TOP
Foto de Verónica Tápias

Despiertos ahora, en Chile seguimos soñando…

Hace unas semanas, nos invitan a escribir un artículo sobre el futuro de las artes escénicas en Chile, siempre un tema difícil de abordar por lo amplio de sus posibilidades tanto políticas como estéticas y porque a nosotros mismos nos cuesta entender cómo estamos articulados, cuál es la jerarquía de nuestras necesidades y cuáles los contextos en los que se desarrolla nuestra actividad. Este artículo además toma una nueva complejidad: se sitúa en un Chile despierto, consigna que luego del 18 de octubre de 2019 levanta cuestionamientos y plantea paradigmas en una orgánica social de las cuales las artes escénicas son parte.

El momento del #ChileDespertó nos encontró en un contexto de modificaciones en políticas culturales. Hace menos de dos años que se modificó la institucionalidad cultural al alero de la creación de un Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio; sumado a la consolidación de una Ley de Artes Escénicas que busca fortalecer un sector que se diagnostica así mismo como desgastado en modelos de financiamientos concursables anuales y precarizado en ámbitos de actividad laboral. Intuíamos que íbamos por un camino correcto, pero poco a poco, el orden de las intuiciones se modificó hacia la realidad de las incertidumbres. La proyección planificada o estratégica del rumbo de las artes escénicas entró en una dimensión compleja. Volvemos juntas a revisar la pregunta. ¿Cuál es el futuro de las artes escénicas en Chile? Y pese al estupor de las miradas de duda que tenemos como gestoras y agentes del campo de la administración de espacios, tratamos de avanzar en ideas fuerza que construyan un camino sobre la base de estos aprendizajes. 

La primera premisa no es nuestra. Es una que nace de la ciudadanía y se plasmó en rayados frente a los muros de nuestras salas. Un día llegamos a una pared frente a un teatro que literalmente y – perdonando la expresión- nos dijo “Despierten Jippies (sic) Culiados”. La frase incluso se modificó y fue alcanzando altura de miras para transformarse en un nuevo escrito sobre el muro: “muerte al arte burgués”. ¿Qué implicancias tiene el sentir social sobre la actividad que llevamos? Y más aún, ¿Qué tenor toman estas nociones de la alta y baja cultura en nuestro nuevo orden social?

La acción política de los teatros en Chile es una que conlleva la pregunta por diversos ámbitos. Entre estos, encontramos el estético y el de la realidad de acceso, ambos en un contexto de desarrollo independiente, entendiendo por éste a una actividad teatral apoyada por el Estado en diversas formas, mas no conducidas por el mismo. Chile es un país donde la gobernanza de corporaciones privadas sin fines de lucro y las agrupaciones independientes de diversa orden han construido un campo fértil creativo y de políticas de trabajo con los públicos, supliendo una mirada pública y complementando un híbrido de gestión. No sabemos si estas estructuras o modelos prevalecerán en un nuevo orden social, pero sí podemos ambas prever ciertas estrategias que deben reorientarse o al menos re pensarse en el contexto del teatro en nuestro país. 

El arte ya no será el mismo y debe volver al territorio. Entender que nuestros teatros y espacios culturales deben estar abiertos para escuchar nuevas y diversas voces como práctica continua de trabajo. Los teatros en Chile y en el mundo han incorporado contextos de trabajo con audiencias, metodologías para entender, conocer y dimensionar a los públicos. Hoy esta realidad es latente. Salas más grandes y con mayor capacidad de contratación de personal pueden tener áreas y trabajadores especializados en ámbitos interdisciplinarios que generen estudios, etnografía, desarrollo comunitario. Organizaciones más pequeñas podrán levantar consensos y estructuras de vínculo con comunidad cívica y agrupaciones comunitarias en modalidades más directas. La premisa de los contextos identitarios y pluri identitarios es una nueva práctica necesaria en la gestión de salas. 

Pero nunca la pregunta por el cambio, está ajena a la consulta de las realidades financieras. En un país donde las salas trabajamos con un modelo que se ha consolidado por propiciar miradas mixtas entre el ámbito público y privado, este “modelo” también está sujeto a revisión. Se continúa con la necesidad de robustecer los ámbitos de subsidios directos con una participación (más no intervención) de un Estado que desde los años 90 establece la concursabilidad como parámetro de distribución y fomento. En muchas ocasiones se levanta la consulta sobre por qué un Estado debe promover y financiar ámbitos privados de trabajo (como es el contexto de los espacios independientes) pero la respuesta acá conlleva necesariamente la pregunta por los derechos culturales, donde somos una comunidad activa de salas y festivales las que dinamizamos un sector, las que proponemos cánones estéticos, las que promovemos un rol público en una acción que directamente el Estado no articula en una forma directa o hegemónica. 

Podríamos seguir dando una larga lista de necesidades, objetivos y sueños que estaban en nuestras cabezas hace un mes atrás. Hoy todo se modifica y es complejo escribir y pensar en el futuro de las artes escénicas, no porque creamos que no son necesarias, creemos hoy más que nunca que son un derecho, como todos los derechos por los cuales día a día estamos peleando en cada una de las manifestaciones que prenden en distintos lugares de nuestro país. Hoy más que nunca tomamos conciencia de la importancia del trabajo colaborativo en Red, donde es fundamental fortalecer los distintos gremios de nuestro sector.

Se ha perdido mucho en estos días, pero con la esperanza de que se ganarán otras cosas. Podemos decir con seguridad que hoy somos otros, nos miramos distinto, nos reconocemos. Todos estamos cambiando, entendiendo que debemos modificar los modelos a los cuales estábamos acostumbrados.    

Pamela López_ Master en Gestión Cultural de la Universidad de Columbia y Becaria Fulbright para estudios de postgrado. Investigadora en artes escénicas y docente. Actualmente Directora de Programación y Audiencias del Centro Cultural Gabriela Mistral en Santiago de Chile y parte de la directiva de la Red de Salas de Teatro. ____ Verónica Tapia_ Magister en Gestión Cultural de la Universidad de Chile. Directora teatral y docente. Actualmente Directora ejecutiva del teatro de la Universidad Católica de Chile y Presidenta del Directorio de la Red Salas de Teatro.

Post a Comment