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MIRADA DE RAMON ROSELLÓ

EN TORNO AL TEATRO UNIVERSITARIO (O LA MEMORIA DE UN ANTIGUO DIRECTOR DEL AULA DE TEATRO)

Memoria 1. De cuando éramos más jóvenes. Empezamos la memoria con Ramon Rosselló, uno de los padrinos de la revista desde su nacimiento. El teatro universitario llenaba secciones en nuestros primeros números por lo que necesitamos iniciar este número sobre la memoria hablando del teatro universitario y nunca mejor que con uno de los artífices de la “Movida escénica universitaria”.

Llevo más de 25 años enseñando historia del teatro, análisis de textos dramáticos y crítica teatral en la Universitat de València, concretamente desde el Departament de Filologia Catalana. Durante 8 años, desde 1994 hasta 2002, además, fui el director de la denominada entonces Aula de Teatro (hoy de Artes Escénicas). Esta aula artística, vinculada al Vicerectorat de Cultura, llevaba consigo la gestión de la Sala Palmireno, un espacio escénico singular, hoy desafortunadamente desaparecido, que estaba ubicado en la actual Facultat de Geografia i Història, en un edificio que en aquellos años también acogía la Facultat de Filologia. Entre 2002 y 2008, junto a mi colega Maria Conca, pusimos en marcha un grupo de teatro universitario llamado La Trapa.

Recuerdo estos datos para contextualizar el origen de lo que serán mis palabras, escritas con motivo de una celebración que me alegra de manera especial, los 20 años de una revista teatral  nacida en ese mismo contexto que acabo de resumir, la cual fue creada por gente a la que me une una larga amistad y un aprecio enorme. Así pues, estamos hablando de vida universitaria y teatro, desde diferentes posiciones y actividades, un territorio que a lo largo de estos más de 25 años ha sufrido un cambio considerable, posiblemente en un sentido diferente al que nos hubiéramos imaginado algunos a comienzos del nuevo siglo.

Como es bien sabido, memoria e historia no siempre encajan a la perfección. La memoria, tema que nos propone la coordinadora, Rosa Molero, abre un cajón que guarda de manera caprichosa algunos recuerdos y deja de lado otros hechos, quién sabe por qué, lo cual puede no hacer justicia a lo que algo fue para otros. Quizás lo que surge con mayor fuerza en mi memoria sea el recuerdo de la vitalidad que en aquellos años vivía el teatro universitario o, mejor dicho, la efervescencia de los grupos universitarios de teatro, sobre todo si comparamos esa situación con la actual. Eso quiere decir que, a diferencia de lo que ocurre a día de hoy, era habitual que en las facultades hubiera grupos de teatro, algunos con una vida efímera y otros con una trayectoria de mayor envergadura.

En la Facultat de Filologia, en la que estudié y ahora trabajo (aunque con un nombre ampliado y en un edificio diferente), existía un grupo llamado L’Eina Teatre, creado en 1991 bajo la dirección de Pep Sanchis, en unos años en los que el profesor Nel Diago ocupaba la dirección del Aula de Teatro. Ese grupo, que centraba su actividad en la Sala Palmireno, fue mi primer contacto con el teatro universitario. En 1994 Pedro Ruiz fue nombrado rector y Toni Tordera ocupó el cargo de vicerector de Cultura, el cual me ofreció ser el nuevo responsable del Aula de Teatro. Y dije sí. Diría que fue una apuesta arriesgada dada mi inexperiencia en el sector escénico, más allá de ser espectador y un joven docente e investigador teatral. También en esos primeros años el Servei d’Extensió Universitària, de quien dependía directamente el Aula de Teatro, era dirigido por otro filólogo «teatrero», el profesor Juan Vicente Martínez Luciano. Eran tiempos en los que en la Facultat de Filologia había un buen grupo de profesores teatreros, como lo eran también Juli Leal o Josep Lluís Sirera. Todos esos nombres estuvieron en el momento en el que ACoTaciOneS en la caja negra, con ese grafismo, daba su pistoletazo de salida en el mes de mayo del año 2000.

Como director del Aula de Teatro, una de las primeras decisiones que tomé fue proponer reconvertir el grupo L’Eina Teatre en lo que llamamos entonces el Grup de Teatre de la Universitat de València (GTUV), actualmente denominado Assaig. Sin duda, creí que la Universitat, como tal, debía contar con un grupo que la representase, como ocurría en muchas otras universidades. Así lo hicimos junto a Pep Sanchis, que desde entonces sigue al frente de este grupo. La memoria de esta iniciativa se puede reseguir en el libro-catálago que se publicó en 2001, con motivo de sus diez años de historia (Deu anys del Grup de Teatre de la Universitat de València) o, más recientemente, en el volumen publicado en 2015, coincidiendo con sus 25 años (ASSAIG/Grup de teatre de la Universitat de València. 25 anys contant històries per un camí plaent).

Facultad de Geografía e Historia. Foto Red escénica

Se podría decir que la larga historia de ese grupo «oficial» ha sido la de un proyecto exitoso, cuya actividad, además, se acompaña de un programa de formación que se fue consolidando con los años. A este grupo se le sumó otra iniciativa que cuenta con un amplio reconocimiento, Escena Erasmus (<https://www.escenaerasmus.eu/>), una actividad de formación y producción que reúne estudiantes universitarios valencianos con otros procedentes de diferentes países. Este proyecto se puso en marcha en 2009 de la mano de tres antiguos estudiantes que fueron también miembros del Grup de Teatre de la Universitat de València, Anna Marí, Dani Tormo y Josep Valero, los cuales actualmente, además, dirigen la compañía profesional CRIT. También en la actual Aula d’Arts Escèniques se llevan a cabos talleres teatrales para mayores de 55 años y recientemente se ha creado el Grup de Dansa de la UV.

Otra de mis líneas de trabajo fue dar acogida, dentro de nuestras posibilidades, a todas las iniciativas teatrales que desde las facultades surgían, colaborando en sus procesos y programando sus producciones. En el terreno de la programación, y con el objetivo de visibilizar y conectar el teatro universitario a nivel estatal, se puso en marcha la Mostra de Teatre Universitari, la cual tenía lugar dentro del programa de actividades de inauguración de cada curso. Esta continúa llevándose cada nuevo curso y el pasado 2019 celebró su XXIV edición. Eran años en los que los grupos universitarios se relacionaban con lo que empezábamos a llamar los emergentes, aquellos que se aventuraban a una posible profesionalización y que experimentaban, innovaban, creaban. Vinculada a todo ese mundo teatral nació la revista que celebramos, lo cual comprobamos solo con volver a su primer número. Así pues, su primer consejo de redacción estuvo formado por Rosa Molero, Jacobo Pallarés y Gabriel Ochoa, estudiantes de Filología Hispánica, que en el caso de Pallarés y de Ochoa nos conecta, asimismo, con uno de los grupos universitarios más activos del momento, Tres Teatre, del cual surgió posteriormente la compañía Teatro de lo Inestable y Espacio Inestable, actuales responsables de Red Escénica, revista heredera de Acotaciones en la caja negra.

Uno no sabe de dónde surge exactamente la energía y la necesidad de crear un grupo de teatro universitario, pero lo cierto es que en esos años finales del siglo XX, en la universidad todavía existía una fuerte tradición de teatro hecho por universitarios, como una parte de las actividades que estos realizaban durante sus años en las aulas. De esa tradición en la Universitat de València, dan cumplida historia el volumen 60 anys de teatre universitari (1993) o el trabajo de Enrique Herreras publicado en la revista DISE ese mismo 1993. A ese historiar, difundir y articular el teatro universitario se sumó Acotaciones en la caja negra ya desde su primer número, con el artículo «Sala Palmireno: pasado, presente, ¿futuro?», de Gabriel Ochoa, que inauguraba la primera sección de la revista, dedicada al teatro universitario. Así pues, si el primer número se centraba en la actividad de la «institución», en el segundo (noviembre de 2002) se ofrecía un panorama de los grupos de la Universitat de València, en el que se hablaba de grupos como Tres Teatre (Filología), Elenco Teatro (Psicología), Teadret (Derecho) y El Altillo (Medicina y Odontología). El tercer número ampliaba su mirada hacia la Universitat Politècnica de València, en la que estaban activos hasta siete grupos: Da Capo, Zozobra, AT Teatro, ARKT Teatro, Monminet, Caja Negra y Gata Teatro. Posteriormente apareció en la Universitat el grupo Savoir faire, del cual también encontramos rastros en la revista. Esta será una sección que ocupará ese primer lugar durante los siete primeros números, lo cual es una muestra de la efervescencia y la intensidad con la que se vivió el teatro universitario en aquellos tiempos. En esos años incluso se intentó crear una Plataforma de Teatro Universitario, que finalmente no llegó a cuajar.

No cabe duda que el mundo ha cambiado y a la par la universidad y sus miembros. Todos aquellos grupos desaparecieron, aunque algunos dieron lugar a grandes profesionales del teatro. Seguramente, el teatro como parte de la vida universitaria en las facultades, como quien no quiere la cosa, fue perdiendo fuelle a lo largo de la primera década del nuevo siglo. Posiblemente, influyó en ello el impulso y la consolidación de un grupo «oficial» y sus talleres de formación, en el cual se podían integrar aquellos estudiantes interesados en el teatro. Quizás, el hecho de que la actividad teatral se trasladase a la Sala Matilde Salvador, dentro del Centre Cultural La Nau, pudo interrumpir dinámicas de años, como tener un teatro al alcance de los estudiantes dentro del Campus de Blasco Ibáñez. Jacobo Pallarés (2002) también apuntaba el cambio en los planes de estudio como otro factor a tener en cuenta, puesto que se desintegró la idea de grupo, con un plan mucho más atomizado y con una gran dispersión de los estudiantes.

Pareciera, pues, que con el andar del nuevo siglo algo fue cambiando en la dinámica del teatro universitario, cada vez más vinculado al trabajo institucional y menos a la iniciativa de los estudiantes desde sus centros de estudio, desde la base. La misma revista relegaba en su número 8, ya en marzo de 2003, la sección dedicada al teatro universitario a una posición menos relevante. Quizás todo estaba cambiando en aquel contexto, algunos habíamos crecido y ya no había lugar para un relevo generacional en aquellos grupos teatrales… Quizás este relato, o este recuerdo desmemoriado, puede haber quedado en este momento ya definitivamente impregnado por la nostalgia, o por la sensación de pérdida. Sin duda, y ese es mi principal recuerdo, aquellos fueron años de mucho entusiasmo, de energía desbordante y de mucho pensar en proyectos de futuro.

Aquel futuro puesto entre interrogantes por Gabriel Ochoa en el primer número de la revista ya llegó. Posiblemente no éramos conscientes de la fragilidad de todo aquel mundo teatral, caracterizado por el autodidactismo y por las potentes ganas de algunos de crear sus propios grupos de teatro. Y lo que vino fue un modelo de teatro universitario diferente, vinculado a la propia gestión universitaria, más oficial, más institucional, más sostenido y, visto lo visto, sostenible en esos nuevos tiempos. También vinieron crisis, recortes, otra generación… Sin duda, Acotaciones en la caja negra y sus miembrosestuvieron allí, acompañando, impulsando, instigando, dando visibilidad a lo que acontecía… Eso veo cuando ojeo esas revistas que pasaron del blanco al negro en sus portadas, llenas del aroma de una época en la que el teatro universitario tuvo su propio altavoz.

Echo de menos, sin duda, la diversidad que suponían aquellos grupos diferentes, con maneras de hacer y estéticas muy distintas. Y, sobre todo, echo de menos la iniciativa estudiantil de querer hacer teatro, de hacerlo posible por sí mismos y de compartirlo, como algo que formaba parte de sus vidas como universitarios, como parte de su propio desarrollo personal y artístico, como parte de procesos de trabajo que nacían y morían con el tránsito por las aulas. El teatro universitario, no podemos olvidarlo, siempre es un lugar de paso hacia otros derroteros. En todo caso, Laura Monrós, actual responsable del Aula d’Arts Escèniques de la UV, me recuerda que tenemos en activo el grupo La Col·lectiva Imaginària, formado por miembros procedentes d’Assaig. También existe en la Universitat de València el Teatro Químico, proyecto nacido hace ya una década desde la iniciativa docente de los profesores Rosendo Pou y Maite Climent.

Llegado a este punto, de repente, me doy cuenta de que han pasado volando esos más de 25 años y me descubro un poco más mayor con el peso de esta (des)memoria revisitada. En medio de otra crisis que nos azota, en la que todo el teatro se juega mucho, se juega su propio ser, el de ser un lugar abierto, un lugar de encuentro, un lugar de gentes que se miran, se escuchan y se sienten. Nada más lejos de un confinamiento. Con la esperanza puesta en el resurgir y en la celebración del reencuentro.

Ramon X. Rosselló. Universitat de València

Bibliografía

Aznar Soler, Manuel et al. (1993) 60 anys de teatre universitari, València, Universitat de València.

Herreras, Enrique (1993) «1934-1993. Teatre Universitari a València», suplemento del número 45 de la revista DISE (Universistat de València).

Ochoa, Gabi (2000) «Sala Palmireno: pasado, presente, ¿futuro?», Acotaciones en la caja negra, 1, pp. 5-9.

Pallarés, Jacobo (2002) «Torre de Marfil», Acotaciones en la caja negra, 7, pp. 2-5.

Rosselló, Ramon X. & Pep Sanchis (coord.) (2001) Deu anys del Grup de Teatre de la Universitat de València, València, Universitat de València.

Sanchis, Pep (dir.) (2015) ASSAIG/Grup de teatre de la Universitat de València. 25 anys contant històries per un camí plaent, València, Universitat de València.

Ramon X. Rosselló Ivars es profesor del Departament de Filologia Catalana de la Universitat de València y miembro del Institut Interuniversitari de Filologia Valenciana. Su investigación y su docencia se han centrado en la historia del teatro contemporáneo y en el análisis de textos dramáticos en lengua catalana. Fue director del Aula de Teatro de la UV (1994-2002) y, actualmente, es profesor del Máster Interuniversitario en Gestión Cultural y miembro del Grup d’Investigació de Literatura Catalana Contemporània de la Universitat de València (www.uv.es/ironialitcat).

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