TOP
El arqueólogo forense René Pacheco Vila en Y los huesos hablaron . Foto de Lukasz Michalak para Conde Duque Madrid

MIRADA DE SOFÍA ASENCIO

Más de cuatro años después de su estreno, Sofía Asencio, cincuenta por ciento de esa Societat Alonso que forma junto a Tomás Aragay, vuelve su mirada sobre el espectáculo Y lo huesos hablaronun espectáculo que sí, habla de violencia y de desapariciones, pero especialmente, de aquellas violencias y desapariciones que, como parásitos invisibles, de generación en generación anidan en nuestros cuerpos y se extienden por toda la sociedad.” (https://doctoralonso.org)

Y ¿quién dará cuenta de todo esto? Los ratones…

Necesitamos olvidar para vivir.

Pero ¿cómo olvidar, o cómo digerir el plato que no me he comido y que me ha llenado el sueño de monstruos?

En la tabla humana de nuestros tres elementos hay: comerás, darás de comer a tus hijos y enterrarás dignamente a tus muertos. 

Estas tres cosas básicas, el sencillo acto de comer, concentrado en masticar lentamente mientras hueles aquello de lo que te llenas la boca, la acción de dar de comer, de alimentar, de poner el alimento en la mesa, en la boca o mano y el acto de enterrar, de honrar a la familia y los seres cercanos, de honrar el cuerpo con la mano y honrar la tierra depositando unos restos.

Es la memoria un resto. 

Cuando se exhuman cadáveres asesinados hace 80 años básicamente lo que se hace es remover la tierra, como explicaba René Pacheco Vila, arqueólogo forense de la (ARMH) Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en la obra “Y los huesos hablaron”:

            Una vez se acaba el trabajo científico llega el momento que siempre decimos que es el más importante de nuestro trabajo, que es el de entregarle los restos a sus familias para que los entierren allí donde ellos decidan, no donde decidieron en su día sus propios asesinos.

El arqueólogo forense René Pacheco Vila en Y los huesos hablaron . Foto de Lukasz Michalak para Conde Duque Madrid
El arqueólogo forense René Pacheco Vila en Y los huesos hablaron .

Digamos que esa es la parte que devuelve al humano a la tabla básica de los elementos, devuelve al hijo el padre y el padre le devuelve la oportunidad al hijo de ser el abuelo y no el hijo de mirada temblorosa; y al padre o madre muerto les devuelve la posibilidad de ser un muerto, un sencillo muerto.

Pero nos detenemos en aquello de que la memoria desaparece cuando removemos la tierra.

Cuando unos señores cual cirujanos escanean el terreno, todo el mundo se allega y comienza a hablar. Al hablar, todo se vuelve presente, se nos presenta, se comenta, se dice, y en ese decir se escucha la voz de todo aquel que pasa, los curiosos, qué importantes son.

Hay gente que es capaz de retener los detalles más pequeños, que captan sin esfuerzo movimientos y palabras, son personas imantadas porque los actos brillan ante ellas, podríamos decir que se inclinan para mostrar su mayor volumen.

Hipólito Patón intérprete de la obra “ Y los huesos hablaron” dijo en un ensayo: – Los huesos son la última resistencia del cuerpo a desaparecer.

Esa resistencia ósea de nuestra dentadura, que es la parte que nos muestra el animal que somos, es también la parte ósea del cuerpo que podemos tocar, que nos resulta fría y extraña y que usamos para dos movimientos, el de abrir y cerrar, el de comer y el de hablar.

El hueso resiste, espera su momento para hablar pacientemente porque el tiempo óseo es un tiempo que va a otro ritmo, que se comunica bien con las piedras porque el hueso es un fósil que llevamos dentro.

La única cosa bella y justa de aquellos cobardes actos asesinos es que el cuerpo quedó donde llegó su fin. El cuerpo escribió su última y terrible frase, bueno, el cuerpo del muerto y el de su asesino redactaron la misma estrofa y sí, ahí quedó y si se encontrara se podría quizá recordar el verso entero o completarlo. 

La más mezquina de las penas es la que condena a alguien a consagrar su vida a un sólo fin y en eso, desgraciadamente, víctima y verdugo andan juntos, por eso en las exhumaciones la catarsis es plena y alivia a todos.

Ojalá estuvieran prohibidos los monumentos. Esos monolitos que evocan una memoria fija impidiendo que esta se transforme una vez cerrado el rito, ojalá los monumentos fueran de obligatoria efimeridad, podrían estar hechos de grano o de hielo o cualquier cosa comestible. 

La muerte y la comida.

Recuerdo cuando fuimos a la carnicería a recoger los huesos de vaca y cerdo para la obra, el carnicero nos dijo que estaban prácticamente limpios, pero evidentemente no era así pues cuando los llevamos a casa estaban llenos de pedazos de carne que en varios intentos y con muchos errores técnicos, procedimos a quitar tardando semanas. Hubo una contra-alquimia mental que fue que esos huesos comprados en una carnicería, perfectos para el caldo, en leves instantes se convirtieron en cadáver, la carne fue tejido y el olor se instaló en la nariz y una angustia en la boca del estómago. Yo desde el principio no quise saber nada de ellos pero cuando veía a la noche a Lluc y Tomàs que volvían cual ingenieros del despiece, me producía una angustia insoportable, nos contaron después que si los hubiéramos enterrado bajo tierra seis meses, el proceso hubiera sido mucho más eficaz y sencillo.

Lluc Baños, escultor e interprete de la obra limpiando los huesos que después formaran parte de la obra.
Lluc Baños, escultor e interprete de la obra limpiando los huesos que después formaran parte de la obra.

Cuando estrenamos en el Festival Grec en el verano de 2016, en el Museo Arqueológico de Barcelona los gusanos saltaban por el escenario y yo llené el espacio de flores para mitigar el olor, aquellos huesos rebosaban vida.  

Un día dije que si los huesos hablaran hablarían de amor, era una suposición, o el deseo íntimo de que la justicia al final fuera eso, que el amor se encarnara en una clavícula o un sóleo.

Testimonio

TODOS: músculo, tendón, hígado, pelo, escápula, entraña, tobillo, oreja, bilis, esófago, costilla, cartílago…

Ll: Testa.

N: ¿Puedes repetirlo?

Ll: Testa.

R: Mento.

N: Testamento.

Ll: Moniato.

H: El moniato es invisible hasta que no escarbas.

Ll: Interrogar al moniato, hasta que dé respuesta.

H: El moniato sabe dónde está abajo.

R: Las brasas. El calor.

N: Por las brasas sabremos que hubo fuego.

Ll: Cocer, ablandar.

H: Bajo tierra no se distingue la noche del día.

N: La tierra.

Ll: La luz.

R: En un mundo donde todo está a la luz, no hacen falta los moniatos.

Ll: Vehiculo. Producto. Consecuencia. Punto de partida.

N: Siempre es humano.

H: El humano busca hacer una muesca en la culata de la rueda de piedra del tiempo.

Ll: ¿Puedes repetirlo?

H: El humano busca hacer una muesca en la culata de la rueda de piedra del tiempo.

R: Tiempo. Rueda. Calor. Calor, calor –ca-lor- lor-ca-lor-ca-lorca-lorca…

N: Doy fe de que esa mariposa un día fue oruga.

H: Doy fe de que estamos aquí ahora.

R: Sé que estuviste porque sé que estás.

H: ¿Dónde podríamos estar ahora mismo sino aquí?

N: En esta sala…

Ll: …acompañados por estos gusanos …

R: …testigos mudos de nuestra presencia.

Ll: Su sendero… su sendero es su huella.

H: En la contracción del lomo del gato.

Ll: Labio. Hueco. Barbilla. Hueco. Nuez. Hueco. Esternón. Hueco. Abdomen. Hueco. Ombligo. Hueco.

H: Testimonio es abrir un hueco en la realidad.

Ll: Delimitar un hueco en la realidad.

N: Hablar del hueco desde el hueco.

Ll: Alargar el brazo y girar.

N: Todos hemos sido testigos de maravillas y barbaridades.

Ll: Y ¿quién dará cuenta de todo esto?

TODOS 3 veces: Y ¿quién dará cuenta de todo esto? (cantado cual monjes)

Ll: Los ratones… 

(Fragmento de una excavación de la palabra Testimonio hecha por Lluc Baños, Hipólito Patón y Sofía Asencio para la obra Y los huesos hablaron)

La memoria, el proyecto, la Historia, el olvido y el abandono.

El pasado y futuro de nuestro trabajo burocrático funciona por un error de percepción que lo convierte en oxímoron.
A lo que hacemos antes de pensar el trabajo lo llamamos proyecto y lo que hacemos después de generar la obra lo llamamos memoria. El proyecto es una potencia que se lanza a un futuro y la memoria se entrega cuando el trabajo ya se ha realizado como modo de justificar las acciones y presupuestos del proyecto. Lo que suele ocurrir es que como es un sistema ya sabido, uno realiza la memoria mientras está haciendo la obra y al trabajo lo sigue llamando proyecto cuando ya está acabado. Se produce un tiempo burocrático, un procedimiento que no proceso porque el proceso necesita ser olvidado o dicho de otra manera, necesitamos abandonar la idea de proyecto y de memoria de proyecto. El objeto artístico con suerte sobrevive a esa vida “ficticia”, a esa “narración” gracias a los errores que cometemos que generan un movimiento involuntario y por ende nos salva de la Historia.

Perfil del autor
Sofía Asencio

Sofía Asencio es coreógrafa. Entre 1989 y 1993 estudia danza contemporánea en el Institut del Teatre de Barcelona al tiempo que participa en la revista musical con las compañías de Tania Doris y Lita Claver La Maña; y en el Music Hall La Belle Epoque. Más tarde, trabaja con Vicente Sáez, Lanonima Imperial, Mudances y Cía. ACTA, y en 1998 entra a formar parte del colectivo General Eléctrica. En 2000 crea junto a Tomàs Aragay la Societat Doctor Alonso, compañía escénica y plataforma de investigación y producción de espectáculos en complicidad con otros artistas e investigadores. De 2003 a 2011 dirige junto a Ernesto Collado y Tomàs Aragay el colectivo Cèl•lula, responsable del festival MAPA, de la colaboración en programaciones como la del ciclo Contraban en el Teatre Jardí de Figueres y del comisariado para Escena Plural en el Teatre la Mercè de Girona.

Sofía Asencio es coreógrafa. Entre 1989 y 1993 estudia danza contemporánea en el Institut del Teatre de Barcelona al tiempo que participa en la revista musical con las compañías de Tania Doris y Lita Claver La Maña; y en el Music Hall La Belle Epoque. Más tarde, trabaja con Vicente Sáez, Lanonima Imperial, Mudances y Cía. ACTA, y en 1998 entra a formar parte del colectivo General Eléctrica. En 2000 crea junto a Tomàs Aragay la Societat Doctor Alonso, compañía escénica y plataforma de investigación y producción de espectáculos en complicidad con otros artistas e investigadores. De 2003 a 2011 dirige junto a Ernesto Collado y Tomàs Aragay el colectivo Cèl•lula, responsable del festival MAPA, de la colaboración en programaciones como la del ciclo Contraban en el Teatre Jardí de Figueres y del comisariado para Escena Plural en el Teatre la Mercè de Girona.

Post a Comment