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MIRADA DE ÓSCAR CORNAGO Y BEATRIZ CATANI

El artículo que nos proponen Beatriz Catani y Óscar Cornago es un lúcido ejercicio de cómo aproximarse a tu propio archivo sin fijarlo en el intento. Para ello, Beatriz propone y expone materiales, retazos de vida y obra, a la mirada y comentarios de Óscar. Juntos traman así un artículo repleto de latencias y guiños cómplices propios de todo buen diálogo en el que la naturaleza del documento, lo documental o el archivo es profundamente cuestionada.

Estos materiales forman parte de una conversación abierta con el archivo de la dramaturga y directora argentina Beatriz Catani construido en torno a su propia obra. Para diferenciar mis intervenciones de los materiales de su archivo, estas primeras irán en cajas grises.

Esto es un ejercicio de memoria que involucra las obras que escribí desde Cuerpos abanderados (1998) a Cosas como si nunca (2018) y a las personas que las constituyeron. Es una invitación a leer el pasado reciente a través de ficciones, o aún más del recuerdo de esas ficciones, a través de la mirada de veinte años (1998-2018) traída sesgadamente por algunas personas de los grupos de trabajo de las obras, o vinculadas a ellas de algún modo: artistas, equipos, público, allegados, gestores. La memoria del mundo que sostiene las obras.

Paseo la mirada por estos documentos, deteniéndome en algunas imágenes o textos, el rostro de Menem fumando, las impresiones de algún espectador, una foto de un grupo de chicas, que resultan ser las actrices de la obra… Algunos materiales los reconozco; he seguido una buena parte de la obra de Beatriz. Pero tampoco son estos los que más me interesan. Me llaman más la atención los que intuyo por los márgenes del archivo, sin tratar de entender cómo han llegado ahí o qué relación guardan con la obra.  Sospechas que detrás de todo debe haber una lógica que se te escapa. Pero te da lo mismo. Impresiones, detalles, miradas. ¿Es esto lo que queda de una obra?

FICHAS PÚBLICO

Obra: Cuerpos A banderados

Sala Año: El Escudo, 1998/99

Pagó entrada: Sí. Fue acompañada: No. Guarda el programa: Sí. 

Aplauso: Primero silencio espasmódico, después no sé. 

Qué escena recuerda: La mujer de gris tirando humo a las ratas.

Algún pasaje quedó en su pensamiento: El hombre muerto desnudo. Nunca se movió. Y las ratas, el chirrido de las ratas.

Lo llevó a leer o alguna otra búsqueda: Edgar Alan Poe y Lovecraft son las imágenes que me vienen a la mente.   

Escriba una frase: Ratas, humo, cigarros, penumbras, disrupción… siempre desnudo. Tobogán, mujeres, traje gris…    

Imagen del primer programa de mano.

Se me viene a la cabeza una cita de William Gadis que utilicé para otro proyecto de archivo: “¿Qué queda del hombre cuando la obra está acabada sino escombros de disculpa?”. Me parece un juicio cargado de culpa, muy de hombre. Me pregunto si esta necesidad de tener que cargar con el mundo es del ser humano en general, o está construido desde la mirada masculina.

¿No es preferible habitar nuestra condición de fantasmas, como si por algún azar en cualquier momento fuéramos a encontrar nuestra propia imagen en este archivo, o la de alguien con la misma mirada que vivió en algún pasado.

El guardapolvo, el cigarrillo, los ventiladores, el pelo, la línea en la pared, la mujer sin cabeza y sin un brazo, la mirada.  (El instante de alejar el cigarrillo de la boca). Un orden.

Los cables, la cola de la rata, el humo, las arrugas del uniforme, el movimiento de las aletas del ventilador. El zig-zag de la regla.


Carlos Saúl Menem, Presidente de la Argentina. Fotografía de Víctor Bugge (fotógrafo oficial de Presidencia), tomada el día que se conocieron los indultos a los comandantes de las juntas militares que gobernaron el país durante la dictadura.                                                     

La mirada perdida, el pelo sobre la cara, (el instante de llevar el cigarrillo a la boca), el ceño contraído. El cuello da la camisa, las uñas, el anillo. El distanciado gesto del cine. La ficción. El vacío.

Esta historia comienza con Cuerpos A banderados (1998) y terminaría hipotéticamente con Cosas como si nunca (2018). Pero esto es solo una ficción operativa (que el sociólogo Buonaventura de Souza Santos llama la monocultura del tiempo lineal y el rigor de un sentido que se impone como el único posible), para sostener otras posibilidades de sentido dentro de este laberinto temporal. El archivo, como ejercicio de reconstrucción imposible de eso que llamamos pasado, no puede estar nunca acabado. Es incompleto como cualquier otro ejercicio de vida. Nos damos cuenta de esto tan pronto lo abrimos y nos sentimos interrogados por una mirada extraña que viene de algún lugar solo aparentemente lejano.

DEL TEXTO DE LA OBRA

-Una vez que consigamos el semen de Oli, lo inyectamos en un óvulo nuestro y una vez fecundado, es fácil, lo metemos en el vientre de ella, de Amina.

– No sé si entiendo.

– De ahí, ahí… extraemos esperma de Oli, del epididimo, unos tubitos que están atrás…

– De los huevos, decilo.

-… de ahí…

-No los toques tanto. Tanto, tanto…

-Se hace así… hay que apretarlos un poco, estimularlos. Darles un poco de calor… ¿Tanto? 

– Tanto… Bueno ya está, basta. Vamos al óvulo.

-¿Mío o tuyo?

-Mellizos.

-Descomprimir la uretra.

-¿Qué?

-Lo primero es hacer pis.

-¿Te parece?

– Agachate y dame la mano. Tranquila… psh, psh—.

-Pero necesitamos un médico, no nos queda tiempo… Decís pavadas… qué triste final, morir solas, acá, ignoradas, ahogadas de humo, sin que nadie lo sepa, sin rastros, sin pisadas, con la cabeza pelada y las piernas mordidas, en este encierro, destierro, perro…

– No te hagas la profunda…  Y meá.

El archivo nos convierte en ficciones de un tiempo pasado. En esa ficción buscamos una nueva capacidad de acción en el presente; no solo desde lo que ya hemos sido, sino de lo que podríamos haber sido. La historia se convierte en un jeroglífico donde estuviera cifrado el sentido de un porvenir.

Las dos ratitas vivas en el ensayo y el lugar de la rata muerta entre funciones de la misma semana.

El reto de un archivo es llegar a archivar lo que más se resiste a ser archivado. Llegar a archivar el presente desde el que se está construyendo. Su objetivo es captar no solo el positivo de la historia, sino también el negativo, lo que quedó por fuera de su objeto. Captar sus contextos, memorias incidentales, sombras y accidentes. En definitiva, se trata de utilizar el archivo como un instrumento para mirar el pasado y mirar cómo miramos, una especie de lupa de aumento para descubrir lo que ni siquiera sabemos que estamos buscando. El archivo se repliega sobre sí mismo. Por detrás de las imágenes, entre media de los textos, empiezan a surgir sombras, realidades y ensoñaciones. 

Las tres actrices. Tres miradas. Solo una mira a la cámara. La otra la esquiva. La otra baja los ojos. ¿A quién mira? 

La pared de pals al fondo advierte estar en el Teatro Princesa. 

Los pelos marcados –desprolijos- sobre las caras. Las uñas pintadas de la única mano que, casi, vemos completa. La mutilación del encuadre. El monograma en el guardapolvo beige. El último botón abrochado de la chaqueta verde agua. La camisa blanca levemente abierta. Las tres sentadas. Un estar.  

¿Fuera de la representación se goza más?   ¿O solo se sonríe diferente?  El cartel indica un idioma que no descifro. ¿Quién sacó la foto? El cenicero a primer plano indica el paso del tiempo (ya no se fuma en espacios públicos). También el gesto dulce en la cabeza inclinada de la mujer de rosa (Vicky González Albertalli se ahorcó en el año 2016)

La simétrica relevancia del pelo. Las presencias. El gusto por Botero de Vicky, ¿Soy gorda? Y preguntas que no escuchamos más.  

 “Los desastres que marcan este fin de milenio son también archivos del mal; disimulados o destruidos, prohibidos, desviados, «reprimidos». Su tratamiento es a la vez masivo y refinado en el transcurso de guerras civiles o internacionales, de manipulaciones privadas o secretas. Nunca se renuncia, es el inconsciente mismo, a apropiarse de un poder sobre el documento, sobre su posesión, su retención o su interpretación. ¿Mas a quién compete en última instancia la autoridad sobre la institución del archivo? ¿Cómo responder de las relaciones entre el memorándum, el indicio, la prueba y el testimonio?”

Jacques Derrida, “Mal de archivo. Una impresión freudiana”. Trad. Paco Vidarte. Madrid, Trotta, 2997. En https://filologiaunlp.files.wordpress.com/2012/01/maldearchivo.pdf

2020. Agamben nos advierte que las consecuencias del aislamiento, al llegar ahora a la inhibición del acompañamiento de los familiares en los velorios y entierros, producen una absoluta novedad. Dice que esto no ocurría en la civilización Occidental desde Antígona.

AURORA: Perdonarte ¿qué?, específicamente ¿qué? Yo podría conseguir otro marido, otro hijo, pero otra hermana, otra hermanita ya no podría tener nunca.

AMINA: Eso me parece que lo leí en Antígona. (A ntígona, es raro, pero se semeja con Á ngeles).

AMINA: Pobre, no le va a quedar nada; ni foto. Nada. No sabés el pelo que tiene esa mujer, natural, voluminoso, mullido… es una pena…

AURORA: No, ni siquiera la foto…  el cuerpo se lo hubiesen sacado lo mismo.

AMINA: Pero la foto le correspondía, para la ceremonia…. eso se respeta. Todos se quedan con su par de fotos.

AURORA: Al final es más higiénico, ¿no?

Detrás de cada archivo hay un muerto, dice John Berger. Aunque seguramente serán más de uno.

Artículos periodísticos alrededor de Cuerpos A banderados

Dejar en suspenso el principio de autoridad de la historia, hacer sentir el vacío sobre el que se sostiene. En la densidad de ese vacío radica la potencia de un archivo para hacerse cargo no solo de lo que pasó, sino de lo que podría haber pasado o lo que podría estar pasando ahora. Su potencia remite a su capacidad de diálogo con las ausencias, con lo invisible, con lo que aun sin llegar a ser, no dejó de formar parte de la historia.

Perfil del autor
Beatriz Catani y Óscar Córnago

Beatriz Catani, dramaturga, directora de escena y docente teatral en la Universidad Nacional de La Plata (Buenos Aires – Argentina), ciudad en la que también vive, es autora de una compleja obra pensada al mismo tiempo desde la actuación, ámbito en el que comienza a trabajar a comienzo de los años noventa como actriz, y la escritura dramática, cuyos primeros resultados ya como dramaturga y directora fueron Cuerpos A banderados y Ojos de ciervo rumanos, dos obras que le bastaron para lograr el reconocimiento de los circuitos europeos. A estos textos siguieron Borrascas o Patos hembra, en los que continúa desarrollando un original imaginario de una rara condición poética, y sobre todo, Finales, que nace nuevamente desde una confrontación directa con los cuerpos y la actuación. Paralelamente ha desarrollado un teatro de tipo documental que experimenta con nuevas formas de situar la escena frente a la realidad, como Los 8 de julio o Los muertos, ambas en colaboración con Mariano Pensotti, o la ópera Gli amori d´Apollo e Dafne, estrenada en el Kunsten Festival des Arts de Bruselas.

ÓSCAR CORNAGO trabaja en el campo de la teoría cultural y las prácticas artísticas. Es científico titular en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid. Antes fue docente de literatura y lingüística española en el Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Estrasburgo y becario posdoctoral en el Instituto de Estudios Teatrales de la Freie Universität de Berlín. Ha dado cursos, talleres y conferencias en universidades, espacios de creación y centros culturales de Latinoamérica y Europa, y publicado numerosos libros, artículos de investigación y ensayos. Forma parte del equipo de investigación Artea, en cuyo marco ha trabajado en el Archivo Virtual de las Artes Escénicas y es profesor del Máster de Prácticas Artísticas propuesto desde esta plataforma.
Entre sus últimos libros destaca Ensayos de teoría escénica sobre teatralidad, público y democracia o Estrategias performativas en literatura, teatro, cine y televisión, también ha coordinado recientemente los volúmenes colectivos O teatro como experiencia pública y Tiempos de habitar. Prácticas artísticas y mundos posibles.

Beatriz Catani, dramaturga, directora de escena y docente teatral en la Universidad Nacional de La Plata (Buenos Aires – Argentina), ciudad en la que también vive, es autora de una compleja obra pensada al mismo tiempo desde la actuación, ámbito en el que comienza a trabajar a comienzo de los años noventa como actriz, y la escritura dramática, cuyos primeros resultados ya como dramaturga y directora fueron Cuerpos A banderados y Ojos de ciervo rumanos, dos obras que le bastaron para lograr el reconocimiento de los circuitos europeos. A estos textos siguieron Borrascas o Patos hembra, en los que continúa desarrollando un original imaginario de una rara condición poética, y sobre todo, Finales, que nace nuevamente desde una confrontación directa con los cuerpos y la actuación. Paralelamente ha desarrollado un teatro de tipo documental que experimenta con nuevas formas de situar la escena frente a la realidad, como Los 8 de julio o Los muertos, ambas en colaboración con Mariano Pensotti, o la ópera Gli amori d´Apollo e Dafne, estrenada en el Kunsten Festival des Arts de Bruselas. ÓSCAR CORNAGO trabaja en el campo de la teoría cultural y las prácticas artísticas. Es científico titular en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid. Antes fue docente de literatura y lingüística española en el Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Estrasburgo y becario posdoctoral en el Instituto de Estudios Teatrales de la Freie Universität de Berlín. Ha dado cursos, talleres y conferencias en universidades, espacios de creación y centros culturales de Latinoamérica y Europa, y publicado numerosos libros, artículos de investigación y ensayos. Forma parte del equipo de investigación Artea, en cuyo marco ha trabajado en el Archivo Virtual de las Artes Escénicas y es profesor del Máster de Prácticas Artísticas propuesto desde esta plataforma. Entre sus últimos libros destaca Ensayos de teoría escénica sobre teatralidad, público y democracia o Estrategias performativas en literatura, teatro, cine y televisión, también ha coordinado recientemente los volúmenes colectivos O teatro como experiencia pública y Tiempos de habitar. Prácticas artísticas y mundos posibles.

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