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EDITORIAL

Presentamos aquí el número 13 de la revista Red Escénica, dedicado a una cuestión tan amplia y compleja como es la memoria. Antes de continuar, quisiéramos agradecer el esfuerzo y dedicación de todas las personas que, de una manera u otra, han colaborado para hacer posible esta publicación en unos momentos tan poco favorables para la reflexión lúcida y pausada.

Cuando comenzamos a pensar en este número estuvimos buscando el enfoque adecuado para un contexto tan virulento como el presente.  Agotados como estábamos del insoportable ruido mediático al respecto del virus, decidimos que sería oportuno desligar la revista de la actualidad, al menos de esa actualidad que martilleaba –¿cincelaba?- nuestra percepción a través de periódicos, radios y televisión, pregonando la utilidad del miedo, convertido durante aquellos y estos días, en el fiel guardián de confinamientos, distancias sociales y otros experimentos enmascarados.

No queríamos vincular la memoria a esa actualidad, así que lanzamos una propuesta algo ambigua que hablaba de una memoria encarnada, o dicho de otra forma, nos proponíamos ligar entre sí discursos sobre el cuerpo y la memoria con la esperanza de encontrar en las reflexiones ajenas, algún antídoto al ruido impuesto, o garantizarnos, al menos, la nutritiva sensación de un respiro.

Y fue así, a partir de esta memoria encarnada, que fuimos convocando a investigadoras y artistas, comprobando artículo tras artículo, que existen multitud de aproximaciones hacia ese fenómeno cada vez menos biológico que es la memoria.

Queríamos alejarnos de esa idea de memoria como proceso perfecto para fijar y revindicar para la historia o el mercado, recuerdos, gestos o vidas. Deseábamos, este era nuestro plan secreto, convocar a personas que hablaran de la memoria como un proceso inevitablemente inscrito en nuestros cuerpos y por lo tanto, contingente, amoral, efímero y salvaje… una memoria con vocación de descarrile, inescrutable y extraña… una memoria obstinada en desplazarse solamente a partir de sus fallos… de su imprevisibilidad… de sus huecos. Una memoria activadora de un proceso inagotable de inacabamientos.

Frente a toda aquella actualidad de programática difusión del miedo, frente a todo aquel despliegue empecinado en la fijación de conductas, frente a la compulsiva aceleración del vaciado, digitalización y control de nuestra experiencia del mundo, necesitábamos leer más sobre esa memoria que viaja entre tiempos, base de cualquier proceso imaginativo, una memoria que como un cuerpo, baila, se agita y  de pura fricción con el aire, atrae hacia sí  cuerpos extraños, portadores de otras memorias, de otras posibilidades. 

Y así surgió este número, pensando que nuestra necesidad podría ser la de otras personas. Y poco a poco se fue fraguando la posibilidad de leer esta revista, de la que se desprenden algunas apasionantes reflexiones para comprender mejor los inevitables y en ocasiones contradictorios vínculos entre memoria y artes escénicas.

Esperamos sinceramente que disfruten de todas las contradicciones, puntos de fuga, fricciones y maravillosas sorpresas que depara una revista hecha con todo el cariño, y que en este número se rinde ante los misterios de una memoria encarnada, que pese a carecer de cualquier ambición de totalidad, reivindica el derecho a ser enteramente leída. 

Perfil del autor
Rafa Casañ

Tras sus inicios como dramaturgo y su participación en el consejo de redacción de la revista ACoTaciOneS en la Caja Negra decide encaminar su carrera hacia el campo audiovisual especializándose en el campo documental en el que compagina su faceta de guionista con la de director y productor.

Tras sus inicios como dramaturgo y su participación en el consejo de redacción de la revista ACoTaciOneS en la Caja Negra decide encaminar su carrera hacia el campo audiovisual especializándose en el campo documental en el que compagina su faceta de guionista con la de director y productor.

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