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"Projecte Ingenu" en espacio inestable Checoslovaquia de Santiago de Chile

Hay dos maneras de ser creativo

Hay dos maneras de ser creativo. Uno puede cantar y bailar. O uno puede crear un ambiente en el que florecen los cantantes y los bailarines. Warren Benni.

Esta cita de Warren Bennis, la escuché por primera vez hace unos meses en la presentación del inicio del curso académico en la escuela de mi hijo, en la que nos explicaron los objetivos planificados del curso entrante. 

Al escucharla, una conexión se produjo en mi cabeza, eso es justamente lo que llevamos años haciendo en Nau Ivanow, ayudar a florecer a la comunidad creativa de la ciudad y del país. Al igual que los Medici en la Florencia antigua, en el siglo XV, (interesante leer “El efecto Medici.  de Frans Johansson), nosotros en nuestra medida, intentamos crear un ecosistema creativo, donde con herramientas como el acompañamiento, el intercambio, la libertad y la escucha, la comunidad creativa pueda tener ese espacio de ensayo-error, en el que crecer profesionalmente y donde crear nuevas propuestas.

Y esto que llevamos años haciendo a nivel más local, desde hace 3 años, decidimos hacerlo también a nivel internacional. Y en este año 2018, podemos decir que Nau Ivanow ha creado un puente transatlántico creativo, ya que hemos estado y hemos generado vínculos con Chile, México, Argentina y Cuba, y de aquí el artículo que Red escénica me pidió que escribiera, y más concretamente, sobre una de las experiencias que hemos llevado a cabo este 2018.

En junio 2017, nos visitó la compañía, Teatro Amplio, de Chile. Allí conocimos a Rodrigo Leal, un integrante de la misma compañía, que resultaba dirigir un espacio en Santiago de Chile, llamado, Espacio Checoeslovaquia, una antigua fábrica, que al igual que nosotros, ellos habían reconvertido en un centro de creación, y en su taller de construcción de escenografías. Largos ratos de charla y algunos cafés durante los 4 días que estuvieron en la Nau, decidimos empezar a diseñar una posible alianza, entre los dos centros, creando el marco para que creadores de ambos países, pudieran encontrarse, sin la presión de tener que crear una pieza. Simplemente, intercambiar, probar, conocerse y crecer profesionalmente, objetivos que ambos espacios creíamos imprescindibles.

Para generar un buen vÍnculo, lo primero y más esencial es la confianza, y de eso aquí sabemos mucho. Una de las mayores premisas con las que Nau Ivanow ha conseguido mantenerse 20 años (este 2018 estamos de aniversario), ha sido la confianza. Y en el aspecto internacional, no podía ser menos. 

Para poder diseñar una posible alianza con Espacio Checoslovaquia, necesitábamos contar con la confianza y complicidad de creadores dispuestos a hacer esa prueba, pasar un mes a 10.000km de casa, trabajando con otros creadores que no conocían de nada y en una realidad totalmente diferente. Una cosa sí que teníamos clara, no podía ser este, un proyecto que contribuyera a la precarización de los creadores, así que, si decidíamos hacerlo, teníamos que trabajar para poder ofrecer unas buenas condiciones laborales y de creación.

Después de varios Skypes y de muchos mails mirando cómo gestar el proyecto, finalmente diseñamos el marco. El proyecto de intercambio de creadores, se realizaría del 15 de mayo al 15 de junio en Santiago. Nosotros enviaríamos a una de nuestras compañías residentes, concretamente, Projecte Ingenu, un colectivo acostumbrado a trabajar los procesos a fuego lento. Y desde Checoeslovaquia, propondrían 5 creadores de Santiago, todos ellos trabajarían conjuntamente.

Las cartas ya estaban en la mesa, definido el espacio, las fechas y los participantes, conseguimos una pequeña ayuda de AC/E (Acción Cultural Española) y del Ayuntamiento de Barcelona, que nos permitía realizar el proyecto con las premisas marcadas, creadores asegurados, todos los gastos de viaje, alojamiento y manutención cubiertos, y un contrato de trabajo con un sueldo para los participantes.

A partir de aquí, ya solo era momento de esperar a que llegara la fecha y que todo fuera bien. Aquí podría continuar explicando cómo fue todo el proceso, pero pienso, que mejor copiar parte de los textos de algunos de los participantes en este proyecto.

Así definió la experiencia Marc Chornet, el director de nuestra compañía residente, Projecte Ingenu, que viajó a Chile:

“ El viaje en Santiago de Chile y la residencia artística en el espacio Checoeslovaquia fue un paso adelante en nuestra trayectoria como compañía.

Nos encontramos con diferentes artistas con quienes compartimos un mes de trabajo creativo: bailarines, actores o “performers”. Compartimos espacios de trabajo con otros artistas del país (escenógrafos, músicos, técnicos, etc.) y esto nos permitió conocer y formar parte de un panorama teatral o escénico diferente al nuestro.

Fue un reto trabajar como compañía con un grupo de intérpretes chilenos que no habían trabajado nunca juntos entre ellos. Nos obligó a consolidar nuestra metodología de trabajo y ser exigentes con nuestra ideología artística: explicar la importancia del proceso creativo, concebir el ensayo como un banco de pruebas, transmitir la relevancia de un trabajo cooperativo y del uso de la escucha actoral como herramienta básica de creación.

El hecho de tener que transmitir la manera de entender un proceso creativo o nuestra manera de trabajar supuso un salto cualitativo enorme como colectivo. Necesitamos poner nombres y poder explicar todo aquello que hacemos en nuestro día a día casi de inercia. También nos hizo reforzar la escucha entre nosotros, tanto dentro como, sobre todo, fuera del ensayo: intuir quién lideraba cada aspecto del trabajo creativo, saber generar espacios de distensión, generar confianza hacia el salto al vacío que supone un proceso de creación colectiva, entre otros.

Chocar con realidades culturales diferentes a las propias fue un aprendizaje muy enriquecedor. Conocer otras culturas, otras maneras de relacionarse con el entorno, otras realidades socio-económicas, etc. Todo ello da una perspectiva nueva a nuestro trabajo creativo que, sin ser demasiado conscientes, siempre está mucho (o demasiado) ligado a nuestra realidad.

Sin duda nuestra estancia en Santiago de Chile nos ha hecho crecer como compañía. Sobre todo, nos ha dado más perspectiva y ha abierto una puerta a nuevas posibilidades: es posible viajar lejos y encontrar oportunidades, es posible pensar una coproducción internacional, es posible hablar de cosas que interesen a la otra punta del mundo, es posible tener un lenguaje escénico que conmueva a personas que pertenecen a realidades tan diferentes… 

Haber viajado a Chile nos ha ayudado a abrir miras: mirar más lejos y mirar también más grande. Entender que el mundo no se acaba ni empieza en Barcelona, que el intercambio es una pieza clave para la creatividad y que el contacto con realidades tan diferentes es inspirador.”

Pero también nos interesaba y mucho saber cómo lo habían vivido los creadores de allá. Este fue el escrito que, Christian Chaparro, uno de los creadores chilenos, nos hizo llegar.  

“Todo partió con una inesperada llamada a principios de mayo, que recibí de mi amigo Sebastián, del Espacio Checoslovaquia. Sí, ese maravilloso espacio que se autodefine como “un lugar por inventar”.

La cosa es que, invento o no, me invitó a participar de una residencia artística que vendrían a realizar en Santiago de Chile un grupo de artistas catalanes por un mes. A decir verdad, la propuesta se diluyó en una alegría infinita dentro de mí. Cuando eso sucede, por lo general las personas dejamos de escuchar lo que se nos dice, por lo menos eso me pasa a mí. Si hubiese tenido que mirarme en ese momento, seguro que en mi rostro se dibujaba la sonrisa de La Gioconda con todo su enigma, pero a la vez con el sosiego de haber encontrado un trozo, un gran trozo de dicha, de felicidad.

Fue así, que, en mi nueva condición de Mono Liso, me escuché diciendo que sí, que lo único que quería era estar ese mes en la Residencia Artística con Projecte Ingenu.

Y partimos con una reunión una tarde con Neus, Marc, Toni y Martí. Xavi se integraría luego, él aún no llegaba. La impresión de esa primera reunión fue un anticipo, un delicioso aperitivo de lo que vendría luego. Esto se puede resumir en amor por nuestro oficio, talento, generosidad, respeto, disciplina, humildad, … y tantas otras cosas bellas y buenas que, en lo personal, me hicieron estar un mes, de verdad que un mes entero en una profunda emoción, en una gran alegría, en una nube.

Llegar cada mañana a trabajar en lo que más me gusta, con personas dispuestas a jugar con tanta seriedad, a la vez de relajo y contar una o varias o ninguna historia era simplemente la felicidad.

No sé si será pertinente contar todo lo que vivimos y lo que pasamos para llegar a lo que fue la muestra de ese mes de trabajo, que tiene como título “Fusilando con Amor”. Lo que sí me parece pertinente es decir que la ilusión se me alojó en ese lugar del corazón al cual puedo volver en el momento que quiera, y que todo va a estar en el sitio en que Neus, Marc, Toni, Martí y Xavi lo dejaron.”

Si a esta gran experiencia que creamos entre Espacio Checoeslovaquia y Nau Ivanow, se le suma, que, durante ese mes de residencia en Santiago de Chile, y junto a la compañía, Projecte Ingenu, viajamos (ellos y nosotros, los gestores de Nau Ivanow) a Valparaíso para realizar una charla y un taller en Balmaceda Arte joven, que fuimos de visita y a explicar este proyecto a espacios como el teatro regional del Bio-Bio, en Concepción, al Centro Gabriela Mistral, de Santiago, nos reunimos con las personas encargadas del departamento de Artes Escénicas del recién fundado Ministerio de la Cultura de Chile y conversamos con muchos creadores y personas del mundillo de la cultura y la escena Chilena, podemos decir  tal y como decíamos al inicio de este artículo, que desde la Nau, trabajamos para crear un ecosistema creativo capaz de ayudar a los creadores a ir más allá, y a salir de una zona de confort para crecer, pero siempre, acompañados por  creadores de ecosistemas, eso somos nosotros.

Por último, apuntar que esta experiencia la hemos repetido en casi igual formato, en México, en la ciudad de Guadalajara, donde gracias a un acuerdo con la Secretaria de Cultura de Jalisco, en este caso, hemos podido enviar a otra compañía catalana a hacer una residencia de 2 meses. Y lo más importante, hemos podido recibir a una compañía Jalisciense, durante dos meses en Nau Ivanow, creando ahora sí, un puente de ida y vuelta donde el ecosistema se enriquece a ambos lados del océano.

El mundo es muy grande y aún son muchos los países a recorrer, pero por ahora, en este 2018, Latinoamérica está ya un poco más cerca creativamente hablando y la comunidad creativa que envuelve Nau Ivanow, ha expandido su territorio y ha dejado puertas abiertas, veremos en 2019, dónde nos llevan.

¿Nos acompañáis?     

Postgraduado en Gestión de Empresas e Instituciones Culturales por la Universidad de Barcelona 2010. En la actualidad, y desde el 2012, ejerzo como director de la Nau Ivanow, un espacio de residencias de artes escénicas, situado en el barrio de la Sagrera, en Barcelona.  Actualmente, ejerzo también como vicepresidente en la Red de teatros Alternativos de España, y vocal representante de las salas de pequeño formato en la junta de la Asociación de Empresas de Teatro de Catalunya. También formo parte del equipo técnico redactor del Plan Integral de teatro, que impulsa la Generalitat de Catalunya, y de diferente comisiones o jurados de programación o subvenciones de la misma Generalitat.

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