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SONOMA, autor foto: ©Alfred_Mauve_La_Veronal_222

SONOMA DE CIA LA VERONAL

Tradición y  vanguardia

Sonoma

Compañía: La Veronal. Lugar de estreno: Sala Martín y Soler del Palau de les Arts. Fecha de estreno: 12 de marzo de 2021. Fecha de la crítica: 16 de marzo de 2021.

La Veronal es una de las grandes compañías de danza internacionales. Deberíamos sentirnos orgullosos de que su director y coreógrafo sea valenciano, el ontiñentino Marcos Moreau (1982), el Premio Nacional de Danza más joven, cuando lo obtuvo en 2013, formado entre Valencia, Barcelona y Nueva York. Y ‘Sonoma’, su nuevo trabajo exhibido en la sala Martín y Soler del Palau de les Arts, refrenda su creatividad, gusto estético, competencia artística e ingenio creativo.

Concebida durante el confinamiento de hace un año,  Moreau ha tomado el personaje de Luis Buñuel partiendo de la pieza creada en 2016 para el Ballet de Lorraine ‘Le surrealismo au service de la révolution’. La fascinación por el cineasta aragonés en la danza no es nueva ya que el grupo barcelonés Danat creó su coreografía ‘L’ull esbalaït (Homenatge a Buñuel) sobre su obra cumbre surrealista ‘Un perro andaluz’. Pero La Veronal va más lejos en ‘Sonoma’ al fusionar la Calanda tradicional, con raíces medievales, la tierra de Buñuel, y el París cosmopolita donde vivió, para poner plantear un bello imaginario oscuro entre la disciplina jesuítica tradicional representada por el folclore aragonés y la libertad encarnada en el surrealismo, con bellas imágenes en terrenos más propios del sueño que de la realidad.

El título de ‘Sonoma’ es un neologismo compuesto con la palabra del griego “soma”, cuerpo, y del latín “sonum”, sonido, alcanzando el significado de ‘cuerpo del sonido y sonido del cuerpo’. Pero también es un espacio californiano que en su lengua indígena significa “Valle de la Luna”. De esta forma, el sonido, el cuerpo y la nocturnidad se encarnan en el universo femenino, donde mejor se ha refugiado la tradición y a su vez existen mayores posibilidades de liberación. Son ellas las que “dan a luz”, como la luna a las noches: dan vida desde sus entrañas descubriendo el misterio de crearla rompiendo la oscuridad con el grito, el movimiento y el cuerpo. De esta forma, Moreau crea un universo donde lo surreal nace de la fusión entre la imaginación y la realidad buscando la belleza estética a partir de una serie de secuencias donde el grito visceral, el canto y los guiños al absurdo se suceden como microcosmos a  la búsqueda de un todo compacto.

SONOMA, autor foto: ©Anna_Fàbrega_0269

Esta vez La Veronal acude mínimamente a su conocida danza kova, esa herramienta que descodifica la composición del cuerpo desde la improvisación creada por Moreau hasta darle un lugar en la historia teórico-práctica de la danza. El montaje opta por la coreografía coral y grupal donde la individualidad resulta arrinconada o alejada, en ocasiones por necesidad temática de la escena: la diferencia está lejos del pensamiento colectivo y es un resorte personal para lo positivo y lo negativo. Si hay alguna individualidad, donde sí se aprecia esa descodificación del cuerpo, suele ser aislada del grupo. La estructura de ‘Sonoma’ es un collage de escenas que conforman el universo de imaginario colectivo. Los conjuntos alcanzan complejidad en las coreografías de ciempiés de precisión absoluta, gemidos, lamentos y canto.

Las asociaciones y movimientos conjuntos y correlativos impresionan en la formación de figuras de gran belleza desde ese comienzo donde las intérpretes irrumpen como autómatas teledirigidas, conseguido gracias a las largas faldas folclóricas, girando con las cuerdas alrededor de la cruz. Ellas cargas con el peso de la tradición de raíz católica escenificando la pasión de Cristo mientras recitan las “Bienaventuranzas” del Evangelio según San Mateo en francés, bien subtituladas, como canto a quienes no actuaron como se esperaba de ellos. Esta tradición transmitida de madres a hijas, entre velos negros y trenzados de pelo mutuos, genera limitaciones a enterrar (ahí están las viejas cabezudas de negro).

El surrealismo parisino encenderá la liberación: las grietas de la tradición dejan paso a imaginarios del ensueño. Estallan los abismos hasta llegar a lo irracional, el hombre sin cabeza de Magritte, la reflexión frente al cuadro de Brueghel y la música con remembranzas a Debussy, rubricado por un nuevo texto con notable reivindicación femenina porque el surrealismo puede conducir a los conceptos revolucionarios, rúbrica de los textos creados por El Conde Torrefiel, La Tristura y Carmina Sanchis, con dramaturgia hábil y sensitiva de Roberto Fratini. Todo para llegar a un explosivo final con los bombos  de Calanda.

Los momentos mágicos se suceden gracias a las magníficas intérpretes con tanto movimiento como danza, con sólidos y resueltos movimientos. Lorena Nogal, Marina Rodríguez, Sau-Ching Wong, Ariadna Montfort, Núria Navarra, Àngela Boix, Laia Duran y Anna Hierro, también firman junto a Morau la coreografía. Sus convulsiones tienen puntos de enorme dificultad, como en la escena donde es coronada una de ellas, todas ataviadas con tocados de gladiolos, presentes en sus bodas pero también en sus sepulturas. Las intérpretes, habituales en la compañía y muchas de ellas valencianas, son un prodigio técnico y transmiten la belleza exigida por la obra. Y no lo tienen fácil con el precioso vestuario de Silvia Delagneau, estético y funcional a la vez con atavíos folclóricos o complejidades máximas para que una falda alcance vuelo, por ejemplo. En pocas creaciones tiene tanta importancia. Tampoco el desarrollo sería posible sin la potencia de la música y del espacio sonoro diseñado por Juan Cristóbal Saavedra, partitura poderosa con reminiscencias entre la música clásica, el folclore y las nuevas tendencias, y la escenografía con pantallas, cajas y una plataforma móvil superior con una iluminación llena de oscuridad, salvo momentos de claridad o rojizos, de Bernat Jansà.

La hermandad entre cuerpo y sonido nos ha regalado uno de los mejores trabajos de La Veronal. Es una delicia para los sentidos y un prodigio imaginativo voraz. Llega más lejos que la actual danza de base étnica porque su fuerza reside en la plasticidad y en la investigación de posibilidades de indagación en las profundidades del imaginario colectivo para construir el enfrentamiento entre tradición y vanguardia con un sentido entre el peso folclórico y el sueño. Sobresaliente que mereció el aplauso colectivo del público en pie.

FICHA TÉCNICA

Dirección y coreografía: Marcos Morau. Intérpretes: Lorena Nogal, Marina Rodríguez, Sau-Ching Wong, Ariadna Montfort, Núria Navarra, Àngela Boix, Laia Duran, Anna Hierro y Alba Barral. Texto: El Conde de Torrefiel, La Tristura i Carmina Sanchis. Dramaturgia: Roberto Fratini. Vestuario Silvia Delagneau. Espacio escénico e iluminación: Bernat Jansà. Sonido: Juan Cristóbal Saavedra.

Perfil del autor
José Vicente Peiró

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

Doctor investigador por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y actualmente crítico literario y de Artes Escénicas del suplemento cultural “Palabras” del diario valenciano Las Provincias. Es presidente de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana desde 2005, vicepresidente de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, vocal de la Asociación Española de Críticos Literarios, y miembro de la Academia de las Artes Escénicas Españolas. Ha sido jurado de los premios institucionales valencianos más importantes y premios nacionales como el de la Crítica o el de Literatura Dramática. En el ámbito de la Literatura Hispanoamericana, materia en la que ha publicado entre otras obras, Las músicas de Cortázar. Dentro de la Literatura Paraguaya, Artículos Literarios, La narrativa paraguaya actual (1980-1995), La venganza imposible, y en 2018, Sobre narrativa paraguaya: siglos XX y XXI, junto a la profesora Teresa Méndez-Faith, XI, además de diversas ediciones críticas como la dedicada a la novela Mancuello y la perdiz de Carlos Villagra Marsal para la Editorial Cátedra, además de participar en numerosos congresos con ponencias sobre el tema. Es miembro del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana desde 1992 y de la Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. He ejercido la docencia en la Universidad de Valencia, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y en la Universidad Jaime I de Castellón. Su último libro es De un crítico de Las Provincias (o de provincias), dedicado al teatro valenciano entre 2014 y 2017.

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