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TEATRO Y FILOSOFÍA: UNA APUESTA EDUCATIVA

Desde su origen, el individuo se ha preguntado por qué está en el mundo, si su destino está predeterminado desde el nacimiento o si por el contrario es dueño del mismo, si sus actos y decisiones acertadas o erróneas condicionan su futuro.

El infante, también utiliza la reflexión cuando en el campo educativo se le premia o castiga según su comportamiento. Es evidente que la filosofía está presente en nuestras vidas desde nuestros orígenes aunque no seamos conscientes de ello. El alumno tiene dudas, se hace constantemente preguntas sobre el bien y el mal, en su realidad, el adulto puede ofrecer respuestas a la mayoría de las cuestiones, sin embargo, el ser humano en sí mismo es un enigma, necesita abordar temas sensibles para encontrar sentido a su vida y buscar la felicidad. 

El pensamiento filosófico y los grandes filósofos han tratado de desvelar las grandes incógnitas con diversas teorías. La relación existente entre la filosofía y el teatro como un microcosmos donde podernos mirar y expresar pensamientos resulta palpable desde su origen. Desde la teoría de las ideas de Platón, el teatro equivale al mundo sensible donde se representan las ideas del mundo inteligible, es decir, la realidad. La filosofía se sirve del teatro para visibilizar el pensamiento y como hizo Sócrates bajarla del cielo a la tierra, de las nubes al mundo real, dotarla de sentido práctico. Uno de los referentes en educación es el filósofo Matthew Lipman que llevó a cabo su propuesta pedagógica conocida como “filosofía para niños”. Se basa en convertir el aula en una comunidad de diálogo cuyos participantes son sujetos activos de su propio aprendizaje, capaces de dar sentido a la multiplicidad y diversidad de la experiencia humana. Se pretende con este método educativo desarrollar habilidades emotivas, cognitivas y sociales, aprender a pensar de modo crítico y creativo. Una de sus premisas es que la clase se organice de forma grupal. En la etapa de Educación Infantil se desarrolla en la asamblea, como una forma amena de tratar temas trascendentes. 

¿Cómo materializar y plasmar las ideas filosóficas?

Desde el escenario, el teatro refleja como en un espejo todas las incógnitas, debilidades, incertidumbres, podredumbre y miserias que rodean al individuo, en cada personaje se ahonda en su interior para extraer sus entrañas y mostrar sus pasiones, sus instintos, desnudar su alma para llegar al fondo de su conocimiento más íntimo; sustraerle de todas sus capas, corazas y disfraces, hurgar en sus pensamientos, sentimientos y comportamientos para verle sufrir, llorar y reír. La filosofía trata de llenar un espacio vacío, de dar contenido y sentido al hombre como actor de su propia existencia.

 En esta línea educativa se basa la escuela Ginebró, enclavada en Llinars del Vallès (Cataluña) donde se trabaja a partir de cuentos temas universales como el amor, la muerte, la sexualidad, la familia o los miedos, moderado por el docente. Al final de la sesión el secretario apunta las reflexiones que han surgido. Es importante ambientar la dinámica creando un clima relajado y seguro. Otro ejemplo a destacar es el estudio experimental trasladado al cine: “Solo es el principio” dirigida por Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier donde se realiza un seguimiento de un taller de filosofía durante dos años en una clase de Educación Infantil en Francia.

En el panorama teatral valenciano se ha llevado a escena “Classe” una obra de Guillermo Calderón, con dirección y adaptación de Xavier Puchades, que trata de hacernos reflexionar sobre cuál es la mejor manera de transmitir conocimientos y formar individuos críticos. Otra pieza teatral donde se plasma la realidad educativa es “Vives” (2016) de El punto g y Escalante Centre Teatral dirigida por Gabriel Ochoa, un viaje a tres tiempos que nos hace reflexionar sobre los sucesos ocurridos en el Instituto Lluís Vives de Valencia durante el 2012, al mismo tiempo que nos muestra la realidad del humanista valenciano del siglo XVI. 

Una experiencia piloto interesante sería llevar a cabo sesiones filosóficas en la etapa de Educación Infantil en un C.A.E.S (Centro de Atención Educativa Singular). Son centros docentes que escolarizan alumnado con necesidades de compensación educativa en un porcentaje igual o superior al 30% del total del centro. La filosofía puede ser de gran ayuda en este tipo de alumnado con graves carencias afectivas, de comunicación y autoestima. Determinados temas frecuentes en su entorno pueden ser tratados de forma adecuada para la resolución o gestión de posibles conflictos.

La escuela tiene una gran apuesta educativa, la inclusión de las dos disciplinas en el aprendizaje del conocimiento de uno mismo. Debe ser el modelo que nos indique hacia dónde dirigirnos en la vida, que camino elegir. Se tiene que dotas a los niños de los recursos adecuados que les conduzcan a lograr la felicidad. Las dos disciplinas se fusionan y complementan para formar a un individuo con capacidad de gestionar los problemas de forma adecuada con una buena autoestima y control emocional; en definitiva un ser humano autónomo, crítico y resolutivo.

En la sociedad actual es urgente apostar por una educación integral, libre de prejuicios, sustentada en el conocimiento íntimo de cada niño/a, de sus limitaciones y de sus potencialidades para desde la singularidad de cada actor y actriz conseguir el mejor rol y la máxima satisfacción. La escuela del futuro debe estar abierta a la reflexión, beber de la ciencia de la filosofía para no perder la verdadera esencia de la existencia.

Nació en Valencia en 1991. Se diplomó en Arte Dramático por el Centre Teatral Escalante en 2012. Más tarde se graduó en Magisterio de Educación Infantil por la Universitat de València en 2015, realizando su trabajo de final de grado sobre el teatro como herramienta para resolver conflictos. En su investigación puso en práctica este tipo de mediación a través de técnicas teatrales con un óptimo resultado.

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