezas escénicas y otros dispositivos. Hablamos de otros dispositivos porque, cada vez más artistas, proponen miradas más amplias, más interdisciplinares, más caleidoscópicas, para un mismo proyecto-mater.

Siempre he imaginado la vida profesional como un obrador, un laboratorio donde los dos hexágonos juegan a posibilitar combinaciones posibles y probables; imposibles e improbables. Aprender y olvidar al mismo tiempo para volver a reaprender. Crear nuevos hexágonos y buscar profesionales, personas capaces de formar parte de los equipos creativos. Éste es el reto. Las artes escénicas y la gestión escénica curatorial son exactamente eso: ensayos y errores, ensayos y éxitos. Un proceso que se convierte en una oportunidad única. Y esa oportunidad me sigue provocando “mariposas en el estómago”.

. (1) Video “30 anys de Gestió Cultural 1989-2019”, Màster UB

. (2) https://gestiocultural.org/historia/

. (3) Proyecto Pro365/SISMO en FaberLlull 2021

https://faberllull.cat/ca/residencia.cfm?id=40284&url=pro-365.htm

. (4) Video “L’aigua ets tu”, Anna Rubio i Quico Tretze. Sant Pere de Riudebitlles. Fem Dansa 2020

. (5) “Hippos” de Zum Zum Teatre & Quim Bigas

Margarida Troguet i Taull. 31 de marzo de 2021

Perfil del autor
Margarida Troguet i Taull

Después de trabajar durante 17 años en la administración pública como directora del Teatro Municipal del Escorxador de Lleida ha emprendido un proyecto personal como gestora escénica curatorial y comisaría independiente en el ámbito de las artes en vivo. Desarrolla contenidos, curadurías y acompañamientos alrededor de los proyectos artísticos de creadores y de estructuras escénicas. Es vicepresidenta del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts de Cataluña, CoNCA.

Después de trabajar durante 17 años en la administración pública como directora del Teatro Municipal del Escorxador de Lleida ha emprendido un proyecto personal como gestora escénica curatorial y comisaría independiente en el ámbito de las artes en vivo. Desarrolla contenidos, curadurías y acompañamientos alrededor de los proyectos artísticos de creadores y de estructuras escénicas. Es vicepresidenta del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts de Cataluña, CoNCA.

Post a Comment