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GROW. Proyecto Europeo 2018

La biblioteca de Hospital, sede principal de la biblioteca pública de Valencia, en la calle Hospital, se ubica en un edificio del siglo XV que, como resulta evidente, fue durante siglos un hospital. Sin embargo, lo que yo recuerdo cada vez que entro en esta es que allí es donde mis abuelos paternos se conocieron en los años 30: él, médico del barrio de Velluters de toda la vida; ella, enfermera llegada desde Córdoba. Es mi padre el que ha compartido esta historia conmigo.

Este pequeño relato personal me sirve como ejemplo de lo que formaría parte del patrimonio intangible de lugares que transitamos cada día. Como sabemos, este patrimonio intangible, la memoria colectiva, es importante porque forma parte de quiénes somos. Pero, además, mi padre, al compartir esa historia conmigo, al igual que yo ahora contigo, lo que estamos haciendo es establecer vínculos. 

La memoria de los espacios es el motor del proyecto europeo La tierra que pisamos. Este, que se ha presentado a la convocatoria de proyectos de cooperación europea de escala menor de Europa Creativa 2018,  tiene una duración de dos años, de septiembre de 2019 a diciembre de 2021. El proyecto une a cinco espacios culturales europeos que cuentan con una trayectoria común de trabajo con residencias artísticas y artes escénicas, y un interés compartido por el desarrollo de propuestas que interactúen e integren al público local. Cinco espacios de cuatro países europeos: Espacio Inestable, líder del proyecto (Valencia), Nau Ivanov, (Barcelona), Reactor  Cluj (Rumania), Schloss Bröellin (Alemania) y Eilertsen & Granados (Noruega). 

Pero, ¿por qué surge este proyecto? Cada uno de los espacios donde se localizan estos proyectos culturales se encuentran inmersos en procesos de modificación territorial (ya sean procesos de gentrificación, turistificación, despoblamiento, etc.) que implican procesos socioeconómicos de cambio que, por lo general, provocan una situación de tensión entre las poblaciones que llegan y las que ya lo habitan. 

Este proyecto propone que agentes culturales y, por tanto, espacios sociales de encuentro y de acción sobre contexto en el que se ubican, participen y faciliten la recolección del patrimonio intangible, así como, fomenten los vínculos entre las comunidades locales. Además, es a través de subrayar este papel social como estos espacios culturales pueden fomentar el desarrollo de públicos.

Para ello, durante el proyecto se llevarán a cabo dos líneas de acción principales:

La primera línea de acción consiste en generar rutas de historias narradas y geolocalizadas en el espacio público. Para ello, se realizarán entrevistas para recolectar las historias y recuerdos individuales vinculados con los lugares que rodean a cada uno de los espacios culturales participantes; y, posteriormente, a partir de estos relatos se elaborarán rutas narradas accesibles para el público a través de la plataforma Izitravel.

Estas acciones tendrán como objetivo implicar a la población local, y en particular a dos grupos: a personas mayores de 65 años y a adolescentes. A los primeros porque albergan la memoria de los lugares; a los segundos, porque todavía la están construyendo, pero pueden salvaguardarla. Además, entre estas dos generaciones es donde se produce una marcada fractura social, con pocos espacios o propuestas que busquen fomentar la comunicación entre ellas.

La segunda línea de trabajo tiene lugar en el interior de los espacios culturales y se centra en las residencias artísticas, con el fin de investigar y poner en práctica metodologías participativas, que continuarán con la labor de recolección de la memoria de los lugares. Así pues, se realizará una residencia artística de dos semanas en cada uno de los cinco centros del proyecto, que incluirá un taller de trabajo de cinco días con los grupos de participantes locales que finalmente desembocará en una muestra del work in progress. Esta muestra abierta al público vinculará el trabajo realizado durante estas dos semanas dentro del centro con el trabajo de documentación de las rutas, generando una propuesta que se mostrará fuera del espacio de exhibición convencional de los centros del proyecto. 

En los talleres participará un grupo reducido de diez personas locales. Los talleres estarán a cargo de ocho artistas escénicos europeos con experiencia en metodologías de trabajo participativo con públicos, que podrán compartir, investigar y desarrollar sus líneas de trabajo durante el proyecto. Cada residencia artística contará con cuatro de los ocho artistas; a excepción de la residencia final, en Schloss Bröellin, en la que participarán todos ellos a modo de cierre de las diferentes experiencias y conclusiones. En suma, cada artista participará en tres residencias artísticas. 

El proyecto contará, para cada una de las actividades principales, con sesiones de formación tanto para los artistas como los gestores de cada centro, así como de comunicación y de evaluación. 

Al final del proyecto, se generarán dos huellas tangibles de los procesos realizados: por una parte, la artista plástica Anneli Ketterer gravará en una escultura las huellas dejadas en cada uno de los talleres participativos; por otra, un documental mostrará el trabajo realizado durante todo el proyecto; un documental que grabará las historias recuperadas y compartidas, así como las historias generadas entre todos los participantes y entre todos los espacios habitados durante el proyecto.

Licenciada en Filología Hispánica e Inglesa. Tras unos años trabajando como profesora, se enfoca hacia la gestión cultural. En 2017, se une a la Cía. Patrícia Pardo, donde gestiona el proyecto internacional de la compañía durante su participación en el programa Creative Lenses. Actualmente, se encarga de las relaciones internacionales del Festival 10 Sentidos y colabora con Espacio Inestable en su proyecto europeo. También participa en proyectos editoriales, como la edición española de Le Monde diplomatique.

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