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Red Escénica 8

falso editorial

Pasaba por ahí y me encontré
de bruces con la precariedad y
con los Premios Max.

Aquí estamos. Número 8 de la nueva etapa. Número 29 desde que la revista existe (año 2000). Ya son 18 años. Puestos a celebrarlo todo, los 20 años de la compañía tres teatre-teatro de lo inestable y los 15 de la sala espacio inestable y los 20 de Patri Pardo, los de Xavi Puchades, los de a tiro hecho, los de RENFE, los de…, celebremos pues que tras 18 años la revista siga existiendo. Abramos una revista, la que sea, y soplemos sobre cualquier sección: saldrá por los aires el esfuerzo, el ingenio, la ternura, la reflexión, la pasión, el deterioro, la fortaleza de aquellos que escriben en la revista número tras número o singularmente en este o en aquel. Al final de este falso editorial intento nombrar a cada uno de los que han participado en estos casi 30 números. Siempre me dejaré a alguien, pero no será de manera consciente. 

Antes de eso hablemos un poco… quizás sobre los falsos dioses revestidos de premios MAX. No toda la creación española pasa por ahí, es como si existiera un tubo por el que pasaran las creaciones directas a la sede de SGAE. No. No toda la creación es MAXible, ni toda quiere ser Premio Max, ni toda la que quiere ser Premio Max pero no está en su órbita no tenga calidad, ni todo lo que es nominada es mejor que la que no está nominada, ni quiere estar nominada, ni se entera de los Max… no seamos sinecdóticos, los premios MAX no son la creación contemporánea española. Respeto a todos los que son nominados, a los que ganan, a las ilusiones de los nominados, a los ganadores, perdedores, al jurado… respeto a todo el mundo. Pero también al resto de creadores, compañías, productores, autores, actrices, actores… que forman parte del día a día de la creación escénica española y que no pasaban por ahí. 

Como idea última sobre los Max y las apariciones estelares de políticos. Yo pienso que: ¿por qué no? Si le dan más visibilidad al sector pues venga. Si conseguimos que sean más mediáticas las artes escénicas por esto mismo pues que se suban todos los políticos al escenario a recoger los premios. Si eso hace subir los presupuestos, nos da más trabajo y llenamos patios de butacas me tendrán ahí abajo políticos y directores para aplaudir a rabiar.

Porque con esto me voy a lo que de verdad me preocupa y que recoge la revista en algunos de sus artículos: la precariedad del sector cultural, en concreto el de artes escénicas.  

Cuando leo en el artículo de Lucía Márquez una anotación del libro de Remedios Zafra “sujetos envueltos en precariedad y travestidos de un entusiasmo fingido, usado para aumentar su productividad a cambio de pago simbólicos o de esperanza de vida pospuesta” me doy cuenta de lo arraigado que tenemos el concepto de precariedad en nuestro trabajo, en nuestro sector, en nuestras mesas de oficina, en nuestros escenarios, en nuestras cervezas, en nuestras giras, en nuestros estrenos, en nuestro abrir la puerta de casa, en nuestros abrazos a nuestros hijos, novios, parejas, padres… y lo veo patente y concreto, menos poético y muy frío y reflejo de esta precariedad en las ayudas del Inaem al sector de Artes escénicas. Precariedad, precariedad, precariedad… es verdad que algunas comunidades están apostando fuerte por la subida de presupuestos a  la cultura (así lo está haciendo Valencia, aunque allí de momento el problema es la liquidez no la apuesta por la cultura) pero el Ministerio de Cultura tendría que dar un fuerte tirón de orejas a sus presupuestos, sobre todo en el apartado de las ayudas o subvenciones (en un artículo de opinión en el periódico el levante ya hablé de la necesidad de cambiar el concepto de ayudas por el de programas para que hubiera un cambio sobre la idea de sector subsidiario a sector hiperactivo). De momento el Inaem se salva por otras cuestiones que nada tienen que ver con la presupuestaria; se salvan por la sensibilidad de todo su equipo y por la liquidez que dispensa al sector al pagar las ayudas el mismo año de concesión, y otras cuestiones que serían para otro editorial. Tengamos presente la precariedad como algo contra la que tenemos que luchar de una manera directa, decidida y sin cuartel. Desde la idea de la función pública que cumple el sector cultural, el sector independiente, la función esencial que cumplimos en esta sociedad y que cuesta reconocer. Hay tanto que hablar sobre esta cuestión, pero siempre habría que intentar descubrir nuevos discursos que nos alejen de la simple queja y nos lleven a entendernos como un sector público, necesario, vital, próspero… ¿no es este país uno de los países con más tradición cultural del planeta? Ya solo por eso es tan necesario un Ministerio de Cultura independiente a cualquier Ministerio. Y desde ahí a apuntalarnos presupuestariamente y socialmente.

Como último hablar de la intensa temporada valenciana que cuesta acabar de lo larga, aún hay salas que en julio siguen teniendo programación: el Talía, inestable, Russafa, Micalet… no recuerdo una temporada tan larga en esta ciudad… desde principios de septiembre a mitad de julio. ¿Una temporada tan larga ha propiciado más espectadores, más diversidad o por lo menos más posibilidad a los creadores de mantenerse en cartel más tiempo que el de un fin de semana? Deberíamos haber generado más espectadores, sé de algunas salas en que el número de espectadores ha crecido… pero no he conseguido percibir en la programación de las salas, salvo gratificantes excepciones, una apuesta decidida y regular por mantener más de un fin de semana a creadores valencianos, no digamos ya nada por creadores de fuera de nuestra comunidad. Entonces lo que tenemos es sí o sí, ante temporadas más largas, más programación diversa y a la vez en la mayoría de las salas. Si luego sumamos que somos la ciudad donde más festivales hay por metro cuadrado, y hablamos de festivales con mucha programación, conseguimos tener una ciudad tremendamente creativa, de creaciones nuevas pero que cuesta a lo espectadores verla en su totalidad ni de manera parcial, creando un poco de caos y de una sensación de lo efímero o algo muy propio de esta tierra: trabajar de manera intensa todo el año para quemar la falla el último día y volver a empezar con otra cosa. 

Y tranquilos que no hablo de calidad. De eso parece que nos sobre. 

Y ahora como final celebrar el enorme peso de la reflexión y de la literatura dramática que atesora red escénica-acotaciones en la caja negra: Nel Diago, Enrique Herreras, Josep Lluis Sirera, Antonio Tordera, Juan Vicente Martínez Luciano, Ramón X. Roselló, Ferran Grau, José Monleón, Rodrigo García, Arturo Sánchez Velasco, Diana L. Luque, Xavo Giménez, Jaume Pérez, Juli Disla, Antonio de Paco, Marcelino Martín Valiente, Anna Albaladejo, Davide Carnevali, Jero Cornelles, Mertxe Aguilar, Enzo Cormann, Xavier Puchades, Jorge Picó, Daniela Capona, Rafael Palomares, Maribel Bayona, MªJosé Guisado, Mário Verino, Ana Cámara, Kika Garcelán, Inma Expósito, Marietta Papamichail, Jéssica Martínez, Laura Sanchis, Antón Rodríguez, Santos Antonio, Franzisca Muche, Gustavo Ramírez, Miguel Martínez, Vicente Arlandis, Bea Fernández, David Marín, Daniel Abreu, Rafael Ponce, Phillipe Sèrane, Natalia Balseiro, Taiat Dansa, Agente 129, Marta Oliveres, Vicky Algarra, Alberto Rizzo, Gastón Core, Igor de la Cuadra, Mónica Runde, La subterránea, Álvaro Frutos, María Cabeza de Vaca, Rafa Linares, Erik Leyton, Vidal Medina, Alejandra Garrido, Irene Cortina, Óscar Llorca, Marta Borcha, Miguel Ángel Pérez, Diego Garulo, Mike Ribalta, David Ladra, Fabio Ferretti, Domingo Mestre, Josep Daniel Tormo, Anna Marí, Filipa Francisco, Antonio Tagliarini, Ferran Garrigues, Jorge Bayona Sánchez, Marcelo Gori, Lara Guidetti, Esther Melo, Rebeca Martín, Rafa Casañ, Miguel Lozano, Alberto García, Paz Rojo, Pedro Lozano, Quique Bataller, Idoia Zabaleta, Cristina Gómez, Paula Miralles, Ximo Flores, Nicolás Dorr, Ramón Moreno, Alejandro Jornet, Gabi Ochoa, David Pérez, Ignacio del Moral, Domink Borucki, Alejandra Garrido, Mariví Martín, Tadeus Calinca, Guada Sáez, Damaris Matos, Paco Zarzoso, Rafael Spregelburd, Carolina Boluda, Óscar Cornago, Rosa Molero, Patrícia Pardo, Joao García Miguel, Mercedes L. Caballero, Julio Castro, Irene Sadowska Guillon, Tomás Motos, Gloria Bass, Carlos Be, Marco di Stefano, Jaron Rowan, Eugenio Viñas, Noelia Fernández, Rocío Pérez, Tatiana Clavel, Santi De la Fuente, Cristina Núñez, Carmen Werner, Jodie Dinapoli, Bárbara Sánchez, Itziar Hernández, Katarina Bock, Tatiana Clavel, Pilar Gonzalo, Eva Zapico, Shantí Vera, Santiago Ribelles, Lucía Márquez, Luna Soriano, Begoña Donat, Ignacio García,  Miguel Seguí, Romina Bianchini, Andrea Torres, Jacobo Pallarés…