TOP

Bailar como acto de resistencia

La danza en Galicia

La danza en Galicia existe y nutre programaciones fundamentales en todo el Estado, y también nutre compañías diseminadas por todo el mundo, y nutre a los espacios cercanos, y sobre todo nutre a las personas; y así existe la danza en Galicia, malnutrida de tanto nutrir. 

Aquí la danza viene y va, a empujones, cuando se riega un poco nada más. Galicia depende y ha dependido casi siempre del impulso particular de creadores y espacios privados. 

Por poner un ejemplo no ha habido nunca un festival de danza 100% público, y sin embargo entre los años 1995 y 2007 pudimos disfrutar de uno de los festivales más interesantes del panorama estatal, En pé de pedra, gestionado por Ana Vallés y Baltasar Patiño con el abrigo de la sala Galán y la compañía Matarile Teatro.  Por mi parte yo conocí En pé de pedra viajando desde Madrid para ver un festival de danza en Santiago, porque en Madrid se hablaba de aquel festival mientras en Galicia se alimentaba con los restos. Y es probable que aquel festival signifique el principio, el arranque de la mezcla entre la danza y todo lo demás en Galicia. La danza y las geografías urbanas, la danza y sus músicos, la danza y su luz, la ciudad y su luz y sin duda la danza y el teatro. Porque cuando se hacen cosas raras de todo corazón terminan germinando, aunque se tengan que hacer casi a pulmón, con menos financiación de la debida y nula comprensión administrativa. Y digo cosas raras porque es verdaderamente extraño que una compañía de Teatro que regenta un teatro invente el festival de danza más importante que ha habido hasta la fecha en Galicia. Y que gracias a ese invento, pudiésemos cosechar un poquito de futuro, como se cosechan las cosas de la danza, discretas, nutritivas, de temporada. 

Y es gracias a esos años de festival, al ir y venir de creadores foráneos, a aquel relacionar la danza gallega con la danza de fuera, a aquel poner a Galicia en el circuito de la danza europea, que en Galicia se conoció el latido de un cuerpo que parece que no para de nacer. Y es también una consecuencia de la malnutrición el recorrido corto que terminan teniendo los proyectos. 

El esfuerzo individual termina cediendo cuando no se ve alimentado por aquellos que deberían identificar los brillos, cuando se ve obligado a encajar en estructuras caducas, cuando encuentra su techo demasiado pronto. Así, con el cierre del festival En Pé de pedra y el posterior cierre de la sala Galán, parecía que todo se paraba.

Pero hay cosas que una vez echadas a andar es imposible detener, ante el vacío que dejaban aquellos proyectos surge una vez más el impulso de compañías jóvenes al abrigo de espacios también jóvenes. 

Identificado el latido de la danza en Galicia, este siguiente empujón define de algún modo su geografía, su forma, su cuerpo. Parece que todo estalla en Santiago de Compostela, en unos pocos años saltan por los aires En pé de pedra, la sala Galán y la sala Nasa. Y se diría que los fragmentos de todos esos proyectos salen impulsados hacia el norte y el sur, en Coruña el  Centro Coreográfico y gran cantidad de nuevos e ilusionados creadores, en Vigo Ensalle. 

En 2005 resurge un Centro Coreográfico Gallego nuevo, iluso y frágil, por atrevido, por valiente, en manos de una Natalia Balseiro que podía con todo. Digo resurge porque ya existía con anterioridad, pero venía siendo una extensión del Ballet Gallego Rey de Viana, (una estructura de danza folclórica con 55 años de antigüedad, propia de regímenes pasados). Este nuevo Centro Coreográfico Gallego se presenta en sociedad sin minifundismos mentales, con un proyecto que pretendía poner a la danza gallega en el centro de la contemporaneidad pero que además pretendía acercar a Galicia la danza de calidad de otros territorios. En esta época se intenta conectar el impulso privado con la capacidad pública, compañías como Pisando Ovos o la Macana aparecen ya como proyectos sólidos y de futuro, instalados en circuitos estatales y en constante diálogo con una administración que sabe escuchar sus necesidades.

Al otro extremo de la explosión, en Vigo, un Ensalle muy nuevo, nuevo en Galicia también, un Ensalle con suerte en los encuentros con la danza, pero también cuidadoso con la fragilidad que aquellos nuevos creadores apuntaban. De estos años podemos destacar estrenos en Galicia como Ojos de pez o Negro, de un Daniel Abreu que se abría paso como el creador que ahora es, los primeros trabajos bien apoyados de creadores como Rut Balbís, Alexis Sánchez, Caterina Varela, Janet Novás, Anuska Alonso,  Javier Martín, Nuria Sotelo, Andrea Quintana y un largo etcétera. 

Y entonces, cuando parecía que podía ser todo se interrumpe otra vez. Surge la crisis, y el cambio de gobierno, aparecen los recortes y se coloca al frente de la institución a Juan Carlos Fernández Fasero, un verdadero especialista en dinamitar estructuras perfectamente funcionales, con un recorrido tan breve como lesivo para la creación contemporánea gallega. En apenas tres años se desmantela el Centro Coreográfico Gallego, se reducen las ayudas a Sala al 35% y desaparecen las ayudas específicas a la creación contemporánea, ayudas en las que se enmarcaban los proyectos de danza. Finalmente en 2012, en un ejemplo cristalino de puerta giratoria, este bulldozer cultural termina siendo director de la arteria noroeste de la SGAE. 

Y no resulta sencillo escribir sobre lo que ha sucedido en la danza Gallega en estos últimos seis años, son años de resistencia en cuanto a la gestión y de madurez en lo coreográfico, todos aquellos creadores jóvenes cuentan ya con una trayectoria a sus espaldas, pero parece que el resultado de estos años de travesía por el desierto es la poca cantidad de nuevos valores con los que cuenta la danza en Galicia. Apenas han aparecido en los últimos años compañías nuevas de danza, si acaso se pueden destacar algunas como la compañía Prácido Domingo o la creadora Paula Quintás. 

Actualmente el formato compañía gallega es un formato de resistencia, soportado por estructuras pequeñas e independientes, que obliga producir trabajos de pequeño formato,  de solos o dúos, y muchas de ellas sin continuidad de producción o inestables en su actividad. Otra característica de las compañías gallegas de danza es su sistema de distribución, ya que tiene mucho más peso la distribución fuera de Galicia que en las redes interiores, en 2017 dentro de la Rede Galega de Teatros e Auditorios únicamente se programó danza contemporánea en 9 de sus 39 espacios asociados. De las 4 localidades donde se sitúan las Salas de artes escénicas privadas, solamente Teatro Ensalle de Vigo programó danza, por otro lado, la Rede Cultural – Danza Profesional de la Diputación de A Coruña no programó ningún espectáculo de danza contemporánea y el Ciclo Cultura no Camiño solamente lo hizo en dos de las localidades de las más de 100 inscritas en el programa. En 2017 desde Agadic (Agencia Galega de industrias culturáis), se invierten mediante ayudas a producción y distribución a la danza tan solo 25.000€.

Una demanda constante de las compañías de danza Gallega es la rehabilitación del Centro Coreográfico Galego como estructura funcional. Desde hace 2 años el CCG no realiza producciones propias, sólo hace un par de talleres en verano y muy alejados a las necesidades del sector profesional. Desde 2007 el Centro Coreográfico Galego produce 7 espectáculos sin recorrido alguno.

En presente absoluto los datos de 2018 parecen augurar un nuevo principio de activación de la danza gallega. En este año aparecen dos proyectos privados sólidos de residencias con apoyo de la AGADIC, que surgen para vertebran la creación y que deben crecer en los próximos años para resultar verdaderamente eficaces,  por un lado en Coruña, casi en sustitución del Centro Coreográfico Gallego y con la iniciativa de los creadores del Colectivo RPM al frente de la coordinación, surgen la residencia Paraíso; por otro lado en Vigo, con la iniciativa de Teatro Ensalle y como resultado lógico del trabajo realizado en los últimos 15 años, surge el proyecto .EXE (Espazo xerador Ensalle – Espacio generador Ensalle)  Se trata de dos proyectos que tienen entre sus objetivos reforzar la creación contemporánea y muy singularmente la danza, así como poner el foco sobre la actividad de los creadores y conceder el tiempo y el espacio que la danza necesita para nutrirse y poder nutrir. 

Festival Catropezas Teatro Ensalle foto de María Costa.jpg

Por otro lado aparecen otros proyectos de acción comunitaria a través del movimiento y el cuerpo, como Jastas Pista o el proyecto asociado al TRC Danza, la Programación Expandida que Caterina Varela asume , diseñando acciones entre los artistas invitados y comunidades de la ciudad de A Coruña en paralelo al ciclo de danza del teatro Rosalía de Castro. 

En 2018 la AGADIC (Agencia Galega industrias culturales) coproduce tres trabajos de danza, Directo 9 de la compañía Pisando Ovos (A Coruña), Pink Unicorns de la compañía La Macana (A Coruña) y Corps Sonore de la compañía Sólodous (Ourense). Si bien no está confirmado por el momento, la expectativa es que para el año 2019 las coproducciones aumenten o se abra una línea de ayudas a producción específica para la danza y las artes del movimiento, pero esta es por el momento solo una posibilidad. 

Otro déficit que se debe solventar en los próximos años es la falta de enseñanza reglada en Galicia; en la actualidad no existen estudios superiores en danza. La formación existente la suplen teatros independientes como Ensalle, la programación expandida del TRCdanza con alguna master class, alguna escuela privada o algún festival de verano como el programa de formación ENXEBRE del Corpo a terra (dos semanas de formación con diferentes profesionales). 

Por último, existen en Galicia una serie de festivales diseminados por todo el territorio, pero ninguno de ellos está entre los proyectos “estrella” para la administración, ya que no figuran entre los beneficiarios de ayudas a festivales de Galicia, algunos ejemplos son: Catropezas en Vigo, Corpo(a)terra, Danza no Claustro y Sólodos en Ourense, Quincegotas en A Coruña, Cartografias en movemento en Lugo, Herdanzas en Santiago de Compostela y VaideBaile en Ferrol. Se trata de una “red” de festivales que, con un apoyo claro y una coordinación por parte de la administración, podrían generar el flujo que los profesionales de la danza demandan en la actualidad. 

Para terminar, me gustaría añadir que todo lo escrito sobre la danza en Galicia, es perfectamente trasplantable a ese poco teatro “raro” que se hace en Galicia, a ese que coquetea con el cuerpo y el ahora. Quizá por eso es que andamos encontrándonos la danza y ese teatro “raro” en alguno de los cuatro lugares cuidadosos que todavía quedan. 

Para la realización de este artículo han colaborado:

Rut Balbís, directora y coreógrafa de la compañía Pisando Ovos 

Manu Lago, Promotor del Arquivo Online de Danza Contemporánea manulago.com

Autor, iluminador, director. Codirector de Teatro Ensalle Vigo

Post a Comment