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Habitar y construir

Entramos… un paso después de otro

El LABERINTO surge después de un buceo intenso en un universo de investigación del cuerpo como anatomía: naturaleza y construcción social – la pieza Estudios para Anatomía – d e s n a t u r a l e z a, estrenada en julio de 2017, en la Carme Teatre de Valencia. En esta investigación profundizamos, hasta el límite, la posibilidad de nuestra anatomía, el vivenciar un cuerpo-experimento. 

No hay masculino y no hay femenino, no hay izquierda o derecha. 

Hay un cuerpo, y todas sus posibilidades (e imposibilidades).

Partiendo de este estudio, o sea, partiendo del cuerpo (o del cuerpo-experimento) me surge la curiosidad, natural de un bebé, de interactuar con el espacio.

Sigue caminando…

La relación entre cuerpo y espacio es casi inmediata, y quizás por su rapidez no nos da tiempo a pensar qué espacios son estos que construyo y que me construyen.

Piensas en una casa y está todo hecho. En una tienda ya te dicen el sofá que tienes que comprar y cuál será la mesita de centro ideal para esta combinación. También ya saben el cuadro que debe estar colgado en la pared -que ya está pintada, a su vez, con el color que persigue la moda-. Un espacio construido por otros, pre-fabricado, que espera alguien para habitarlo. 

En general, ésta es nuestra relación con el espacio, habitar algo que ya está hecho.

Llegamos siempre a mitad de todo.

Elija la derecha o la izquierda….

Michael Foucault, en su libro Les Corps Utopique – Les Heterotopiques, nos dice que es en el propio espacio donde podemos ver las relaciones de poder, y además, creo que es también donde vemos el tiempo y nuestras necesidades. El espacio nos habla.

Nuestra manera de ocupar el mundo es otra. Nuestra práctica de habitar es otra.

Y ahora… ¿Qué vamos a construir nosotros?

En este momento, esta reflexión es la que me interesa. Ponerla en práctica a través de la creación artística.  Generar espacios para cuerpos que habitan antes de construir. Habito mi cuerpo, mi ciudad, mi país, mi continente, mis flujos, mis caminos, mis calles, mis huesos.

Si yo puedo, de verdad, habitar mi cuerpo, o habitar una sensación, o una pequeña calle…. ¿Cómo sería esta ocupación en el espacio?  ¿Cambiarían mis construcciones? 

Abra una de las puertas

Y aquí está el punto esencial de la investigación: el cuerpo.

Yo no puedo construir nada que no sea anatomía o la repercusión de ésta.

Por lo tanto tenemos que ocupar el cuerpo. Respetarlo, experimentarlo, llevarlo a límites.

Habitarlo y, después, construirlo. En este orden.

El puente más confiable y directo entre mi cuerpo y el espacio es mi imaginación.

Sin cuerpo no hay imaginación, sin espacio no se puede dar forma al infinito que somos.

Pasando por experiencias dadaístas, surrealistas, relativistas, bachelardianas y otras maneras de pensar el cuerpo y el espacio; llego a la conclusión de que ya está todo hecho. Tantas maneras de ocupar el espacio, el cuerpo, la vida… De coreógrafos a performers, de artistas plásticos a escritores, de políticos a inmigrantes… Pero la experiencia es intransferible.

Y, otra vez, sin habitar, no puedo construir Y es aquí cuando tomo consciencia de que ha llegado mi momento de pensar en el espacio y en las construcciones con mi cuerpo. 

Gire 180 grados y elija uno de los 3 pasillos

En este punto, volvemos al inicio del texto para poder seguir adelante.

Hablemos otra vez del LABERINTO. 

Una construcción humana sin finalidad, sin sentido lógico o utilidad, sin resoluciones. 

(La danza).

Una construcción que está siempre en un proceso. 

(¿Dónde está la salida?)

Además, una construcción que se asemeja a las entrañas humanas y evidencia la relación cuerpo-espacio.

Como dice Mario Benedetti: “Quién solo busca la salida no entiende el laberinto, y aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido”. Nuestro reto es no encontrar la salida, es aprender a habitar en nosotros mismos, en el espacio que nos rodea y reflexionar, a través de la creación artística, qué posibilidades de construcciones darán lugar a una interacción revolucionaria, desobediente y cuestionadora del espacio.

Salte esta trampa

LABERINTO es un intento de pensar la danza como arquitectura como define Ivan Chtgheglov: la arquitectura es “la forma más sencilla de articular el tiempo y el espacio, de modular la realidad, de hacer soñar (…). Así pues, la arquitectura del mañana será un instrumento para modificar las concepciones actuales del tiempo y del espacio. Será un instrumento para conocer y para actuar”.

Así pues, la danza también.

Siga caminando…

Bailarina y coreógrafa brasileña afincada en Madrid. En su trayectoria ha estudiado Danza en la Universidad Estadual de Campinas, y ha trabajado con distintos coreógrafos de Brasil, Alemania, España, India, EEUU, etc. Como coreógrafa empieza sus investigaciones autorales en 2014, periodo en que vivió entre Jordania, Marruecos y NYC. Actualmente desarrolla sus creaciones apoyada por instituciones y festivales en España.

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